Prosa aprisa
Duarte le responde y
humilla a Héctor
Arturo Reyes Isidoro
Ayer, el gobernador Javier
Duarte de Ochoa, con una fina ironía que nunca antes se le había visto, asestó
un golpe seco, sólido y contundente al senador Héctor Yunes Landa, su correligionario
político.
En forma original, inteligente y sarcástica,
respondió así a la declaración que hizo Héctor el miércoles 23 en el sentido
que de llegar a la gubernatura de Veracruz de
dos años, en 2016, combatirá la corrupción, meterá a la cárcel a los corruptos,
inhabilitará de por vida a funcionarios públicos que hayan incurrido en desvíos
de recursos y empezará por investigar a los “peces grandes, lobos, pececillos y
demás”, con el fin de que devuelvan lo sustraído en forma indebida.
“… la siguiente administración estatal
deberá vigilar con ‘lupa’ a todos los que han metido la mano al cajón y hay
‘peces gordos, lobos, pececillos, hay de todos los tamaños’. Hay que empezar
por los grandotes, pero hay que entretener a algunos tantito, esos que traen
escoltas, vehículos lujosos, del más alto nivel para abajo… porque luego
resulta que con sueldos mensuales de 30 mil pesos adquirieron lujosas mansiones
y hay cosas obvias, el funcionario ratón no sólo no oculta lo robado, sino que
todavía lo presume”.
En realidad, en ese boletín el senador hizo
declaraciones que se podrían considerar hasta temerarias, por lo delicado que
dijo, aunque no menciono nombres ni hizo excepciones, por lo que generalizó. Todos
interpretaron que sus palabras llevaban dedicatoria para los actuales huéspedes
del Palacio de Gobierno.
Dijo que “… a ver si los funcionarios
públicos de la siguiente administración estatal no son metodista, que son esos
que meten de todo, desde cocaína hasta otros polvos, el rastro queda en el pelo
que es donde más permanece, además que no tengan antecedentes penales”. Señalamientos
contundentes, sin duda, si no fuera porque forma parte de esa clase política a
la que acusa y se ha quedado callado en otras ocasiones ante la sospecha o el
escándalo de actos de corrupción, lo mismo en el nivel local que federal.
Cuatro días después, ayer, Duarte se dio
por aludido e igual, sin mencionar nombres, en forma indirecta aunque en forma
hiriente no sólo le respondió sino que lo expuso a la burla pública y hasta lo
humilló durante el acto en que asumió la dirigencia estatal de la Liga Agraria
el líder cañero Juan Carlos Molina, en un acto celebrado en el World Trade
Center de Boca del Río.
“… hoy, es el
cumpleaños del senador Héctor Yunes –dijo en alusión a que el senador estaba
cumpliendo 57 años– y he escuchado y he leído en algunos medios de comunicación
su afición por la pesca, así que me permito regalarle al senador Héctor Yunes
esta caña de pescar, para que pesque esos peces gordos que busca”.
Las crónicas narran –y es de entender– que el legislador,
quien presuroso se dirigía en el presídium y ante la vista de todos a recibir
su regalo, al escuchar las últimas palabras perdió la sonrisa que llevaba,
aflojó el paso y “tardó una eternidad en llegar a recibir su regalo” (Rodrigo
Barranco Déctor, alcalopolitico.com).
Duarte, quien ya había cortado cartucho para entonces,
jaló del gatillo: “Le recomiendo, aquí, muy cerquita de aquí, en el Estero, hay
unos peces gordos también muy importantes que puede pescar con esta caña”, en
clara alusión a la familia Yunes Linares-Márquez, sus jurados enemigos, a los
que a través de los diputados federales y locales ha estado acusando ante la
Procuraduría General de la República y la Fiscalía General del Estado por presuntos
actos de corrupción y enriquecimiento inexplicable.
Luego le sopló al cañón de la pistola, que todavía echaba
humo, volvió a apuntar y a jalar el gatillo: pidió a su “amigo”, al que hasta
hace algunos días apoyaba en su aspiración a sucederlo, que con la misma vara
que mide a sus correligionarios, o sea a los priistas en el actual gobierno,
mida a “todos los de enfrente”, aunque sean sus familiares (primo y sobrinos),
“que son peores todavía… que existen de aquel lado”.
