Prosa
aprisa
La deuda a la UV, ¿no pero sí?
Arturo Reyes Isidoro
Ayer, el gobernador Javier
Duarte de Ochoa hizo lo que debió haber hecho desde el pasado 7 de septiembre
cuando en conferencia de prensa en Palacio de Gobierno salió a declarar que
“nada, no le debemos nada” a la Universidad Veracruzana (UV). Cuando ya corría
la mañana se apersonó –acompañado de su esposa Karime Macías– en la Rectoría de
la UV para desayunar con la rectora Sara Ladrón de Guevara y sus principales
colaboradores.
El tema obligado era el del
adeudo que tanto la rectora como los miembros de la Junta de Gobierno de la
casa de estudios afirman que tiene con la UV el Gobierno del Estado, lo que su
titular negó a inicios del mes que terminó ayer.
Me pregunto porqué el
titular del Ejecutivo dejó correr tanto tiempo y no habló desde un principio en
persona con la rectora y pactó un acuerdo de pagos antes de que el tema
creciera mediáticamente, hasta cobrar la dimensión que cobró ayer cuando le
dedicó toda su primera plana al tema el diario capitalino La Jornada.
Estos dimes y diretes no de
la prensa, de los medios, que sólo han venido recogiendo los dichos de unos y
otros y los han expuesto al público, a sus lectores, como es su obligación hacerlo, tienen su origen en la
declaración que hizo el pasado 17 de agosto el entonces diputado federal electo
Miguel Ángel Yunes Linares de que el Gobierno del Estado le debía 1,800
millones de pesos a la casa de estudios, cifra que la propia rectora le dio a
un grupo de legisladores durante un desayuno.
En realidad el tema no era
nuevo. En agosto de 2014 el exrector Raúl Arias Lovillo, luego de un desayuno
que sostuve con él, me autorizó a que publicara y dijera públicamente que el
entonces gobernador Fidel Herrera Beltrán no había entregado a la UV 1,500
millones de pesos que ya había pagado el Gobierno Federal, como estaba pactado,
pues había retenido cinco pagos anuales de 300 millones de pesos cada uno sin
ninguna explicación ni justificación.
Ante el eco que empezaba a
tener lo que había revelado Yunes Linares fue que Duarte salió a negar que
hubiera adeudo. “Nosotros contribuimos de manera generosa y solidaria
subsidiando a la Universidad Veracruzana”, dijo entonces.
Ese mismo 7 de septiembre
por la noche, al rendir su segundo informe de actividades, Sara Ladrón de
Guevara se
refirió a la falta de liquidez financiera de la UV, aunque nunca mencionó a la
administración estatal como la responsable. Dijo textualmente:
“Es importante mencionar
que la presente administración recibió una institución que ya enfrentaba
problemas financieros. En agosto de 2013 las cuentas por cobrar de la
Universidad se acercaban a los 900 [novecientos] millones de pesos, cantidad
derivada de la falta de pago de los subsidios aprobados en favor de la
institución. Al mes de agosto, esta cifra se ha incrementado más del 100% [cien
por ciento]”.
Entonces se
dirigió al representante del gobernador Duarte: “Dé usted este mensaje a
nuestro gobernador, doctor Flavino Ríos, pues estos subsidios constituyen el
presupuesto de las instituciones de educación superior públicas en todo el
país. Estos subsidios son los recursos que la sociedad, en su conjunto, destina
a través de nuestros gobiernos para asegurar la educación universitaria de
calidad a nuestros jóvenes veracruzanos, mexicanos”.
Añadió: “Insistimos,
como lo hicimos el año pasado, en nuestra demanda: requerimos la puesta al día
de nuestros pendientes, así como el flujo oportuno de los recursos. Lo que
ofrezco son datos duros, no opiniones ni posiciones críticas”.
