Prosa aprisa
Pide cuentas y le cortan la cabeza
Arturo Reyes Isidoro
“No estamos en contra del
gobernador estamos a favor de la legalidad”, me dijo ayer por la tarde el
diputado local perredista Sergio Rodríguez Cortés.
Momentos antes le habían cortado
la cabeza como presidente de la Comisión Permanente de Hacienda del Estado por
solicitarle al gobernador Miguel Ángel Yunes Linares que cumpla “a la brevedad”
entregando el ajuste de gastos, a la baja, a la Ley de Ingresos y al
Presupuesto de Egresos de este año al que se comprometió y no ha cumplido.
En realidad su suerte la habían
decidido desde la noche del lunes en la reunión previa de la Junta de
Coordinación Política (Jucopo) cuando –así me lo aseguró él– desde el Palacio
de Gobierno le pidieron (le ordenaron) a la coordinadora de su bancada, Yazmín
de los Ángeles Copete Zapot, que lo removiera de esa comisión.
Y es que en la previa, Sergio
había solicitado que se le agendara para participar en la plenaria de ayer donde
haría un exhorto al titular del Ejecutivo para que presentara información que
como presidente de la Comisión de Hacienda del Estado le solicitaba.
En la sesión de ayer, no obstante
que 25 de 48 diputados se abstuvieron de votar para que no lo removieran (los
del PRI, Morena, Juntos por Veracruz y la panista María Josefina Gamboa
Torales) y sólo 23 estaban a favor, la presidenta de la Mesa Directiva, María
Elisa Manterola Sáinz, interpretó las abstenciones como que no se oponían y
accionó la guillotina.
Al menos ya en su calidad de
expresidente de la comisión de referencia (¡lo enviaron a la intrascendente
secretaría de la Comisión de Turismo!) le permitieron que subiera a la tribuna donde
leyó el anteproyecto de punto de acuerdo que había preparado y que enriqueció
con videos que muestran al gobernador asumiendo compromisos.
Ya en corto, con sus propias palabras
me interpretó lo que con mucha formalidad, tecnicismo e información, en forma
impecablemente argumentada, había dicho en su documento: “Al no haber cumplido (el
Ejecutivo) presentando el presupuesto a la baja por cada dependencia, no se
sabe qué presupuesto tiene cada una y por lo mismo no le dan sus ministraciones
mensuales, o sea, nada más les dan el gasto de su nómina pero no, por ejemplo,
para viáticos, para la finalidad para las que fueron creadas, hay inmovilidad”.
Por todo ello, me explicó, no hay
órden financiero ni planeación y por lo mismo ministraciones mensuales debido a
lo cual las dependencias no tienen nada qué hacer.
“El gobierno reparte el dinero
como quiere, los recursos se manejan de manera unilateral pues decide cada mes
cuánto va a gastar cada dependencia; al no haber cantidad fija no sabemos ni
qué se maneja ni cuánto, no hay claridad, transparencia”.
Y es que, me aseguró, recursos sí
los hay, los baja la Federación. Dijo que cada trimestre se tiene que presentar
un informe de balance presupuestal, y en el primero de este año, revisándolo,
se dio cuenta que el Gobierno del Estado recibió 23,400 millones de pesos, por
lo que se intuye que en el segundo obtuvo otra cantidad similar, de tal forma
que en el primer semestre del año debieron haber llegado en total 46,800
millones de pesos, “pero de esa cantidad no sabemos cómo se ha distribuido. Sí
ha habido dinero, no deja de fluir”.
En su exposición de motivos, el
diputado Rodríguez Cortés había expresado que “al entrar en funciones esta Sexagésima Cuarta Legislatura, se vislumbraron
cambios en la forma de interactuar con el Poder Ejecutivo”.
Recordó que ambos poderes se habían pronunciado
principalmente por incrementar el diálogo democrático “reivindicando la
transparencia en las actuaciones, combatiendo frontalmente la opacidad
practicada a ultranza en todos los actos de gobierno que nos han antecedido,
para así erradicar uno de los vicios en política que impiden conocer la
realidad del uso, aplicación y rendición de cuentas en el ejercicio de los
recursos públicos”.
Había dicho que la rendición de cuentas para la
administración pública es el eje rector de la actuación del servicio público e “implica,
a estas alturas, un compromiso ético que es necesario para poder recuperar
paulatinamente la confianza de los ciudadanos en los servidores públicos; en
los políticos que toman decisiones por millones de personas. Los ciudadanos
tienen derecho a saber el actuar de sus gobernantes”.
