Prosa aprisa
“Se va a respetar el trabajo de
todos”, decía el spot
Arturo Reyes Isidoro
“Conozco a las trabajadoras y trabajadores del estado de Veracruz,
he sido su compañero, pronto lo seré de nuevo. Les quiero mandar un mensaje muy
claro: se va a respetar el trabajo de todos ustedes, a nadie se le va a quitar
su trabajo. Se van a ir los corruptos, se va a ir Duarte y todos los que
dañaron a Veracruz, ustedes no tienen la culpa, ustedes van a trabajar conmigo
y van a lograr el cambio que todos queremos para Veracruz, van a estar mejor,
va a estar mejor su familia también. Les pido que tengan confianza, que voten
por mí”.
Las palabras son de Miguel Ángel Yunes Linares. Están en un spot
de cuando era candidato al Gobierno del Estado.
Las tienen muy presentes los trabajadores de la Coordinación
General de Comunicación Social del Gobierno del Estado, que hoy se quejan que
están sufriendo atropellos y al menos a una veintena ya los sacaron de la
dependencia luego de muchos años de trabajar ahí, con el pretexto de enviarlos
“comisionados” a otras Secretarías. Lo ven como un paso para ser despedidos,
como han hecho y están haciendo en otras áreas oficiales.
En una carta abierta que han hecho circular, se quejan del jefe de
la Unidad Jurídica, José de Jesús Rosales, a quien señalan de malos tratos. “No
podemos pensar que este señor se manda solo”. Tienen razón. Por como se manejan
las cosas en la burocracia estatal y por el estilo de la actual administración,
indudablemente que ese señor está cumpliendo órdenes. Mal que lo haga en la
forma que señalan.
Para una administración insensible, cuyos titulares no se tocan el
corazón para dañar, lastimar a cualquier familia, los trabajadores piden un
imposible: quieren irse “de una manera digna, decorosa, justa y con pleno respeto
a quienes entregaron una vida al servicio del Poder Ejecutivo… pero como deben
ser las cosas: derechas y bajo la legalidad laboral”.
A buena parte de los trabajadores los conozco porque pasé por la
dependencia. No se me olvida el entusiasmo con el que me anunciaron que iban a
votar por el cambio, por Yunes Linares (una buena cantidad de los ahora
maltratados y en riesgo de que sean despedidos trabajaron también para el
gobernador Patricio Chirinos), aunque no eran panistas. Me apena hoy su
situación. Entiendo su desencanto, su coraje, su frustración, su impotencia.
Sin falsa modestia, si alguien conoce la trayectoria de muchos, su entrega al
trabajo, su profesionalismo, su sacrificio (esa fue siempre un área sin
horarios y de estar viajando siempre por la cobertura que requerían los actos
oficiales, con el consiguiente sacrificio de la familia) soy yo. Fuimos
compañeros muchos, pero muchos años. Los vi llegar y formarse ahí. No se
merecen ni el trato indigno que reciben ni la expulsión que están sufriendo. A
todos les expreso mi solidaridad y les envío mi abrazo.
¿Ya pasó la emergencia
financiera?
Fue el 12
de diciembre de 2016 cuando el recién estrenado gobernador Yunes Linares
proclamó: “Veracruz se declara en emergencia financiera”. En el World Trade
Center de Boca del Río dijo que la deuda pública del Estado ascendía a más de
56 mil millones de pesos, sin incluir la bancaria ni la bursátil.
Destacó que
se trataba de una “crisis inédita”. “No hay registro
histórico de algo similar ni en Veracruz, ni en el país; en 12 años llevaron a
Veracruz a la quiebra. La crisis financiera del Gobierno del Estado tiene
dimensiones que superan todo lo imaginado”. No paró en dimensionar el panorama:
“La crisis del Estado no sólo es una crisis financiera, hoy tenemos una
situación de desastre social”.
Y entre cinco puntos que enumeró entonces,
el tercero decía: “Garantizo a los trabajadores del Gobierno del Estado y a los
pensionados que cumpliremos con nuestros compromisos. Convendré con sus
representantes un programa que nos permita pagar sus sueldos y prestaciones y
en paralelo mantener operando funciones básicas…” (hoy cientos, miles, están en
la calle, despedidos y sin que se les liquide conforme a la ley).
No hay para lo prioritario sí para lo superfluo
Diez meses después, al menos yo ignoraba
que ya se había superado esa situación. Todo indicaría que ya nadamos en la
abundancia, que hay recursos económicos hasta para obras no prioritarias,
prácticamente de relumbrón. Seguramente ya se cubrió lo básico, ya no hay carencias
ni necesidades urgentes que atender.
