Prosa aprisa
“Querida encogí al PRI”
Arturo Reyes Isidoro
Si Enrique
Peña Nieto a nivel nacional y Javier Duarte a nivel estatal no terminan por
convertirse en los sepultureros del PRI, acabarán por jugar el papel de Wayne
Szalinski, aquel científico de la película “Querida encogí a los niños”, que
con una máquina electromagnética le permitía encoger las cosas a nivel
microscópico.
Y es que
uno y otro están a punto de convertir al expartidazo en un partidito, muy por
atrás del PAN y de Morena, o de Morena y del PAN.
En
Veracruz, como si algo les hiciera falta para lograrlo, ayer confirmó la
delegada del PRI, Lorena Martínez Rodríguez, que su partido y el Partido Verde
Ecologista de México (PVEM) participarán en coalición en el proceso electoral
para renovar los 212 ayuntamientos del Estado.
A menos de
cinco meses de la elección, la oposición no pudo haber recibido mejor noticia.
Si ya es generalizado el rechazo de la mayoría de los veracruzanos al
Revolucionario Institucional como consecuencia del efecto Duarte, aliarse ahora
con Fidel Herrera Beltrán (que eso es y no otra cosa la coalición con el Verde
y el acuerdo con el hijo de Fidel, Javier Herrera –ellos son los dueños de la
franquicia en Veracruz) le resultará casi fatal.
El
electorado tiene muy fresco el recuerdo de que fue con el oriundo de Nopaltepec
con quien se inició una docena trágica que terminó por llevar a Veracruz al
despeñadero, caída al abismo que se acentuó cuando impuso a Javier Duarte de
Ochoa para que lo sucediera, con los resultados que ya todos conocemos.
¿A quién se
le ocurrió semejante barbaridad? Porque para los veracruzanos (¿sabrá la
flamante delegada que el pueblo de Veracruz está muy politizado y que ya pasó
el tiempo en el que le daban atole con el dedo?) no es ningún secreto que con
esa alianza lo único que Fidel buscará es muestrear a su hijo por toda la
entidad y obtener simpatías y apoyos para enjaretárnoslo como candidato a
gobernador –¡oootrrrooo más!, como si con Javier Duarte, su hijo político
putativo no hubiéramos tenido ya suficiente–, con toda la intención de hacerse
de nuevo del poder, lo que no debemos ni podemos permitir nunca más.
El
mirreynato Fidel-Duarte terminó constitucionalmente el 30 de noviembre pasado,
pero dos meses después siguen saliendo a la luz pública todas las atrocidades
que como gobernantes cometieron en perjuicio de Veracruz y de los veracruzanos,
las que tendrán muy presentes los electores el día en que vayan a votar.
Eso a nivel
estatal, a lo que se encima el muy mal gobierno que ha hecho Enrique Peña
Nieto, cuyo rechazo generalizado ya es de escándalo. En su columna “Juegos de
poder” de ayer en Excelsior, Leo
Zuckermann publica que la irritación actual ha llevado a la popularidad del
Presidente a mínimos históricos y narra que según los encuestadores Ulises
Beltrán, Roy Campos, Jorge Buendía y Francisco Abundis (los gurús de los
gurúes), con quienes platicó el miércoles pasado, sólo ¡el 9%! de la población
aprueba la manera como está gobernando Peña.
Destaca un
hecho: Nunca, desde que
comenzaron a levantarse encuestas serias en el país en el sexenio de Salinas,
se había observado una tasa de aprobación presidencial tan baja, de un sólo
dígito. Es cierto. En abril del año pasado, la encuesta del diario Reforma le dio un 30% de aprobación,
cifra que cayó a 23% en agosto según el
mismo diario, que viene haciendo la medición desde 1995. El 9% que maneja ahora
Zuckermann es el mejor indicio de que va en caída libre.
Apunta el columnista
de Excelsior: “A la par, el apoyo electoral a favor del
PRI también va en picada. Cada vez hay menos mexicanos que se identifican con
ese partido y menos electores dispuestos a votar por sus candidatos. El PRI ya
está por detrás del PAN y de Morena con una clara tendencia a la baja. Hoy, los
mismos encuestadores con los que platiqué el miércoles… no ven cómo pueda el
PRI ganar la elección presidencial de 2018: sus números son abismales”.