Mencionó que el pasado 28 de diciembre el gobernador
acudió al Congreso y al cuestionar el presupuesto que había presentado su
antecesor Flavino Ríos Alvarado había dicho que si lo aprobaba tal cual “el
Congreso estaría autorizando
implícitamente que se usen recursos federales etiquetados para pagar gasto
operativo del Estado y con ello regresar a la práctica malsana que le causó
tanto daño a Veracruz conocida como la licuadora”, y que por ello su gobierno no caería
“en prácticas ilegales ni le solicitará al Congreso del Estado que apruebe un
presupuesto que las induce”.
Pero señaló que al incumplirse
con el ajuste de gastos a la Ley de Ingresos y al Presupuesto de Egresos esa
situación se estaba repitiendo, no obstante que había sido el propio gobernador
quien había pedido en aquella fecha que se agregara un
artículo transitorio al decreto de Presupuesto de Egresos que “permita al Gobierno del Estado, en un plazo
que no exceda de 90 días, presentar la distribución por objeto del gasto y su
clasificación económica a detalle, los cuales deberán precisar el ajuste
al gasto que se aplicará al ejercicio fiscal 2017”, y que “El Poder
Ejecutivo del Estado, en un plazo que
no excederá de noventa días contados a partir de la entrada en
vigor del presente decreto, deberá
presentar ante el H. Congreso del Estado una propuesta de ajustes a la Ley de
Ingresos y al Presupuesto de Egresos para el ejercicio 2017”.
Reconoció que al término del
plazo de esos 90 días el Ejecutivo remitió un documento de tres páginas, pero
que simplemente enumeró en su respuesta acciones,
pero ningún análisis e información cuantitativa para comprobar qué y cómo se
están corrigiendo los ajustes presupuestales en las entidades, dependencias y
organismos autónomos de la administración pública.
También aceptó que si bien
hacía referencia al proceso de reestructuración de la deuda pública, a excepción de dicha mención no se tiene todavía ninguna información a
detalle de cómo va el proceso, sino que sólo enuncia diversas acciones que no
reflejan ninguna cuantificación de su aplicación.
Otra cosa que comentó en la exposición de motivos que
sustentaban su anteproyecto de punto de acuerdo es que sabiendo que es una
realidad inobjetable el carácter deficitario de la Ley de Ingresos y el Decreto
de Presupuesto de Egresos, se debe a que, “además de los actos de corrupción
por desvío de recursos o probables desfalcos que se hayan cometido al erario, el
Gobierno del Estado gasta más de lo que tiene de ingresos”.
No paró ahí. Expuso que de manera directa falta
información para conocer de los ajustes presupuestales o asignaciones reales que se están destinando
al Organismo Público Local Electoral del Estado (OPLE), a la Fiscalía General
del Estado, al Tribunal Superior de Justicia del Estado, al Instituto Veracruzano
de Acceso a la Información y Protección de Datos personales, y a la Universidad
Veracruzana. “No se conocen los ajustes a sus techos financieros de gasto”.
Casi para concluir me recordó que incluso en el caso del
OPLE el organismo ganó una sentencia para que se le respete su presupuesto por
lo que hay un mandato legal al respecto pero que no se cumple.
“Es necesario conocer documentalmente el déficit que
refleje actualmente la comparación de los ingresos con los egresos reales del
Gobierno del Estado, desglosados por rubros específicos”, expuso, y me dijo:
“Mi actitud ha sido siempre clara, de transparencia, creo que no he tenido otra
finalidad. Al gobernador sólo le pido que cumpla con la ley”.
Conocedor del
sistema, apechuga
Político con mucha experiencia, el diputado Rodríguez
Cortés aceptó sin chistar la acción en su contra. Sabe muy bien qué es y cómo
se maneja el sistema y que si se oponía lo podían arrollar.
Se da por hecho que el castigo lo avaló o lo dispuso el
mismo Secretario de Gobierno, su compadre y compañero de partido y de correrías
políticas Rogelio Franco Castán, si no fue el propio gobernador.
Ello hace pensar que finalmente Sergio se irá al monte,
posiblemente termine en las filas lópezobradoristas (ya colaboró con AMLO en el
gobierno de la Ciudad de México) y espere la mejor ocasión para tomar desquite.
Pese a todos los señalamientos en contra que se le puedan
hacer, su actitud de ayer sienta precedente en la historia política del Estado
y lo significa. Nunca un diputado local había pedido cuentas a un gobernador en
forma pública y menos con argumentos sólidos en mano y siendo de partidos
aliados. Ese sí es un verdadero cambio.

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