Prosa aprisa
En Xalapa, asomos de Cuba o Venezuela
Arturo Reyes Isidoro
Me preocupa
a veces que pudiera yo estar cayendo hasta en un estado de paranoia, esto es,
con la idea de que al menos en Xalapa nos estamos cubanizando o venezolanizando
por la crítica situación económica y el creciente y galopante desempleo que
vivimos.
Conforme
fueron emigrando muchos veracruzanos como indocumentados a Estados Unidos y
encontraron trabajo allá, los que pudieron comenzaron a enviar pacas de ropa de
uso que hasta la fecha se venden en tiendas de la capital del Estado que
expresamente se abrieron para ello, o en pequeñas cocheras, patios o partes
frontales de muchas casas.
Pero a
partir de la crisis económica en que el gobierno de Javier Duarte sumió a
Veracruz y que el actual de Miguel Ángel Yunes Linares no ha podido resolver,
no hay día en que no descubra que a esos expendios de ropa usada traída de los
yunaites se sumen ahora ventas de ropa, calzado y juguetes usados, así como
cuanta chuchería se pueda que muchos xalapeños se están deshaciendo de ellos para
tratar de lograr un ingreso, es decir, están vendiendo sus pertenencias
personales, acaso algunas de ellas con un gran valor estimativo familiar. Pero
la necesidad es la necesidad.
Caminante
que soy a diario y que recorro la ciudad a pie, siempre que puedo y a donde
voy, me topo con casas donde sus moradores han abierto la salita para exponer
ahí los objetos de venta, o que cuelgan en las ventanas con pequeños carteles
anunciando sus “remates”.
Claro, eso
no lo pueden ver los políticos, presidentes municipales, funcionarios
estatales, diputados y senadores que viajan en camionetotas con vidrios
polarizados, muchos con choferes y discretos guaruras, o que despachan en
lujosas y cómodas oficinas rodeados de ayudantes, que además se pasean en
lujosos vehículos de su propiedad como el famoso “Chico” Fuentes, un empleado
de la Legislatura que se mueve en una camioneta de lujo de más de un millón de
pesos.
Hay casas
de clase media, media baja y de condición muy humilde donde venden lo que
tienen y pueden, de uso y, obvio, hay quienes los compran. No hay para más.
Unos y otros están necesitados. Hay días en que me ha parecido estar en La
Habana, donde la escasez es histórica, pero de pronto reparo que estoy en
Xalapa, Veracruz, México, un supuesto Estado rico en todo.
Cuando paso
por los mercados establecidos o de “ruedas” y me dicen que el precio del kilo
de aguacate anda sobre los 75 y los 95 pesos, o que en pocos días el kilo de
champiñón subió de 40 a 60 pesos, me pregunto cuán lejos estamos de Venezuela.
No. No se
necesita que llegue Andrés Manuel López Obrador a la presidencia para que
México se convierta en la Venezuela de Maduro, como lo critican sus enemigos
políticos que sucederá si gana el próximo año, porque no quieren que el
tabasqueño llegue al poder. Creo que al menos en algunos lugares, como ya
sucede en Xalapa, vivimos los primeros asomos de una crisis humanitaria
significada por la escasez de recursos económicos que se traduce en escasez de
lo más necesario e indispensable para vivir o sobrevivir.
El PRI
causó la desgracia y el PAN, que se decía el salvador, tampoco ha traído la
solución. Al contrario, cuando más se necesitaba subsistir aguantando a que
pasara lo peor, la nueva y actual administración se dedicó a despedir a miles
de trabajadores (y los despidos siguen a diario para contratar a gente sin
experiencia), muchos de ellos seguramente los que ahora están vendiendo lo que
tienen y pueden a las puertas de sus casas, sin duda como una medida
desesperada antes de enrolarse en la delincuencia organizada, la única opción
viable y real.
En este
ciclo escolar que está por comenzar, muchos padres de familia que enviaban a
sus hijos a escuelas privadas buscando la mejor preparación escolar para ellos,
ya no pudieron hacerlo. La crisis que dejó Duarte y el despido que sufrieron
con la nueva administración los proletarizó y bajaron a nivel de pobres.
Dejo estas
líneas como un testimonio de lo que casi no se ve, pero que al menos en Xalapa
pinta la dura y cruda realidad. Por supuesto, esas gentes, a muchas de las
cuales he escuchado, no piensan volver a votar ni por el PRI y ahora ni por el
PAN. Solamente cuando ve uno la pobreza en la que se debaten los entiende y
entiende sus razones.
