Prosa aprisa
Vamos de mal en peor
Arturo Reyes Isidoro
De modo que
ahora en Veracruz todos somos delincuentes hasta que no se demuestre lo
contrario.
Vamos de
mal en peor.
En la
madrugada del sábado que pasó siete reporteros, compañeros periodistas míos: Victor Yañez, Carlos Navarrete,
Roberto Méndez, Jose Juan García, Victor Ochoa, Alejandro Avila y Horacio
Zamora fueron detenidos por elementos de policías navales y estatales porque
estaban tomando una cerveza en el bulevar Manuel Ávila Camacho del puerto de
Veracruz pero sin cometer delito alguno.
En una fotografía
que circuló de inmediato en el gremio se les ve arriba de una camioneta
policiaca como vulgares delincuentes vigilados por policías con uniforme y
casco de la Policía Naval, quienes los llevaron al Penalito Playa Linda. Uno de
los periodistas, Roberto Méndez, apenas llegaba al lugar pero también arriaron
con él.
Ellos se habían
reunido ahí después de cubrir la audiencia de la exdirectora de Espacios
Educativos, Xóchitl Tress, y quién que sea o haya sido reportero en un lugar
tan caluroso como el puerto jarocho no decide ir luego de una pesada jornada de
trabajo (el de reportero siempre lo es porque no tiene horario) a tomar una
“chela”, a refrescarse con la brisa del mar, a relajarse y a comentar los
incidentes del día, los detalles de la audiencia. Yo mismo pude haber estado
ahí con “Vitocho” y la demás flota conviviendo (lo hago siempre que puedo;
todos son mi familia de profesión) con mis compañeros e incluso tomándome una
latita.
Tiene que haber
tanta insensibilidad oficial para no entender que el reportero, siempre mal
pagado, o muy mal pagado, tanto que a veces no vive sino que sobrevive, que no
tiene residencias, mansiones, ranchos, casas de campo o de recreo, cabañas,
etcétera, con sus bares incluidos, como los políticos que diseñan y ordenan las
políticas públicas incluida la policiaca arbitraria; para no entender que el
reportero muy mal pagado, decía, la única opción que tiene para disfrutar de un
momento placentero es ir a sentarse en el muro de concreto del bulevar, bajo el
cobijo de la madre naturaleza, del mar y de la brisa que Dios les regala, y tomarse
ahí una cerveza y platicar, porque tampoco posee, como los políticos, dinero
suficiente para meterse a un restaurante o a un bar establecido. Si acaso le
alcanza para un “six”.
Pero ahora, bajo
mal entendidos operativos policiacos, porque detienen sin ton ni son a
pacíficos ciudadanos, ni siquiera eso podrán hacer ya, no mientras se mantenga
la actual política del llamado “Mando Único” que ha ordenado detenciones
arbitrarias y que, por lo que pasó, trata a todos como delincuentes.
Me llamó la
atención lo que informaron compañeros que fueron a conocer la suerte de los
detenidos, en el sentido de que tanto personal del Penalito como elementos de
la Policía Naval, de la Policía Estatal y de la Dirección General de Prevención
y Readaptación Social, les pidieron 8 mil pesos por cada uno para dejarlos en
libertad, como también que además de a los periodistas detuvieron a muchos
ciudadanos más (dijeron que con ellos sumaban como 40 pero que al llegar al
Penalito había como otros 50 más).
Me cuesta trabajo
pensar que las detenciones arbitrarias de inocentes ciudadanos puedan ser una
forma que está utilizando el gobierno para tratar de hacerse de recursos, de
sacarle, de exprimirle más el bolsillo a los veracruzanos, porque no se
explica, en primera, por qué no los policías pidieron a los reporteros que se
identificaran y bajo advertencia de que no podían estar tomando una cerveza
donde lo hacían, conminarlos a que se retiraran, luego por qué el cobro.
De todas estas
anomalías, por no llamarle de otra forma, nos hemos enterado casualmente por la
detención arbitraria de los reporteros. ¿Desde cuándo están deteniendo a
ciudadanos y sacándoles tal cantidad, que para muchos es una verdadera fortuna?
¿Qué registro se tiene de ese dinero y a dónde va a parar?
