Prosa
aprisa
No tienen remedio
Arturo Reyes Isidoro
Pues no, parece que el
Secretario de Gobierno de Veracruz, Eric Cisneros Burgos, no tiene remedio,
pues no acaba de entender cuál es su verdadero papel, que no es otro que el de
buscar y lograr acuerdos básicos con los dirigentes o actores principales de
las organizaciones representativas del Estado, escuchar sus demandas y darles
respuestas en forma eficaz, para lograr la gobernabilidad que tanta falta está
haciendo.
Por tradición, pero también
por necesidad, por el grado de politización de los veracruzanos, sus
antecesores todos no solo fueron operadores políticos, algunos más buenos que
otros incluyendo al gris inmediato anterior, sino que además dedicaron su vida
entera, mientras estuvieron en la función, a vivir en su oficina de Palacio de
Gobierno, pendientes de la vida pública diaria de Veracruz para actuar en forma
directa u ordenar que lo hicieran subalternos suyos en caso de necesidad.
Los Secretarios de Gobierno
anteriores supieron siempre que para ellos no había días de descanso, y
responsablemente actuaron en consecuencia.
Pero don Eric todavía, por lo
que se ve, no acaba de entender el tamaño, la dimensión de su encargo, la
enorme responsabilidad que tiene encima, y en lugar de atender lo suyo sigue
tratando de ser ajonjolí de todos los moles, pero además abandona su base
mientras, por ejemplo, el Estado se desangra al grado de la barbarie como
sucedió jueves y viernes en Soledad Atzompa ante el cansancio de la población
por la falta de respuesta de las autoridades al problema de la inseguridad, por
lo que decidieron hacerse justicia por propia mano.
¿Y mientras que hacía quien debiera
ser el operador político por excelencia del gobierno de Veracruz para mantener
la paz y la tranquilidad social? Pues ni más ni menos planeaba primero un viaje
y luego, entre otras cosas, paseaba en Baja California, su Estado adoptivo. Se
la pasó allá jueves, viernes y sábado, sin importarle todo lo que pasaba acá.
Él mismo, como es su
costumbre, presumió en su muro de Facebook que apadrinó, por ejemplo, un
“hermanamiento” entre los municipios de La Paz y Alvarado (¡válgame Dios!), e impartió
un conferencia “magistral” (Veracruz: un protagonista en la conformación del
estado –con minúscula– mexicano) ante la comunidad académica de la Universidad
Autónoma de Baja California Sur y empresarios, eso sí aclarando que a nombre
del gobernador Cuitláhuac García Jiménez.
También posteó que a
invitación del Consejo Coordinador de Los Cabos, participó –nuevamente
aclarando que en representación de Cuitláhuac– en una reunión de trabajo “que
diputados federales, presidentes municipales y empresarios de Veracruz
sostuvieron con desarrolladores turísticos, inmobiliarios y del sector
comercial del estado de Baja California Sur”.
Al encuentro, encabezado por el
secretario de Desarrollo Económico y Portuario
(SEDECOP), Ernesto Pérez Astorga, asistieron los legisladores Juan Eulalio Ríos
Faranoni, Raquel Bonilla Herrera, Rodrigo Calderón Salas, Corina Villegas
Guarneros y Juan Martínez Flores, así como los alcaldes de Tatahuicapan,
Esteban Bautista Hernández; de Orizaba, Igor Rojí López; de Poza Rica,
Francisco Javier Velázquez Vallejo; de Alvarado, Bogar Ruiz Rosas y de Ignacio
de la Llave, René Antonio Cruz Hermida. ¿Pues no que no hay dinero?
Pero de lo que no comentó nada don Eric
fue de su paseo con todos ellos por el Golfo de California o Mar de Cortés,
porque en el mar la vida es más sabrosa, disfrutando de lo lindo como la Cuarta
Transformación manda, alejados y olvidados de la violencia extrema y de la
inseguridad de Veracruz (¡horror!, han de haber exclamado), del desempleo, de
los desaparecidos, de la crisis económica, del despido de trabajadores o de la
quita de sus compensaciones… en fin, que al cabo para ellos las arcas públicas
no tienen austeridad.
¿O es que quiso olvidar así la
histórica derrota política que sufrió al fracasar su intento de sacar de la
Fiscalía a Jorge Winckler, y que voló por los aires hecho añicos aquello de me
canso ganso?
Así se las gasta el señor Secretario de
Gobierno y quizá por eso encabeza la lista de los candidatos a irse (no sería
el único) no tardando, aunque mientras descuida las funciones sustanciales de
su cargo y, peor, descuida Veracruz. Pobre Cuitláhuac con ese apoyo.
Tampoco
el de la Jucopo
En el Legislativo, la Cuarta
Transformación tampoco canta mal las rancheras.
Al grito de: “La corbata no hace al
político: es su gente la que nos cree y construye” (¡mjú!), el presidente de la
Junta de Coordinación Política (Jucopo) del Congreso local, Juan Javier Gómez
Cazarín, anduvo en días pasados (17 de febrero) por su municipio de origen,
Hueyapan de Ocampo, en fachas, reflejando muy bien el bajísimo nivel a que ha
llevado la alta investidura que tiene.
Una foto que su mismo equipo de prensa
distribuyó lo muestra con tenis negros, un short gris, una playera negra con
una imagen de alguien en moto y una gorrita blanca con la visera hacia atrás,
un verdadero personaje a la altura de su terruño, de alguna comedia de risa y
alegría de la televisión comercial.
En lo personal, eso pienso, él puede
vestir como se le pegue la gana, pero resulta que preside el organismo de
control del Congreso de Veracruz, y de alguna forma es el más alto
representante del Poder Legislativo, una representación que no le merece
respeto y que rebaja al nivel de un short y de una playera.
¿Sabrá el señor que la indumentaria es
una forma de comunicación no verbal, un vehículo de expresión, un símbolo de
identidad, que en su caso no va con el cargo que ostenta, de uno de los poderes
de uno de los cinco estados más importantes del país?
Pero la suya es una de las imágenes que
la Cuarta Transformación proyecta de Veracruz, que ha de hacer que por eso
piensen que no merecen ni respeto y que ha de explicar por qué a Morena le está
yendo como en feria en el Congreso local, pues el mismísimo presidente de la
Jucopo no proyecta respeto, ni siquiera impone respeto con su imagen, tanto que
por eso varios compañeros de su bancada prefirieron irse de oposición o con la
oposición.
No, no tienen remedio, y el que paga
las consecuencias es Veracruz, su imagen.
¡Sea por Dios y venga más, como decía
mi abuelita!, solía expresar en casos como estos el fundador, dueño y director
del Diario de Xalapa don Rubén
Pabello Acosta. Sí señor, ¡sea por Dios y venga más!


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