Prosa aprisa
En EU 8 comisionados; en el
Reino
Unido, 1; en México, ¡22,353!
Arturo Reyes
Isidoro
“Nos llega el final de otra administración y aún no tenemos una
respuesta contundente, clara y honesta a la sencilla pregunta de ¿cuántos
maestros hay en México?
“Ante esa falla cabe la indignación y el coraje, pero sobre todo la
insistencia y la perseverancia. Por eso, las 103 organizaciones reunidas en
torno a la iniciativa de ¿Dónde está mi maestro?, exigimos que el futuro
gobierno cumpla la tarea de publicar un padrón de maestros confiable a más
tardar para el inicio del ciclo escolar 2013-2014”.
Así comienza el artículo de Claudio X. González Guajardo que en su
calidad de colaborador invitado publicó ayer en el diario Reforma con el título de “Fin al
abuso”.
Se refiere al
abuso que, afirma, tiene que ver con “el robo colosal a la
educación, a la Nación y a cada uno de nosotros que significan las comisiones
sindicales”.
Sobre el tema,
en el estado ya brincó Ernesto Callejas Briones, ex dirigente de la Sección 56
del Sindicato de Trabajadores de la Educación (SNTE), quien dijo que los
docentes comisionados son necesarios para la operatividad de todos los
sindicatos magisteriales y que no se trata de aviadores porque desempeñan una
función específica. El angelito reconoció que durante su gestión como
secretario general de su Sección tuvo 20 maestros comisionados.
En el portal alcalopolitico.com se publicó el martes
que la Secretaría de Educación Pública dio a conocer el ejercicio del Fondo de
Aportaciones para la Educación Básica (FAEB), donde destaca que se gasta más en
la nomina de comisionados sindicales que en el presupuesto para programas como
la Educación Superior Abierta y a Distancia (ESAD).
“Un comisionado sindical es un maestro que deja su grupo y su escuela
y se dedica a tareas sindicales. Lo que no deja es la plaza, ni su salario de
maestro, mismo que pagamos todos nosotros. Eso es ilegal, indebido y abusivo”,
apunta el señor X. González Guajardo.
La iniciativa ¿Dónde está
mi maestro? es un compromiso en el que 103 organizaciones, de diversos ámbitos,
expresan su exigencia de conocer a los maestros que son el pilar del
sistema educativo en México, a través de la publicación
de un Padrón de Maestros confiable. En este 2012 han reactivado la iniciativa para avanzar en la
transparencia, rendición de cuentas… y para exigir que se ponga fin a las
comisiones sindicales. “Paguémosle más y mejor a nuestros
buenos maestros y digamos: ¡Fin al abuso! ni un peso más a los comisionados del
sindicato”, dice en su portal oficial.
“A
confesión de Elba Esther Gordillo, con el paso del tiempo y el descaro y
descuido de los actores involucrados, se fueron acumulando el número de
comisionados hasta numerar miles a nivel nacional. Mexicanos Primero ha podido
documentar la existencia de por lo menos 22,353 comisionados sindicales. El
costo al erario y a nosotros de mantener ese ejército privado asciende a por lo
menos 1,700 millones de pesos anuales. Esa es una cantidad estratosférica”,
apunta en su artículo de ayer.
Señala
que ese dinero se debería de utilizar para fines educativos. En cambio, se
utiliza para pagar a una organización territorial que el Sindicato y sus
secciones manipulan impunemente para cumplir con fines de poder y control. Es
decir, el Estado Mexicano le paga al Sindicato, con dinero que le pertenece a
la educación, el personal que necesita para cumplir con fines que casi siempre
son contrarios a la lógica educativa.
Pero
ofrece datos, cifras que nos hacer ir para atrás: “Para efectos comparativos,
Estados Unidos, de una central de dos millones de maestros, más del doble que
México, tiene 8 comisionados. En Reino Unido, entre cientos de miles de
maestros hay un comisionado. En Ecuador y Perú ya lograron desterrar las comisiones.
