Prosa aprisa
Graba todo, ¿alguien confiará en él?
Arturo Reyes Isidoro
El
gobernador Miguel Ángel Yunes Linares es un político –ya lo he dicho otras
veces en este espacio– con toda la experiencia en el sistema político mexicano,
un sistema de corte eminentemente priista en el que se han venido montando las
demás formaciones partidistas, si bien con sus propios matices.
Prácticamente
desde el gobierno de Rafael Hernández Ochoa (1974) ha transitado por la función
pública o legislativa y el suyo es de los pocos casos de políticos veracruzanos
que se han mantenido no sólo vigentes sino con éxito, ya sea en una posición o
en otra, persistente y aguantador ante los embates de sus enemigos políticos,
hasta alcanzar la gubernatura.
Este último
cargo, seguramente el que era el sueño de su vida, su máxima aspiración, le
costó alcanzarlo sangre, esfuerzo, lágrimas y sudor, como dijera Sir Winston Churchill
(la versión popular la maneja como sangre, sudor y lágrimas), porque sus dos
grandes enemigos políticos y personales, Fidel Herrera Beltrán y Javier Duarte
de Ochoa, le minaron el terreno a un gran costo con tal de impedirle que lo
lograra.
Finalmente
lo logró pero lo dañaron y lo siguen dañando tanto que incluso a casi siete
años de que dejó el poder Fidel y a casi uno de que lo abandonó Javier, Miguel
está encorsetado en un gobierno de sólo dos años, del cual ya consumió 9 meses
y sólo le restan 13 y prácticamente se ahoga en arenas movedizas políticas
conformadas por la escasez de recursos económicos y muchos compromisos de pagos
por cumplir.
Por más que
él pudiera decir que no, que ese no era ni es su objetivo de llegar a la
gubernatura, es indudable que el poder también es para disfrutarlo y se duda
que lo haya hecho hasta ahora, a menos que una forma de estarlo haciendo sea
perseguir, encarcelar y hacer que regresan lo que se pueda los duartistas que
saquearon el Estado. Si no es eso, al menos le dedica la mayor parte de su
tiempo, acaso más que a combatir la delincuencia, sus dos grandes compromisos
de campaña, que no ha podido coronar con éxito, si bien hace todo lo posible
por conseguirlo.
Pero a
medida que pasa el tiempo, lo que al inicio de su administración fue
impactante, mediáticamente comienza a perder interés y fuerza, si bien logra
distraer porque hace ruido, pero todo es momentáneo ya que los resultados hasta
ahora son pírricos, pues a Javier Duarte, a él en lo personal no le ha quitado
un solo quinto, ya que lo que ha obtenido ha sido lo que le han entregado o
devuelto sus cómplices y operadores cercanos, nada que esté a su nombre, y no
se sabe que hayan devuelto recursos o bienes, detenidos o procesados como Francisco
“El Gordo” Valencia, Gina Domínguez, Mauricio Audirac, Leonel Bustos, Carlos
Aguirre, o el mismo Arturo Bermúdez, quien si bien el propio gobernador declaró
que el Fiscal le había dicho que quería negociar, el Ejecutivo no aceptó.
Ahora
mismo, el gobernador Yunes se empeña de nuevo en castigar a Duarte y ha llegado
al extremo de haberse ofrecido como testigo ante la PGR, lo que nunca antes
había ocurrido en la historia del Estado, y aporta pruebas, según confesó la
noche del domingo, lo que le llevará varios días, dijo.
Una
pregunta que me asalta es si con tal de lograr su propósito, que también
implicaría cumplir una de sus promesas de campaña, echará toda la carne al
asador, esto es, si dará y dirá a la PGR todo lo que sabe y tiene de
testimonios y pruebas, o si se guardará algo que, supongo, legalmente ya no le
servirá luego porque no puede salir después con que se le pasó decir equis o
yes cosa, aunque sí pueda explotarlo políticamente, como la filtración de un
video con alguna confesión comprometedora, por ejemplo.
¿Esto que
poco a poco va desgranando es lo que se había reservado y que iba a cimbrar a
México?
Miguel
Ángel es de los que no improvisa y seguramente todo lo que está haciendo lo
tiene bien calculado. Posee su propia estrategia y su propio método de hacer
las cosas. Es hábil como político e inteligente, pero ahora me pregunto si no
se le pasó la mano, es decir, si no calculó mal, si no midió mal las
consecuencias de lo que está haciendo y que en el futuro casi inmediato y mediato
le puede traer repercusiones personales. Me explico.