Ley antiaborto, ahí la llevan
Publiqué
el viernes 4 de agosto: “El presidente de la Junta de Coordinación Política
(Jucopo) del Congreso del Estado, Sergio Hernández, señaló que la iniciativa
para la despenalización del aborto hasta las 12 semanas de gestación podría
discutirse en el siguiente periodo de sesiones ordinarias que comienza en el
mes de noviembre, ya que hay otros temas ‘más urgentes’, según leí ayer una
nota del reportero José Topete, de alcalorpolitico.com.
¡Claro que
hay temas ‘más urgentes’!, como la próxima elección para elegir gobernador en
2018. El PAN, su bancada en el Congreso (y con ello el Gobierno del Estado) no
pondrá en riesgo un posible triunfo enfrentándose con la Iglesia, que sería
perder el voto de toda la feligresía, que la constituye la mayoría de los veracruzanos.
No se
dude. El tema lo irán bateando, así que los promotores de la iniciativa ya
pueden sentarse a esperar y a llenarse de paciencia, prudencia…”.
Antes, el
martes 1 de agosto había hecho notar que el gobernador Miguel Ángel Yunes
Linares había ordenado aplazar la votación.
¿Y qué
cree? Que el señor arzobispo de Xalapa, Hipólito Reyes Larios, no se ha dado
por mal servido, pues en respuesta a esta decisión de gobierno, ese mismo
viernes 4 pidió dar más tiempo al gobernador Yunes Linares para que concrete
sus acciones en el combate a la inseguridad.
El prelado
justificó a la administración yunista ante la ola de críticas por el aumento de
la violencia y dijo que el problema no ha sido fácil “al ser algo heredado”,
por lo que “yo creo que hay que darle un poquito más de tiempo para que se vaya
concretizando”.
Lo dicho:
los promotores de la llamada ley antiaborto pueden sentarse a esperar bajo los
preceptos del filósofo Javier Duarte, teniendo paciencia, prudencia, verbal
continencia… Van a pasar los dos años de este gobierno y la iniciativa va a
permanecer en la congeladora. Votos son votos. Y el de la Iglesia pesa mucho.
Claro, el presidente de la Jucopo, Sergio Hernández,
declaró ayer a TeleClic que el voto de los diputados se dará en uno
u otro sentido (pues en cuál otro más podría ser), porque el debate es sobre
quién está a favor de la despenalización del aborto y quién a favor de la
protección de la vida desde el momento de la concepción y hasta la muerte
natural (pues sí, ¿o acaso hay otra opción?).
Adelantó que seguramente será en el mes de septiembre y
durante sesión extraordinaria cuando se discuta el tema y se respete la
voluntad de la mayoría de los diputados, porque son la representación de los
ciudadanos. Na’ na. A los promotores de la iniciativa les van a ir dando el
avión y ahí se la van a llevar. Primero dijo que noviembre, ahora que
septiembre y mañana que quién sabe cuándo.
Lo bueno fue que el diputado declaró ayer que “Ni el
Ejecutivo del Estado ni la Iglesia ejercen presión en el Congreso Estatal para
aprobar o rechazar iniciativas de ley”. Qué si no.
Miguel Ángel y Anilú sacarán agua para sus molinos
Juntos
pero no revueltos. Con el pretexto del 25 aniversario de la Sedesol federal, el
gobernador Miguel Ángel Yunes Linares y la delegada en el Estado, Anilú Ingram
Vallines, encabezarán mañana jueves acto en el patio central del Palacio de
Gobierno, a las 10:30 horas. Por más que se disfrace, será un acto
eminentemente político y futurista: uno busca la gubernatura para su hijo y la
otra ser senadora por el PRI. Se disputarán el aplauso de la concurrencia. PAN
y PRI juntos, finalmente veracruzanos ambos. Qué bueno que prive la civilidad
política.
Huérfanas por la ida de Lorena Martínez
El grupo
de reinis políticas del PRI, que se habían cobijado bajo su manto protector y
hasta habían querido hacerse de delegaciones federales, podría haber quedado
huérfano ahora que se fue la delegada del CEN Lorena Martínez, a la dirigencia
nacional del Movimiento Territorial.
La señora
se fue pero contribuyó a la división en las filas tricolores en el Estado. Su
ida le ha ahorrado al senador José Francisco Yunes Zorrilla pedir su cambio y
más disgustos a muchos priistas de la cúpula en Veracruz que la responsabilizan
de que a su partido no le haya ido mejor en el pasado proceso electoral.

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