Lamentable en
verdad lo que pasa. Ahora los veracruzanos no pueden estar jodidos pero
contentos. Ni siquiera eso. Peor y triste: ya ni siquiera las palmeras podrán
estar borrachas de sol. A ver si no un buen día también las arrancan y se las llevan
al Penalito acusadas de estar “tomando” sol en pleno camellón frente al
bulevar, para lamento de Agustín Lara.
Desde este espacio
expreso mi solidaridad a mis compañeros y hago pública mi más enérgica protesta
por su detención arbitraria a todas luces. Es inaceptable lo que ha pasado. De
alguna forma, las agresiones contra la prensa continúan. Sólo faltó que se
apersonara el propio fiscal Winckler, los acusara de lo que fuera y pidiera para ellos “prisión preventiva
necesaria” de dos años ante el riesgo de que se dieran a la fuga.
Todo sigue igual.
Cuál Estado de derecho. Pobre Veracruz. Ahora sí, como cantó el filósofo del
río de Las Mariposas, es un pedacito de patria que sabe sufrir y cantar.
Y mientras se
detiene a periodistas inocentes, en cambio la delincuencia está desatada en
todo el Estado, como nunca y un baño de sangre cubre a Veracruz.
Gobernadores y su relación con la
prensa
Siendo candidato a
la gubernatura, Rafael Hernández Ochoa cesó fulminantemente a su jefe de
seguridad, un sujeto mal encarado que daba miedo, porque fue al Diario de Xalapa de avanzada a
supervisar porque su jefe iba a visitar al dueño y director del medio, Rubén
Pabello Acosta. Pero se portó grosero, arbitrario y prepotente con el
periodista y éste lo reportó. Cuando RHO llegó al periódico le entregó como
presente la cabeza del mal guarura. Y en charola de plata.
En diciembre de
1986, a pocos días de que había asumido el Gobierno del Estado, Fernando
Gutiérrez Barrios cesó en forma fulminante a un joven militar que era el
segundo de a bordo en la Dirección de Seguridad Pública. Resultó que enterados
de que iban a trasladar a una cuerda de reos del penal Ignacio Allende, del
puerto de Veracruz, al fuerte de Perote, un reportero y un fotógrafo del Diario, que se enteraron, se fueron a
cubrir la nota pese a que la temperatura era bajo cero. Cuando bajaban a los
primeros reos, al ver los flashazos, el militar ordenó que los detuvieran y los
encerraran en una mazmorra sin ninguna consideración. El Diario, bajo la dirección de Pabello Acosta, protestó públicamente
por la agresión y el atentado contra la libertad de prensa, y en ese mismo
instante don Fernando convocó a conferencia de prensa, cesó al militar y
ofreció todo el respeto y las garantías para los periodistas.
A finales de los
años 80, principios de los 90, Dante Delgado Rannauro compró un seguro de vida
para los reporteros que cubrían su fuente y lo acompañaban por todo el estado
para cubrir sus actividades. Fue a raiz de que tuvimos un accidente a causa de
una intensa lluvia y la impericia de un chofer cuando nos trasladábamos hacia
el aeropuerto Heriberto Jara del puerto de Veracruz, donde llegaría un
funcionario de la entonces Reforma Agraria.
El licenciado
Miguel Alemán, cuando se enteraba de alguna acción que afectara a algún
reportero, llamaba aparte a éste y le preguntaba lo que había pasado, lo
escuchaba y procedía en consecuencia.
Lo que faltaba; ahora llegará un
ciclón
El meteorológico
emitió ayer Alerta Gris y pronosticó la llegada de un ciclón tropical a
Veracruz, el “Franklin” tentativamente el miércoles. Desde ya están anunciando
un potencial de lluvias muy fuertes con vientos de circulación ciclónica. Grave
crisis económica, inseguridad y violencia, desempleo y ahora un maldito ciclón
que dejará sin techo y sin hogar a muchos. Ni modos de echarle la culpa a
Duarte. Preparémonos para ayudar a quien lo necesite.
Sensible baja la de Pedro Manterola
Se supo casi tan
pronto ocurrió ayer por la mañana el sentido deceso de Pedro Manterola Sáinz,
quien era Subsecretario de Gobierno, a causa de un infarto. Sin duda, es una
sensible baja en el Gobierno del Estado. A su familia, mi pésame, en especial a
su madre Elisa mi más fuerte abrazo solidario, a su hermana María Elisa le
expreso cuánto lo siento.

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