En su
artículo se pregunta si ahora sí va a desaparecer el partido tricolor. Se resiste
a creerlo, pero advierte que corre el riesgo de perder su condición de “partido
grande” para convertirse en uno mediano o incluso marginal. “Ya no se trata de que el tricolor gane las
tres elecciones de gobernador de 2017 o la presidencial del año que viene (en
Veracruz las municipales), sino de evitar una hemorragia que lo transforme en
partidito”.
Hace otro
apuntamiento harto interesante: dice que no se ha visto el surgimiento de una
disidencia que cuestione al grupo peñista que domina al PRI. “No vemos la
formación de una nutrida facción de priistas que cuestione al gobierno, como lo
observamos en 1987 y que acabó en el rompimiento liderado por Cuauhtémoc
Cárdenas y Porfirio Muñoz Ledo”.
Remata con esto:
“Aunque sean muy institucionales, los priistas son políticos que entienden bien
el poder. Como todos, han de estar percibiendo el enojo social y la
impopularidad de Peña y lo que éstas pueden significar para su partido. La
pregunta es si se animarán a salir de las catacumbas para enfrentarse al
peñismo dentro del PRI antes que termine el sexenio o si aguantarán hasta el
siguiente, cuando a lo mejor el tricolor ya sea un partidito”.
Exvocero critica a Peña Nieto: “no se da
cuenta de la realidad”
Pese al
panorama, el presidente Peña Nieto “no se da cuenta de la realidad”, critica
quien sería su exvocero David López Gutiérrez, extitular de Comunicación Social
de la Presidencia y actual diputado federal por Sinaloa.
Ayer mismo el
diario Reforma subió a su portal un
audio de poco más de 7 minutos que está circulando en las redes sociales en el
que se exhibe a dos personas criticando el manejo político del gasolinazo.
Ellas serían Alfredo del Mazo González, exSecretario de Energía, y David López
(Reforma pone sus nombres y sus
fotos), quien es el que se suelta, mientras que el otro le responde sólo con
monosílabos, como si temiera que pudieran ser grabados, como presuntamente lo
fueron.
El sinaloense
habla de una “gran preocupación, que yo siento, percibo, escucho en todas las
mesas donde me siento” y alude a un “golpeteo a nuestro queridísimo jefe y
amigo”. El que presuntamente sería Del Mazo le pregunta que “con qué enfoque” y
el otro le responde: “Con un enfoque de que no se da cuenta de la realidad, que
él como sale todos los días, todas las noches en la tele, proyecta una imagen
de que todo está a toda madre, y la realidad es otra, y tú que ves también la
tele te das cuenta que traemos un desmadre, ¡grande, eh!”.
Del Mazo le
pregunta si “estará viendo nuestro amigo todas estas críticas y
cuestionamientos”. David López le dice que “tengo la impresión de que no”, que
“no hay percepción de la gravedad, porque si la hubiera habría otra conducta”.
Expresa que “hay que sacudir el árbol” y hacer todos los cambios necesarios en
el gabinete.
Y para variar,
termina arremetiendo contra Miguel Ángel Osorio Chong (se sobreentiende que es
contra él, porque no lo menciona por su nombre), a quien identifica “como el
que más sale en las encuestas de los nuestros”, “que ya cumplió, sinceramente,
ya no da pa’más aunque salga todas las noches en la pantallita, pero sale con
planes, programas y buenos deseos. ¡Resultados, cabrón, eso es lo que
necesitamos!, que la gente sienta que estamos respondiendo”.
En Veracruz, todos los priistas callan
En Veracruz
parece ser que también nadie se da cuenta de la realidad y que los priistas viven
en el limbo.
Siquiera para
medio lavarse la cara ante tantas atrocidades de Duarte que están saliendo a la
luz pública, todos callan y nadie sale a condenar lo que hizo, como el crimen
contra los niños enfermos de cáncer, no obstante que ya lo expulsaron de sus
filas. Guardan un silencio que hasta pareciera un silencio cómplice.
A mí para nada
me extrañará que el próximo 5 de junio el PRI en Veracruz amanezca ya reducido
a sólo un partidito.

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