Prosa
aprisa
De nuevo, otro papelazo más
Arturo Reyes Isidoro
En medio del diferendo entre
el gobernador Javier Duarte de Ochoa y el senador Héctor Yunes Landa, ambos
priistas, ayer fue nombrado el senador panista Fernando Yunes Márquez como
presidente de la Comisión de Justicia del Senado de la República.
Lo destacable es que en su
favor votaron los senadores de todos los grupos parlamenterios incluyendo a los
del PRI, no obstante que un día anterior los diputados federales priistas
veracruzanos, mediante desplegado público dirigido al presidente del Comité
Ejecutivo Nacional del PAN, Ricardo Anaya Cortés, habían tratado de evitarlo.
O sea, papelazo, de nuevo,
el que acaban de hacer los legisladores tricolores. Peor, que los ignoraron en el
liderazgo de su propia bancada, pues no sólo no los apoyaron sino que votaron
en sentido contrario a su pretensión.
Pero no sólo eso. El
diputado federal también panista, Miguel Ángel Yunes Linares, padre de
Fernando, fue nombrado presidente de la Comisión de Seguridad de la LXIII Legislatura de la Cámara de Diputados
del Congreso de la Unión, no obstante las acusaciones que en su contra también
están haciendo los mismos diputados federales priistas por presuntos actos de
corrupción.
El hecho seguramente servirá
en Xalapa para sopesar qué tan bien están sus bonos en el centro de las
decisiones políticas del país, pues no pudieron atajar a dos de los tres
principales enemigos públicos del Palacio de Gobierno, quienes a su fuero como
legisladores federales sumaron ahora el blindaje que les otorga las comisiones
que presiden.
Debe preocupar más a sus
enemigos el nombramiento de Miguel Ángel, pues apenas el pasado fin de semana
pidió al Gobierno Federal que designe a un comisionado de seguridad en el
estado ante la ola de violencia que azota el estado. Su nueva posición le dará
fuerza para insistir en su petición y para estar cuestionando la política de
seguridad en Veracruz.
En el fondo, lo que los
nombramientos reflejan es que los acuerdos políticos cupulares en la capital del
país entre el PRI y el PAN están por encima de los intereses locales, pues es
indudable que los Yunes, padre e hijo, no hubieran pasado si César Camacho
Quiroz y Emilio Gamboa Patrón, líderes tricolores en la Cámara de Diputados y
en el Senado, respectivamente, cuyas bancadas son mayoritarias, no hubieran
estado de acuerdo y se hubieran opuesto. Pero no.
¿Lo hubieran nombrado,
además, si se supiera que la Procuraduría General de la República va a proceder en su contra como lo están
pidiendo que lo haga tanto los 400 Pueblos como los diputados federales
priistas veracruzanos?
Y mientras en el PRI el
gobernador y uno de los senadores pelean, en un pleito de pronóstico reservado
que no se sabe en qué va a parar, también, una fuente seria me ha confirmado que
quedó acordada la alianza entre el PAN y el PRD para el proceso electoral del
próximo año, cuya cereza del pastel es la gubernatura de dos años.
El acuerdo implicaría que,
en efecto, el candidato saldrá de las filas del PAN, y que hasta ahora sólo ven
dos opciones viables: Miguel Ángel Yunes Linares y Juan Bueno Torio, aunque
afirman que en sus encuestas el segundo está muy lejos en la preferencia de los
veracruzanos.
Tampoco descartan que si las
circunstancias dieran un vuelco pudieran considerar como una tercera vía al
senador todavía priista Héctor Yunes Landa, o que en todo caso –oh cosas de
nuestra política– se llegara a un acuerdo en que uno fuera por la gubernatura
de dos años en 2016 y el otro por la de seis años en 2018, porque están
pensando en grande.
Mi fuente me dice que nunca
como ahora ven la posibilidad de derrotar al PRI ante la mala imagen del
presidente Peña Nieto, la del Gobierno del Estado y la división entre los
priistas abanderados ahora por Duarte y Yunes Landa, y que PAN y PRD van a
invitar a otras fuerzas política a formar un gran frente que los lleve al
Palacio de Gobierno.
Este escenario hace
considerar a los analistas políticos que dado el rumbo que han tomado las cosas
en Veracruz entre los priistas, el centro de los poderes en la capital del país
va a tomar el control político para conducir el proceso sucesorio con un
candidato que unifique y que tenga arrastre y sea capaz de enfrentar con éxito
a la alianza de la derecha con la izquierda, pero que también garantice un buen
gobierno a partir de poner orden en las finanzas estatales.
Es a partir de ahí que ante
la posibilidad que dejó abierta Héctor Yunes Landa de irse por la vía
independiente, al nombre de José Francisco “Pepe” Yunes Zorrilla empiecen a
sumar el de Tomás Ruiz González, quien, por otra parte, se ha reactivado y está
teniendo ya más movilidad y presencia en todo el estado escudado en la función
de la dependencia a su cargo, que es la de la construcción de obras públicas y
vías de comunicación.
Al final, el pleito iniciado
el domingo entre Duarte de Ochoa y Yunes Landa podría perjudicar a los dos,
pues podrían verse rebasados por el centro de los poderes que podría optar por
otra decisión que no fuera ni la de uno ni la de otro, pues no se piensa que el
senador vaya aceptar conciliarse con el gobernador dado el ultraje que sufrió y
que él hizo extensiva a su familia.
Lo cierto es que por el
momento las aguas de la política veracruzana están turbias y no precisamente
por los aguaceros que han estado cayendo, y en parte no se aclararán hasta en
tanto no se serene Héctor y ya frío decida el paso definitivo que va a dar con
respecto a su aspiración, esto es, si decide mantenerse en su partido o si se
va porque sienta que no están siendo justos con él.
Si decide quedarse, habrá
que ver también si se sostiene en su acuerdo con su homólogo Yunes Zorrilla de
apoyarlo con todo en caso de que él no sea el favorecido.
Ampudia, en lo correcto
Enrique Ampudia Mello, en
efecto, no es funcionario del Gobierno del Estado sino sólo secretario
particular del Gobernador Javier Duarte de Ochoa y por lo tanto hizo lo
correcto en no pronunciarse ayer en el conflicto que se suscitó entre el
cordobés y el senador Héctor Yunes Landa.
Que se sepa, él es
institucional y habla lo mismo con Héctor que con el senador José Francisco
Yunes Zorrilla siempre atendiendo instrucciones de su jefe o cumpliendo los
encargos que le hace. Ser articulador político y puente de negociación con
todos los actores políticos es una tarea que tiene encomendada.
Se vio bien que optara por
el voto de silencio pero también que expresara que Duarte, como gobernador, lo
único que merece es respeto y reconocimiento y que lo une a él una relación de
respeto y “cariño muy alto”.
Ampudia no se puede
considerar dentro del círculo cercano al gobernador, pero no deja de ser
relevante que se exprese así de su jefe, lo que en cambio no hacen los que se
consideran duartistas allegados a Duarte.

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