En España tienen 25 ‘liberados’ para cumplir con labores sindicales. ¿Por qué
entonces en México tenemos miles y miles?”.
“Ante
este agravio tan evidente a la hacienda pública y a todos los mexicanos,
nosotros tenemos una propuesta: ¡Fin al abuso! ¡Fin a las comisiones
sindicales!”, proclama, se pregunta cómo y ofrece el mismo una respuesta: “Demandemos
que el futuro gobierno no asigne recursos en el siguiente presupuesto de
egresos para cubrir esas plazas. Es decir, que no se vuelva a pagar una sola
comisión sindical del erario público. Si el Sindicato quiere maestros
comisionados, que los pague. Es así de sencillo. El dinero que nos ahorremos,
pedimos se destine a la capacitación de maestros y directivos escolares”.
El
tema es de interés y de actualidad. Yo estoy de acuerdo en que se pague más y
mejor a los verdaderos maestros, a los que están frente a grupo, a los que con
frío, sol, lluvia acuden a cumplir con su verdadera misión, y que no se
continúe solapando a quienes gozan de privilegios, a los que viven a costa del
trabajo de sus compañeros y de nuestros impuestos. El país no puede seguir con
esa carga.
¿Le
entrará el nuevo gobierno al tema y pondrá orden o de plano acabará con el
abuso?
¿Delegados federales, del altiplano?
Puede ser sintomático. El
hecho de que en el equipo de transición presidencial no esté ningún veracruzano
podría apuntar a que la titularidad de las delegaciones federales podría recaer
en funcionarios no necesariamente veracruzanos y con sello totalmente
peñanietista, esto es, que vendrían del altiplano, con lo que muchos aspirantes
de la aldea se quedarían con las ganas de pasar a formar parte de la nómina
federal. Por lo que se empieza a ver, el del mexiquense es un equipo muy
cerrado y seguramente querrán tener como funcionarios a personas que respondan
a su confianza. Lo que sí se espera es que algunos veracruzanos se integren al
gabinete aunque no precisamente como titulares de alguna Secretaría.
Xalapa
hoy y hace un año
Quién lo
recuerda. Hace un año, por estas fechas, el rumor era incontenible y a la vez
atemorizante hasta el extremo: la delincuencia organizada sentaba sus reales en
forma abierta y se especulaba de un posible atentado en Xalapa durante la
ceremonia de la noche del Grito. En este espacio publiqué entonces el ambiente
previo que se vivía en la ciudad, donde prácticamente ya nadie salía de sus
casas después del anochecer, la vida nocturna casi se había muerto, ya no había
servicio de taxis por las noches y la capital era una verdadera ciudad
fantasma. Hoy, percibo que ya nadie se acuerda de ello y que, por lo menos en
Xalapa, se ha recuperado la tranquilidad y hacemos la vida normal, lo que no implica que
no haya riesgos, pero ahora no hay ni el rumor ni la zozobra de hace doce
meses. Tiene que reconocerse el papel que ha jugado la Marina-Armada de México,
el Ejército mismo, pero tampoco no veo por qué no tiene que reconocerse la
decisión del gobernador Javier Duarte de Ochoa de haber solicitado ese
refuerzo, así como también el esfuerzo y la preocupación del secretario de
Seguridad Pública, Arturo Bermúdez Zurita, quien a veces, según me han
referido, no solo tiene que luchar contra los de afuera, sino también cuidarse
de los de adentro.
El olvido de la
memoria
Se me habló ayer
para invitarme a la presentación del libro El
olvido de la memoria de Alberto Peláez, cuya presentación estará a cargo de
Pablo Hiriart. Será la mañana de este jueves en el puerto de Veracruz. Autor y
presentador son buenos periodistas. La presentación la patrocina el Gobierno
del Estado a través de la Coordinación General de Comunicación Social.
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