Prosa aprisa
Una verdadera representante popular
Arturo Reyes Isidoro
Es una voz valiente. Es una voz
responsable, sin duda. Mejor, es una voz de mujer. Sorprendente y gratamente se
trata de la voz de una diputada local priista, de –queda plenamente comprobado–
una verdadera representante popular, alguien que asume con toda seriedad la
representación que le dieron los veracruzanos (es legisladora de representación
proporcional, o sea, plurinominal, algo que también honra y justifica) y que a
ojos de ciudadano se merece el respeto, el reconocimiento y todo el respaldo de
los veracruzanos, sean del partido político que sean.
Olga Lidia Robles Arévalo,
panuquense ella, huasteca, ex presidenta municipal de Pánuco, ex subprocuradora
de Justicia del Estado en el sexenio anterior, actualmente secretaria de la
Comisión de Gobernación y vocal de la de Justicia y Puntos Constitucionales del
Congreso local, salió ayer a confirmar públicamente que en la zona de la
Huasteca sí se está integrando un movimiento de resistencia civil armado para
combatir al crimen organizado.
Su declaración la hizo con base
en un argumento sólido e irrebatible: “… nosotros los legisladores tenemos el
termómetro de lo que pasa en la zona norte y somos los que tenemos que decir
alerta a las autoridades…”. Citó Pánuco pero también Tantoyuca.
Ante señalamientos como el de
Olga, es de desearse que no solo no se le reprenda políticamente, sino incluso que
se le proteja, pues es claro que su intención no tiene otro propósito más que
el de alertar a las autoridades civiles y militares de que sí hay un movimiento
ciudadano armado en formación, pues con anterioridad, ante una versión en ese
sentido, se salió a decir que no se tenía conocimiento de ello.
Existe una campaña solicitando a
los ciudadanos que denuncien en forma anónima cualquier conocimiento que tengan
de un probable acto delictivo, y Olga Lidia Robles Arévalo, como ciudadana y
como diputada local, ha atendido el llamado cuando denuncia el clima que se
vive en la huasteca y que afecta a sus paisanos.
En su declaración a la prensa, no
se advierte en la diputada local otro propósito más que mostrar la preocupación
que existe en la demarcación de la que es originaria por la inseguridad que
priva e incluso hace un reconocimiento a las acciones del secretario de
Seguridad Pública, Arturo Bermúdez Zurita, así como a los gobiernos federal y
estatal, aunque señala que no es suficiente.
En justicia, debe reconocerse que
el martes pasado el Gobierno del Estado, a través del secretario de Gobierno
Gerardo Buganza Salmerón y del propio titular de Seguridad Pública Arturo
Bermúdez Zurita, anunció que a partir del próximo lunes comenzará a funcionar
en la zona en mención el programa Tantoyuca Seguro, además de que el comandante
de la Sexta Región Militar, René Carlos Aguilar Páez, informó que el Ejército
tiene asignados allá un centenar de elementos, que se incrementarán con la
construcción de un cuartel militar, que ya también ha dado inicio.
De lo que debe tratarse ahora no
es de ver el asunto como un problema de competencia declarativa, de instancias,
sino de abordarlo en conjunto,
autoridades civiles y militares, legisladores y ciudadanos, pues es
indudable que el problema de la inseguridad persiste y que nos afecta a todos.
Que tampoco es un problema privativo de Veracruz.
Precisamente ayer se informó que
el Presidente electo, Enrique Peña Nieto, visitó la Residencia Oficial de Los
Pinos, donde celebró una reunión con el Mandatario saliente Felipe Calderón
para abordar los temas de seguridad a fin de compartir un diagnóstico de la
situación en el país. "Durante el encuentro, intercambiaron puntos de
vista sobre los avances y retos en materia de seguridad. El Presidente Calderón
hizo un recuento de los alcances de la Estrategia Nacional de Seguridad y expresó
su reconocimiento al esfuerzo extraordinario realizado por las Fuerzas
Federales en la construcción del México Seguro", informó la Presidencia de
la República.
Para que fuera de agenda el
Presidente entrante y el saliente se hayan reunido en forma extraordinaria para
abordar exclusivamente el tema de la seguridad-inseguridad, entonces es que la
situación, el pulso que deben tener de la situación que priva en el país debe
ser preocupante. Los hechos que diario ocurren y de los que va dando cuenta la
prensa, no dejan lugar a dudas. Pero debe reconocerse que por encima de
militancias políticas están actuando con responsabilidad ante un grave
problema.
Por lo que hace a Veracruz, no se
debe olvidar que el pasado 4 de abril, durante un acto en el tradicional Café
de la Parroquia, el entonces candidato presidencial Peña Nieto firmó ante
notario público el compromiso de mantener a la policía naval velando por la
seguridad de los habitantes de Veracruz, el tiempo que sea necesario. “Aseguró
que ante la situación de violencia que se ha generado en varias entidades del
país y que afecta al estado de Veracruz, mantendrá la presencia, respaldo y
apoyo de la policía naval en tanto no regresen las condiciones de orden y
tranquilidad a los ciudadanos”, se dijo entonces en un boletín de prensa
oficial.
Pero también debe reconocerse
que ya desde la noche del 10 de agosto de 2011 el gobernador Javier Duarte de
Ochoa había sorprendido a los veracruzanos cuando primero a través de una
cadena estatal de radio y luego a través de la televisión admitió públicamente,
sin tapujos: “En los últimos días
hemos sido testigos de acontecimientos que han afectado la convivencia armónica
de nuestra sociedad. Eventos que reflejan la presencia de grupos delictivos que
realizan actividades criminales en diversos puntos del territorio”. Lo
relevante fue que por primera vez, y a mi juicio en forma responsable,
reconoció una realidad que hasta entonces oficialmente se había venido negando
que existiera.
“En Veracruz, los delincuentes, sin importar su origen ni el grupo al
que pertenezcan, no encontrarán tierra fértil para realizar sus actividades
ilícitas. Se les combatirá con toda la fuerza del imperio de la ley”, proclamó
entonces. La batalla, es cierto, se viene dando, con la participación del Ejército,
la Marina, la Policía Federal y la de estatal de Seguridad Pública, con más
éxito en algunas regiones o en algunas ciudades que en otras.
Si el problema no se ve fácil de resolver en todo el país con todo el
poder de la fuerza pública de la Federación, Veracruz es reflejo de ello y en
la solución debemos participar todos, los ciudadanos dando nuestro respaldo a
las autoridades y éstas actuando con responsabilidad dentro de la que cabe la
denuncia pública, como lo acaba de hacer la diputada Olga Lidia Robles Arévalo.
Por lo demás, habrá que ver qué actitud toman ahora respecto de su
compañera los demás diputados locales del PRI e incluso la dirigencia estatal
misma de su partido, que si quiere ganar las elecciones del próximo año, la
huasteca panuquense le acaba de poner una muestra de lo que se debe hacer y
cómo se debe hacer: con los calzones bien puestos, pero, sobre todo,
atendiendo, interpretando y alzando la voz de sus representados. Tan sencillo
como eso.
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