Prosa aprisa
La Rectora vuelve a la carga
Arturo Reyes Isidoro
En la
Universidad Veracruzana (UV) la comunidad académica está de vacaciones desde el
inicio de la segunda semana de este mes. La rectora Sara Ladrón de Guevara no.
Lo vimos ayer.
Esta mujer,
que encarna la máxima autoridad de la casa de estudios con una gran prestancia,
volvió ayer a la carga en su lucha por asegurar la autonomía presupuestaria de
la UV.
Hace cuatro
años pasó a la historia de Veracruz al ser designada por la Junta de Gobierno
rectora, la primera mujer en llegar al cargo, en contra del deseo del entonces
gobernador Javier Duarte, quien pugnó hasta el último intento porque lo fuera
Víctor Arredondo.
La doctora
Ladrón de Guevara ha seguido haciendo historia: hizo lo que nunca un rector
varón se atrevió: enfrentar al gobernador en turno cuando estaba en la plenitud
de su “pinche poder”: al propio Duarte, a cuyo gobierno denunció penalmente lo mismo
en la Fiscalía local que en la PGR.
Defendía y
defiende una causa justa para la casa de estudios, para la comunidad
universitaria y para el futuro de miles de jóvenes veracruzanos: asegurar la
viabilidad financiera de la UV, incluido el reclamo para que le devuelvan a la
universidad el dinero que tanto Fidel Herrera como Javier Duarte gobernadores
le escamotearon, Fidel 1,500 millones de pesos, Javier 2,500 millones en
números redondos.
Tan justa
era la causa que la comunidad universitaria no dudó un solo momento en tomar
las calles de las principales ciudades del Estado para respaldarla, con lo que,
de paso, despertó de un largo letargo complaciente con el estado de cosas que
prevalecía al interior de la UV, y comprobó la fuerza que tiene si se decide a
actuar.
A partir de
ese hecho, la Rectora logró algo también que hasta ahora no se ha valorado:
contuvo la caída libre en que iban las finanzas de la UV y que sus antecesores
en el cargo o bien habían contribuido a ello con una mala administración o con el
despilfarro en que cayeron, o callando ante el abuso de los gobernadores que
dejaron de entregar los recursos ya presupuestados o que había enviado la
Federación.
Ayer,
apenas pasadas las 8 de la mañana, Sara (para sus amigos) inició el día con un
tuit demandando a los diputados de la LXIV Legislatura del Estado que aprueben
en segunda vuelta la iniciativa de autonomía presupuestaria para la casa de
estudios, esto es, en lenguaje muy popular, que no se hagan patos y que
completen el proceso legal que iniciaron el pasado 31 de enero.
En su
mensaje les recordó que la UV ha sido partícipe de la historia reciente de
Veracruz con total responsabilidad. “Entendemos la crítica situación financiera
por la que atraviesa nuestra entidad”, les tuiteó, pero les refrescó la memoria
recordándoles que: “Nuestra casa de estudios ha sido víctima de un severo
quebranto”.
Exhortó a
la casta privilegiada de legisladores (el padre trabajador de un joven que
aspira a ingresar o que acaba de ingresar a la UV gana el salario mínimo, 80
pesos diarios, 2,400 pesos al mes; ellos, según ha confesado una diputada,
8,000 pesos diarios, 240 mil pesos mensuales; la cifra que yo he venido
manejando es de 280 mil mensuales) a que defiendan “el derecho a soñar de
nuestros jóvenes veracruzanos”. Les argumentó que si aprueban la iniciativa “significará
la certeza y consolidación institucional para una educación superior pública de
calidad en nuestro estado”.
Como se
recordará, el 31 de enero la Legislatura votó en una
primera instancia a favor de la autonomía presupuestaria sentando las bases
iniciales para establecer en forma definitiva, por Ley, el porcentaje del
presupuesto anual de egresos del Estado que se destinará a la casa de estudios.
Entonces, por
unanimidad los diputados votaron para modificar la iniciativa con proyecto de
decreto que reforma el artículo 10 de la Constitución Política de Veracruz, que
en su numeral séptimo estableció que el porcentaje “podrá ser mayor pero no
menor al cuatro por ciento del total del presupuesto general del estado,
previsto para el ejercicio anual respectivo y en ningún caso menor al del
ejercicio inmediato anterior”.
Sin embargo, tomando en cuenta la crisis en las finanzas
públicas, los legisladores convinieron entonces en que sería necesario arribar
a la meta presupuestaria de forma paulatina y en el numeral octavo
establecieron que para 2018 se deberá garantizar el tres por ciento del
presupuesto total del Estado y que a partir de entonces el porcentaje se
incrementará anualmente en un mínimo de 0.33 por ciento. En el artículo
transitorio quedó establecido que la UV recibiría este año el 2.58 por ciento
del presupuesto de egresos del Estado.