Quince días después, otro
exrector, Víctor Arredondo Álvarez, en declaraciones al programa de televisión
por internet “Polaca a la Veracruzana” se pronunció también, diciendo que no
solamente era una obligación legal y administrativa otorgar subsidios a la UV,
sino una “obligación moral y social de un gobierno hacia su máxima casa de
estudios”, y que además estaba contemplado en la propia Constitución, en la Ley
de Educación, en la Ley de Coordinación con la Educación Superior y en la Ley
de Autonomía de la UV. Para entonces ya se hablaba de 2 mil millones de pesos.
Todo parecía que el tema se
olvidaba hasta que el domingo pasado apareció en la revista Proceso una carta-manifiesto de los miembros de la Junta de
Gobierno de la UV dirigada al gobernador solicitándole “resarcir” un adeudo
pendiente de más de dos mil millones de pesos “mediante una calendarización de
las transferencias requeridas”.
La respuesta no se hizo
esperar. Duarte replicó con otra carta-manifiesto en la que dijo que “El subsidio de acuerdo a su definición es
una ayuda o auxilio de carácter económico y oficial otorgado a una persona que
no trabaja o que no puede hacerlo” y su dicho lo acompañó con cifras.
“Quiero destacar que de enero del 2010 a
septiembre del 2015 la Universidad Veracruzana ha recibido y ejercido un
presupuesto total de 20 mil 322 millones 600 mil pesos, de los cuales el
Gobierno del Estado ha aportado 10 mil 164 millones 900 mil pesos y la
federación 10 mil 157 millones 700 mil pesos. Montos destinados a la educación
superior que no tienen antecedente en la historia del estado.
El presupuesto 2015, establece 4 mil 677
millones 430 mil 73 pesos, de los cuales el 52.71 por ciento corresponde al
Gobierno del Estado vía subsidio, y el 47.29 por ciento, proviene de la
federación. Estas cifras demuestran y confirman el compromiso real que la
actual administración tiene con la Universidad Veracruzana”.
Pero la portada y la nota de La Jornada de ayer disparó de nuevo el
tema. Parece que ese encabezado en grandes letras: “Escamotea Duarte más de $2
mil millones a la UV” disparó al gobernador para que fuera a reunirse con la
rectora y sus principales colaboradores. Insisto, es lo que debió haber hecho
desde un principio.
He hecho todo este recuento porque creo que
en momentos en que el estado necesita claridad, precisión, puntualidad en lo
que se dice por la situación que se vive, no la acaba de haber y se deja a la
libre interpretación lo que sucedió ayer en las Lomas del Estadio.
Se insistió de parte y parte en que no hay
ninguna diferencia, ni ningún conflicto, ni ninguna ruptura, ni ninguna tregua
porque no hay ninguna guerra entre el Gobierno del Estado y la casa de
estudios, menos un problema personal entre el gobernador y la rectora. Que yo
sepa o haya leído, nadie ha dicho eso.
A mi juicio, esta vez se equivocó la
rectora al afirmar que “todo el tema del adeudo no es un tema
político, no es un tema electoral, sino que otros, entre éstos los medios de
comunicación, son los que subieron al ring a ambos entes públicos” y que
"Los medios en ocasiones –y que se ponga la camisa quien se la quiera
poner– lo han querido ver como un tema partidista” (Ángeles González Ceballos, alcalorpolitico.com). No. Los medios no.
El tema es real. Y la contraposición de las partes también. Y un adeudo que ya
alcanza los 2,400 millones de pesos es noticia y la sociedad veracruzana y toda
la comunidad universitaria tiene derecho a estar enterada y bien informada de
lo que está pasando. Si de nuestra Universidad no sale la verdad, de dónde
entonces.
¿Por fin, existe o no adeudo? En los boletines no se
clarifica ni precisa. ¿Por qué no llamarle pan al pan y vino al vino? Por la
noche leí que la rectora dijo en Ixtaczoquitlán que los recursos oficiales a la
UV no son un apoyo sino una obligación.

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