Digo lo anterior porque el miércoles
pasado, con bombo y platillo el propio gobernador anunció la remodelación
integral del bulevar Manuel Ávila Camacho del puerto de Veracruz, y cuatro días
después, el domingo dio el banderazo de arranque. Se dijo que la inversión será
de 150 millones de pesos (aunque también se manejó la cifra de 170) y que habrá
una “atracción” de mil millones de pesos de inversión. Y, claro, se habló de la creación
de empleos, de inversiones privadas, del turismo, etcétera.
Puede que sea
una obra necesaria, pero no es prioritaria. ¿Ya se superó la emergencia
financiera? Me temo que no, porque ni siquiera se ha podido reestructurar la
deuda pública y es el momento en que no se ha aprobado el presupuesto de 2017
que está por terminar. El propio Ejecutivo se niega a rendir cuentas al Congreso
y decir a los veracruzanos cuál es la situación real que se tiene al momento.
El puerto de
Veracruz, sus habitantes y en general todos los veracruzanos creo que merecemos
un paseo como el que se pretende y más, pero hay de prioridades a prioridades.
Si hay dinero
suficiente y de sobra, ¿por qué entonces despedir a cientos, a miles de trabajadores?,
¿por qué mejor no se le paga lo que se debe a los empresarios para que reactiven
las economías regionales y se genere mano de obra, contratación de
trabajadores?, ¿por qué mejor no se le paga a tiempo a los burócratas a los que
no se ha despedido y viven en la incertidumbre?, ¿por qué no se abona a lo que
se debe a la Universidad Veracruzana?, ¿por qué no se invierte en obras
hidráulicas para evitar las inundaciones que año con año afectan a los vecinos
del fraccionamiento Floresta en el puerto jarocho?
La opinión de un porteño
En “La columna
de hierro” firmada por Cicerón, que se publica en el diario Notiver, su autor dijo ayer: “LA OBRA
DEL BULE. Nuestro comentario es meramente constructivo, porque amamos a
Veracruz y nos apasiona todo aquello que más allá de sólo embellecerla en una
parte, sea una contribución al desarrollo de quienes aquí viven y que vaya
acorde a cubrir las necesidades del crecimiento de la población que año con año
tiene. Celebramos que se vaya a destinar recursos a nuestra ciudad, pero no
compartimos el hecho de que tantos millones sean para echar concreto donde ya
lo hay y donde más allá de beneficiar a los vecinos que ahí viven, sea más bien
para enriquecer a quienes por décadas han sacado beneficios para sus empresas
personales”.
Agregó: “Podríamos
mencionar muchísimas colonias que necesitan drenaje y pavimentación (porque las
conocemos todas, a nosotros no nos van a cuentear), entre otros servicios”, puso
ejemplos de muchas obras prioritarias que se podrían hacer y no dejó de
apuntar: “… cuando alguno de los otros niveles de gobierno anuncia que
invertirá recursos en el municipio, se espera que sea en algo que beneficie
realmente a sus habitantes y no sólo a unos cuantos empresarios y socios de
quien los promueve”.
La protesta
El domingo,
durante el banderazo de inicio, un vecino del Floresta se plantó frente al
gobernador con una manta que decía: “Gobernador Yunez vas a remodelar el
boulevard y hay obras más prioritarias como es evitar que cuando llueve nos
inundemos en el Fracc. Floresta y otras partes de Veracruz. Tu sueldo lo
recibes de nuestros impuestos… Te ordeno canceles la obra del boulevard y hagas
las obras hidraúlicas que se requieren…”.
No hubo atención
para él, no se le dijo al menos una mentira piadosa, no se le escuchó, igual
como Javier Duarte no escuchó el 23 de octubre de 2015 en Orizaba a la señora
Araceli Salcedo quien le reclamó que las autoridades no hicieran nada para
buscar a su hija Fernanda desaparecida desde 2012, de lo que quedó un video que
se hizo viral. Creo que es un mal de gobernadores.
El nuevo bulevar
va. Se dijo que estará en nueve meses. ¿Para que lo inaugure el otro hijo,
Fernando, nuevo alcalde de Veracruz, como una forma de irle preparando el
terreno para que sea el candidato a la gubernatura en 2024 en caso de que su
hermano Miguel Ángel la gane en 2018 y mientras se da tiempo a que crezcan los
nietos y no se rompa el linaje en la línea de la herencia sucesoria?

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