En esa ocasión la Rectora de la UV explicó que se trataba de una
modificación compleja que por una parte requería de una ratificación en el
siguiente periodo ordinario de sesiones, o sea en el actual, y de los
municipios del Estado mientras que, por otra parte, requería también de la
decisión del ejecutivo estatal.
Hasta ahora, la UV nunca ha ejercido el tres por ciento del
presupuesto total del Estado. En 2008 se asignó 2.68 por ciento, cifra que
descendió a 2.58 en 2009 y a 2.50 en 2010. La línea descendente continuó en
2011 (2.30), 2012 y 2013 (2.33), mientras que en 2014 y 2015 mejoró a 2.45 y
2.40, respectivamente. En 2016, el porcentaje quedó en 2.33 mientras que para
2017 quedó establecido en 2.08, una cantidad que complicaba a la Universidad
cumplir siquiera con sus compromisos laborales.
¿Respuesta a la remoción de
Clementina?
No puede pasarse por alto que al lado de la Rectora en su
reclamo a Duarte, en la denuncia en su contra y en la movilización de la
comunidad universitaria, estuvo la entonces Secretaria de Administración y
Finanzas de la UV, Clementina Guerrero García. De ahí pasaría a la Secretaría
de Finanzas y Planeación (Sefiplan) del Gobierno del Estado, hasta el sábado
pasado cuando la removió el gobernador Miguel Ángel Yunes Linares.
En “Prosa
aprisa” del martes (“Clementina, reacomodos para el 18”), comenté que la suya
era más bien una posición para la Rectora “para la universidad si se quiere, e
incluso para la comunidad universitaria si se desea llegar a un extremo”, por
el papel que jugó la casa de estudios tanto en la movilización contra Duarte,
lo que ayudó indirectamente a la causa azul, como en la integración del Plan
Veracruzano de Desarrollo, que a lo último no ha resultado más que un catalogo
de buenas intenciones.
¿Qué tanto
ató a la Rectora en su reclamo ese nombramiento de Clementina, quien de
reclamante pasó a su condición de reclamada? ¿Acaso Sara Ladrón de Guevara se
había contenido para no afectarla, pero ha decidido reactivar su exigencia una
vez que el gobernador decidió dar por terminado el compromiso que había al
quitarla de la Sefiplan? Porque el reclamo de ayer a la Legislatura fue un
equivalente a te lo digo Pedro para que lo escuches Juan, pues finalmente quien
decide el manejo de los recursos es el gobernador, cuya decisión se requiere,
como lo mencionó el 31 de enero la Rectora.
Además de
que el titular del Ejecutivo, como aspirante, como candidato y como gobernador
electo vino reiterando el apoyo a la UV y el compromiso de dotarla de autonomía
presupuestaria. Cabe recordar que el 11 de abril de 2016, en una mesa de diálogo organizada por el Colectivo
en Defensa de la Universidad Veracruzana (UV), en la que participaron seis de
los siete candidatos que aspiraban a la gubernatura, Yunes Linares propuso que
se reunieran a partir del 6 de junio del año pasado, resultara quien resultara
gobernador “y
con seriedad, con profundidad analicemos si es el 5, 6 o 7 por ciento” el
aumento, “o lo que se pueda realmente hacer, porque hay otros ámbitos de la
vida pública de Veracruz que están exigiendo también recursos”.
Sara Ladrón de Guevara retoma ese
ofrecimiento y compromiso y vuelve a la carga. Clementina ya no está en
Finanzas. Alguien tiene que responder.
Tuit para reflexionar
Me gusto y
me puso a reflexionar el contenido de un tuit que subió ayer temprano en su
cuenta el presbítero José Juan Sánchez Jacome: “Es imposible cruzar la vida sin que un trabajo
salga mal hecho, sin que una amistad cause decepción, sin padecer algún
quebranto de salud, sin que un amor nos abandone, sin que ningún ser querido
fallezca, sin equivocarse en algún negocio. Ése es el costo de vivir. Sin
embargo, lo importante no es lo que suceda, sino cómo sobrellevarlo. Si te
pones a coleccionar heridas eternamente, vivirás como un pájaro herido incapaz
de volver a volar”.
¡Ah, el ingenio del mexicano!
El ingenio popular, del
mexicano. ALARCÓN @alarcondibujos subió el martes en su cuenta de Twitter: “Por ley, los medios no pueden mencionar el
apellido del Javidú. Sugiero que en lugar de Javier N Se le nombre Javier
HDSPM”.

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