Prosa aprisa
Yunes, a 22
días de su Informe
Arturo Reyes Isidoro
En veintidós días el gobernador Miguel
Ángel Yunes Linares deberá entregar, o rendir, su primer y antepenúltimo
informe de gobierno. El 15 de noviembre próximo se pondrá a sólo una quincena de
cumplir su primer año de administración y a doce meses de concluir su gestión.
Será interesante escuchar o saber qué
dice, cómo evalúa su primer año al frente de la gubernatura y qué ofrece a los
veracruzanos en lo que restará de su corta administración.
Habrá que esperar a que se anuncie el
formato que se adopte (si lo lleva, si lo envía, si va a dialogar y debatir con
diputados, si sólo dirige un mensaje desde Palacio de Gobierno) y ver el
ambiente que priva para entonces entre la diputación opuesta al PAN, que no
quiere participar en protesta por la usurpación que hace de la Junta de
Coordinación Política el diputado Sergio Hernández.
Un acto sólo entre panistas y yunistas
no tendría mayor interés ya que sería prácticamente un monólogo porque los
diputados blanquiazules están reducidos a unos simples subordinados del Palacio
de Gobierno, exactamente igual que como ocurría con el priismo cuando tenía el
poder.
Pero más allá de la forma, lo
interesante será saber el contenido.
En realidad no se puede pedir mucho a un
gobierno de sólo dos años que heredó una cuantiosa deuda pública de la cual se
derivan muchos otros problemas, por no decir que todos. Sin gasolina no puede
andar el coche por muy caro y lujoso que sea. La experiencia histórica nos
enseña que ni siquiera los gobiernos de seis años han podido resolver todos los
problemas, si bien en algunos casos se han podido contener o se han atenuado.
Grandes
y falsas expectativas, su problema
Creo que el problema de Yunes Linares es
que su crítica sistemática contra Fidel Herrera Beltrán y Javier Duarte de
Ochoa así como sus promesas de campaña y de que tan sólo porque él llegara al
gobierno todo iba a cambiar despertaron altas pero también falsas expectativas
debido a lo cual los veracruzanos esperaban mucho de su gobierno.
Quién sabe si esté consciente que en
realidad no ganó porque fuera el más simpático o el más guapo (eso decían
muchas mujeres que era antes de que las dejara sin trabajo al despedirlas del
gobierno), sino porque la gente estaba harta de Duarte y toda su pandilla y
Miguel era el único que ofrecía castigarlos con severidad. O sea, ganó gracias al
hartazgo, a la inconformidad, no porque fuera popular.
Habrá que esperar su balance sustentado
en hechos para contrastar los resultados con todo lo que ofreció en campaña y
el día en que rindió protesta, y entonces se podrá una evaluación seria.
Soy de los que he venido comentando que
hay mucho desencanto con su gobierno, o sea con su actuación como gobernador,
porque varias cosas que prometió para favorecer a los veracruzanos no sólo no
las cumplió sino que tomó medidas contrarias como en el caso de los miles de
despedidos del gobierno que además habían confiado en él y le habían otorgado
su voto porque les había dicho que no los afectaría. No se lo perdonan.
Otra falla fue haber prometido que en
seis meses acabaría con la violencia y la delincuencia y hoy Veracruz vive con
temor y está bañado en sangre, mucha de pacíficos ciudadanos a los que el
Estado tiene la obligación de proteger. A mi juicio, este es el más grave
problema de Veracruz y no hay visos de cuándo se vaya a resolver.
Aunado a este problema, incumplió su
anuncio de campaña de que llegaría a la Secretaría de Seguridad Pública un
general del Ejército, se supone que todo un experto en el combate a la
delincuencia, y terminó nombrando para el cargo a un viejo amigo personal y
subordinado suyo.
Creo que por esto último se tomó con
muchas reservas e incluso con incredulidad el anuncio de que va a llenar de
cámaras de vigilancia buena parte del territorio estatal. Como veracruzano,
deseo que sea cierto y cumpla y con ello bajen los índices de hechos
delictuosos para que vuelva un poco de tranquilidad a las familias que viven
con el temor de ser unas víctimas más.
No es cosa menor que ya pronto se llegará
a un año de gobierno y no se ha pagado a proveedores y prestadores de
servicios, ni a la Universidad Veracruzana, y que no hay presupuesto aprobado
para este año ni se rinde cuentas en el Congreso sobre la situación real de las
finanzas del Estado.