En “Prosa
aprisa” del 21 de julio (“La demanda de justicia es de todos”), publiqué que en
el caso Duarte, Yunes Linares había decidido jugarse el
todo por el todo “ofreciéndose incluso como testigo y abriéndose y revelando lo
que todo mundo sabía o sospechaba pero que no podía probar: que él fue el autor
de la filmación y grabación de los videos fragmentos de los cuales filtró a
Carlos Loret de Mola y que éste dio a conocer como una exclusiva de Despierta”.
Y es que un día antes, el 20 de julio, en una conferencia de prensa muy
parecida a la de la noche del domingo pasado, el gobernador dijo textualmente:
“Hoy anuncio que
solicitaré a la Procuraduría General de la República que me llame a declarar
como testigo y aportaré las pruebas que tengo en mi poder para acreditar que
efectivamente lo que hubo en Veracruz no fue un gobierno, sino una banda de
delincuentes organizados.
Tuve el cuidado de
filmar todas las conversaciones con los cómplices de Duarte. De las mismas se
desprenden elementos probatorios que de manera indubitable permitirán acreditar
que hubo un acuerdo para robar los recursos de los veracruzanos.
Los videos que
aportaré son prueba lícita porque yo los grabé y yo los aportaré. Aquí están en
este disco duro que en su momento entregaré a la Procuraduría General de la
República como prueba indubitable, como prueba lícita.
Daré también mi
testimonio de las conversaciones que sostuve en Canadá con Moisés Mansur; y en
la Ciudad de México con Juan José Janeiro y Antonio Bandín, y en Veracruz con
Francisco García González, alias ‘El Franky’, uno de los principales cómplices
de Javier Duarte”.
El domingo reconfirmó
lo anterior con otra revelación: dijo que tiene grabada la conversación que sostuvo con Edgar Spinoso
en la que éste confesó su participación en la red de corrupción de Duarte, y de
paso confirmó que la fiscalía veracruzana y la Procuraduría General de la
República (PGR) lo investigan.
Spinoso devolvió, según dijo,
“varios terrenos” en
el Fraccionamiento “El Lago”, en Xalapa; un departamento en “La Isla del Amor”
en la ciudad de Veracruz; un avión Jet 45 y un Helicóptero Robinson, así
como 720 millones de pesos, aunque sólo cumplió parcialmente.
Todo
bien hasta ahí. Pienso si no aun en políticos contrarios o enemigos puede haber
un acuerdo tácito, un pacto político de caballeros de yo te ayudo pero tú me
ayudas no ventaneándome, esto es, que Édgar estuvo dispuesto a confesarle todo
lo que le haya confesado y a entregarle todo lo que le entregó a cambio de que
lo dejara en el anonimato (en Estados Unidos se protege a los testigos protegidos
o soplones).
En
realidad, el servicio que le prestó Spinoso es inestimable si se toma en cuenta
que con todo lo que le devolvió y dijo fue con lo que Yunes Linares se lució en
su rendición de protesta como gobernador cuando anunció lo que había logrado
sin tener todavía el poder y que ha venido repitiendo ahora. Entonces, aquel 1
de diciembre de 2016, Miguel Ángel pudo haberse ahorrado más declaraciones si
desde entonces hubiera revelado que lo decomisado lo tenía Spinoso. ¿Por qué
guardó silencio tanto tiempo? ¿Es que acaso sobreentendía un acuerdo político
de caballeros?
Ahora,
explicó el domingo: “¿Por qué razón grabé estas conversaciones? Las grabé por dos razones
sustantivas: la primera, para que quedara constancia que no había habido ningún
arreglo fuera de la ley, que no se les había ofrecido absolutamente nada, que
no se les había ofrecido perdón ni compasión” (a los duartistas).
Creo que todos los
que traicionaron a Duarte y colaboraron con Yunes como informantes, o soplones,
o rajones hoy se deben de dar con la cabeza de topes contra la pared, porque si
pensaron que los protegería a cambio, ya tienen la respuesta. ¿Si de todos modos
iba a terminar exhibiéndolos, denunciándolos y entregándolos, no hubiera sido
mejor que no le hubieran facilitado las cosas?
Cierto: hasta ahora
al gobernador le ha ido saliendo bien todo en el apretón contra los duartistas,
pero, con esto quiero concluir: de aquí en adelante, ¿quién, duartista o no
duartista, políticos, autoridades, legisladores, empresarios, miembros de la
sociedad civil, etcétera, va a querer hablar con él en forma abierta, con
confianza, si sabe, porque él mismo lo ha confesado, que a todos graba y
después revela todo para utilizarlo como arma en contra de sus propios interlocutores,
según le convenga? Esto le puede crear desconfianza hacia su persona, lo puede
aislar de alguna manera, o hacer que nadie se sincere con él.

No hay comentarios:
Publicar un comentario