Prosa aprisa
Inundaciones
Arturo Reyes Isidoro
Algo, pero en
serio, que no se quede en meras declaraciones, debe y tiene que hacer cuanto
antes la autoridad municipal de Xalapa.
Si los
problemas del congestionamiento vial, los baches y la recolección de basura son
problemas que viven y padecen a diario los habitantes de la capital del estado,
los aguaceros propios de la época han hecho aflorar uno prioritario y que debe
ser atendido con urgencia: el de las inundaciones de calles y viviendas.
Yo soy –lo
confieso– uno de los ciudadanos que votó por Elizabeth Morales García para que
llegara a la Presidencia Municipal. Pensaba que su condición de mujer y de
joven la haría una buena administradora y que marcaría una gran diferencia,
positiva, con respecto a sus antecesores varones. Nos está quedando a deber.
Los vecinos,
los ciudadanos, los xalapeños nativos y adoptivos nos preguntamos qué le pasa a
la alcaldesa, a dónde ha dejado su sensibilidad, pues no nos explicamos porqué,
por ejemplo, dedica tanto empeño en vendernos una Xalapa de relumbrón, de luz
de neones como los que colocó a un puente vehicular y se presumió en los medios,
que en nada sirven para resolver los problemas, en lugar de dedicar los muchos
o los escasos recursos y todos los esfuerzos oficiales municipales a velar por
la tranquilidad y por la seguridad de sus representados como los que sufren las
inundaciones.
Ayer el
problema se repitió, pero en las últimas fechas ha estado afectando lo mismo a
los vecinos que a comercios, a centros educativos que a automovilistas, en unas
zonas con más gravedad que en otras, pero en todas con saldo de patrimonios
familiares totalmente destruidos y, por lo menos hasta ayer, sin esperanza de
que se les anuncie una acción emergente para por lo menos paliar lo que para
ellos es una verdadera desgracia.
“2 horas
después de iniciado el aguacero, ninguna ayuda municipal en el lugar”, decía
uno de los sumarios de la nota del reportero Hugo Cruz Ojeda, del portal alcalorpolitico.com, lo que muestra,
además, falta de solidaridad de las autoridades municipales, las que
seguramente disfrutaban del día de asueto que se concedió por las fechas
patrias o estaban de viaje, sin haber dejado por lo menos guardias para alguna
emergencia y taparle el ojo al macho con su presencia en el lugar del
siniestro.
Para más,
acudieron los siempre heroicos y bien cumplidos bomberos no obstante las
limitaciones con las que trabajan, así como personal de Protección Civil del
estado. ¿Acaso no debió haberse presentado la presidenta municipal para
encabezar y dirigir las labores de apoyo, de rescate, de auxilio; para hacer
sentir a quienes votaron por ella, en correspondencia, que no están solos;
para, por lo menos, expresarles su solidaridad; para darles alguna buena nueva,
así hubiera sido que les iba a llevar las cobijitas que luego anda repartiendo?
Pero ya que no
se presentó ella, ¿en dónde estaba el resto de los ediles y de los funcionarios
del Ayuntamiento?
Solamente los
que viven la desgracia saben y valoran en toda su magnitud lo que significa
vivir con la zozobra de las inundaciones cada vez que llueve; perder el
patrimonio que han hecho a lo largo de años con trabajo, esfuerzo y ahorro;
sentirse impotentes porque no saben qué les pueden heredar a sus hijos;
quedarse solo con lo que traen puesto; no saber dónde se van a refugiar para
pasar la noche ni qué van a tener para comer al día siguiente. Pobre gente.
En Banderilla,
municipio conurbado con Xalapa, también viven el problema, en especial a raíz
de la insuficiencia de un colector en construcción, pero por lo menos ahí ha
habido ya reacción y atención de la autoridad municipal, pues desde fechas
pasadas el presidente municipal Francisco Javier Hernández Loeza anunció que a
las familias que perdieron todo las trasladarían y mantendrían mientras en un
hotel, adicional a que se ha reunido con autoridades estatales para buscar
solución al problema.
Anoche, cuando
redacté este texto, vecinos de la
populosa colonia Luz del Barrio habían cerrado el paso hacia el
municipio de Tlalnehuayocan en espera de que se presentara la presidenta
municipal Elizabeth Morales García para que les dijera qué solución dará al
problema, pues ha quedado comprobado que un colector que se construyó estuvo
mal planeado.
El problema es
grave y requiere atención urgente, sobre todo porque la temporada de lluvias
propias de esta época apenas comienza y es casi seguro que las inundaciones
continuarán a la orden del día. La alcaldesa debe, tiene que dar muestras de
que los ciudadanos no se equivocaron con ella cuando la llevaron al poder, para
que administrara el municipio y velara por el bien de sus representados. Ayer,
anoche, los hechos daban testimonio de que no está cumpliendo.
Cuando suceden
estas cosas, se pone muy en claro por qué los ciudadanos optan por tomar las soluciones
ellos mismos: a causa de la inacción oficial. Cuando ocurren hechos como los de
ayer, se entiende mejor por qué el ciudadano reprueba y rechaza la propuesta de
un partido político y vota en su contra en las urnas. Una cosa es la que le
prometen y otra es la que no le cumplen.
Los ciudadanos
ya no queremos una Xalapa bella a base de artificios, nos conformamos con que
funcionen bien los servicios públicos, nada más; que se atiendan los problemas
prioritarios, que la ciudad sea respirable, vivible, por limpia, por fluidez
vehicular, por avenidas sin baches, por calles y banquetas no destrozadas.
Que a
propósito del congestionamiento vial que padecemos a diario, ayer se comprobó,
una vez más, que si no es la solución total, si impactaría y remediaría en
parte el problema si dejara de circular una buena cantidad de vehículos, es
decir, que se impusiera el Hoy No Circula a vehículos particulares.
Con motivo del
día de asueto a la burocracia y en las escuelas, la ciudad amaneció y anocheció
con una fluidez vehicular que daba hasta gusto circular por donde quiera.
Lástima que al parecer, se deduce por su ausencia ayer en la zona de las
inundaciones, las autoridades municipales no estuvieron en la ciudad para
verlo, comprobarlo, vivirlo y tomar nota.
Al actual
Ayuntamiento ya prácticamente se le fueron dos años. Le quedan 15 meses para
justificar su elección. Ojalá y me toque comprobar, al final de cuentas, que mi
voto no se fue al vacío. Por lo pronto, envío un abrazo de solidaridad y el de
toda mi familia a los vecinos en desgracia por las inundaciones. Si las
autoridades municipales no hacen algo al respecto y pronto, entonces pongámonos
en acción quienes creemos que podemos aportar algo. Los damnificados deben de
saber que no están solos.
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