Nunca, que se recuerde en la historia política de Veracruz,
un gobernador había hecho escarnio de un senador de la república ante miles de
testigos. Las fotos muestran a Duarte viendo de frente a Héctor al momento de
darle la caña de pescar y dándose los dos un apretón de manos. El senador no
supo cómo reaccionar, se tragó la humillación mientras todos se reían, algunos
a carcajadas, y ya con la espalda doblada –así lo muestra otra foto– se dirigió
a su lugar con la caña motivo de la burla. Ninguno de sus colaboradores corrió
a quitársela de las manos y con ella permaneció sentado en su lugar (así lo
muestra otra foro). Mientras viva, nunca va a olvidar el día de su cumpleaños
57. Los veracruzanos, tampoco lo que sucedió. Lo bueno es que en el PRI hay
unidad, qué si no.
Queda claro que hasta ahora y en tanto no se defina la
candidatura del PRI para suceder a Duarte, Héctor es el gran perdedor. Perdió
la carrera ascendente que llevaba cuando dio un bandazo y abandonó la actitud
crítica que sostenía desde 2013 contra el actual gobierno, actitud que había
recrudecido cuando se aprobó la gubernatura de dos años en diciembre pasado,
presuntamente a cambio de apoyo para que fuera el próximo gobernador. Perdió en
su imagen cuando acudió a la Casa Veracruz a dialogar y se empezó a mostrar
complaciente e incluso a acompañar y a aparecer en público con el gobernador (ahora
se ha de dar de topes contra la pared por haberlo hecho). Perdió confianza ante
el electorado al mostrarse incongruente, pues de nuevo volvió a su actitud
crítica porque presuntamente ya no tiene el apoyo oficial para ser el “bueno”.
Perdió ante sus seguidores que esperaban ayer que no recibiera la caña objeto
de la burla y que abandonara de inmediato el acto (lo dejaron solo; ninguno de
los que estaba presente salió a defenderlo). Perdió el apoyo del gobernador, si
es que lo tenía, pues es evidente la ruptura. Ahora sólo falta que pierda la
gubernatura.
La reacción de
Héctor
Por la noche, el senador envió un boletín de prensa donde
dice que se vio obligado a abandonar el evento, “al sufrir una falta de respeto a mi familia y a mi persona, pero sobre
todo, a millones de veracruzanos que escucho a diario reclamar con toda
justicia el castigo a los culpables del saqueo que ha sufrido Veracruz”.
Que no es aficionado a la pesca deportiva,
“pero sí al combate a los depredadores, particularmente los del erario público,
que han hecho un inmenso daño a Veracruz”. “Nunca mencioné en mi declaración
que los ‘peces gordos’ a los que hacía alusión fueran ni funcionarios
estatales, ni correligionarios, ni mucho menos a miembros de su familia. Si él
así lo interpretó, debe ser por información que obra en su poder”. “Nunca he
permitido que se me ofenda y siempre he sido respetuoso de las familias de los
demás… Le devuelvo al gobernador su caña que sólo sirve para pescar charales.
Me es inútil. Si quiere ayudarme, que me envíe un barco para pescados de gran
tonelaje. Apenas será suficiente para lo que vendrá”. La caña la devolvió a la
Casa Veracruz Jorge Moreno Salinas.
También
raspó a Pepe
Pero Duarte también raspó a Pepe al
recordarle que él como presidente de la Comisión de Hacienda
del Senado avaló y defendió el aumento de impuestos “por el bien de la Nación”.
“Junto a Pepe me tocó ese pasaje de la historia (cuando eran diputados
federales), de ser solidarios, de aumentar del 15 al 16 por ciento el Impuesto
al Valor Agregado (IVA), cuando la nación lo requería. Y hoy como presidente de
la Comisión de Hacienda en el Senado de la República no tan sólo la aprobó,
sino que fue defensor de la Reforma Hacendaria”.
Sin embargo, con Pepe matizó, mordió el freno. “Reforma
que significó aumento de impuesto pero que hoy significa el desarrollo del
progreso de nuestra Nación, esa es la responsabilidad que exigen los nuevos tiempos,
y eso es lo que hace el senador Pepe Yunes Zorrilla. Pepe me siento muy orgulloso
de ser tu compañero de trabajo”.
Por la tarde, antes de que Héctor reaccionara, Pepe envió
un boletín reiterando su postura, en el sentido de “que
antes de aumentar las tasas de cualquier gravamen debe hacerse un esfuerzo por
eficientar el gasto público con medidas de austeridad y mediante una
reingeniería administrativa”.

No hay comentarios:
Publicar un comentario