Pero
ya tiene logros materiales importantes
Sin embargo, tiene que reconocerse que
tiene sus logros materiales, y que aunque Fidel y Duarte le dejaron las bases
de muchas obras y él se está concretando a concluirlas, no se le puede restar
ningún mérito que ya haya empezado a entregar las más sentidas y anuncie otras,
que se confía que las haga y no caiga en lo mismo que Fidel y Duarte que o las
anunciaron y no las hicieron (como la autopista Xalapa-Córdoba o la ampliación
del aeropuerto del Lencero) o que las iniciaron y las dejaron apenas empezadas
o a medias pero sin concluirlas.
Ahora mismo he escuchado palabras de
reconocimiento por la celeridad con la que están reconstruyendo con material de
calidad la carretera de Xalapa a Coatepec, o por la puesta en funcionamiento del
otro tramo del libramiento de Cardel que agiliza la conexión Xalapa-Veracruz, o
por el anuncio que hizo de que reconstruirá la carretera
Coatzacoalcos-Minatitlán, así como por otras obras en diferentes puntos del
Estado que ha estado visitando para supervisar su construcción.
Todas son importantes, pero, a juicio
mío, la gran obra del bienio, por el sentido social que tendrá, será el hospital
de Soledad Atzompa, que el viernes pasado, cuando lo visitó, dijo que quedará
concluido antes de que termine el año (la foto aérea de la obra enclavada entre
las montañas me impresionó verdaderamente, porque conozco la zona).
Acompañado del Secretario de Salud, Irán
Suárez Villa, dijo que dará servicio las 24 horas todos los días del año y
contará con
áreas de Rayos X, ultrasonido, salas de expulsión, y de farmacia. Era de las
obras que había sido abandonada. Se anunció que costará 80 millones de pesos
concluirlo y ponerlo en operación.
Quienes
hemos recorrido la Sierra de Zongolica sabemos lo que significará la obra y el
servicio que dará a miles de indígenas ancestralmente abandonados, hasta ahora
(recuerdo que en la campaña de Patricio Chirinos atravesamos –yo era reportero–
Atzompa y Xoxocotla rumbo a Zongolica en la batea de una camioneta con su
entonces coordinador de campaña Miguel Ángel Yunes Linares y conocimos la
crudeza del abandono de esos pueblos).
Inseguridad y violencia siguen
pesando
La obra
material lo ayudará a equilibrar un poco el desbalance por sus negativos como
la inseguridad, y hará que no llegue con las manos vacías al Informe. Sin
embargo, le seguirá pesando en contra que su gobierno no pueda con la
inseguridad y la violencia.
Si no
hubiera prometido, ofrecido o comprometido de más en su campaña, tal vez habría
mejor percepción de su gobierno. Como extra, creo que también gravita en su
contra su determinación de que sea su hijo quien lo suceda. Si hubiera optado
por otro allegado suyo o un panista distinguido, el mismo Julen Rementería,
pero no un familiar de sangre, también tal vez estaría mejor en la aceptación
ciudadana.
Esperemos
a saber qué nos dice en su informe.
Héctor sigue trotando
El
senador Héctor Yunes Landa no para. Ayer anduvo por Los Tuxtlas atendiendo a
los damnificados por las inundaciones a causa de las lluvias. Ya se supo que el
sábado pasado no asistió al desayuno con exdirigentes estatales previo al
Consejo Político del PRI porque tenía programada a la misma hora una reunión
con productores y delegados federales. Y el próximo sábado junto con Pepe Yunes
seguirá buscando la unidad y la fortaleza de su partido cuando se reúnan con la
militancia de Pánuco en el extremo norte de Veracruz
Carajo. Mientras,
el exdirigente estatal del PRI, Jorge Carvallo Delfín, envió un comunicado
diciendo que Héctor y Pepe Yunes tienen secuestrado al PRI (?). ¿Qué acaso no
fue eso precisamente lo que él hizo con Fidel Herrera Beltrán cuando éste lo
nombró dirigente estatal en lugar de Pepe? En lugar de cerrar filas cuando más
unidad se necesita, Carvallo propicia el divisionismo manejando su propio
candidato a la gubernatura en la persona del alcalde de Orizaba Juan Manuel
Díez Francos, un proyecto sin ninguna viabilidad. En cambio, los fidelistas ya
dieron color como lo demostró la presencia del dirigente estatal del Partido
Verde, Marcelo Ruiz, en la comida que la “sociedad civil” le ofreció a Pepe
Yunes el sábado.

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