Prosa aprisa
Coatzacoalcos, un laboratorio electoral
Arturo Reyes Isidoro
Fracasado el intento legal del
PAN y del PRD por participar en coalición opositora durante el actual proceso
electoral, algunos de sus dirigentes y militantes insistieron en que entonces
se aliarían de facto y que así participarían en los comicios. Se ha dado en
Coatzacoalcos.
La pretendida coalición, luego de
un verdadero circo de la dizque izquierda perrediana, reventó legalmente, o la
reventaron.
Sus dirigencias estatales habían
decidido unirse para enfrentar al poderoso PRI en las elecciones del 7 de julio
con candidatos comunes, esperanzados de que el voto conjunto de ambas
organizaciones les alcanzaría para alzarse con el triunfo.
Según ellos, buscaban establecer
equilibrios ante la hegemonía política del tricolor. Prácticamente, creo, no
hay un veracruzano que desconozca la historia y su desenlace.
Pero en Coatzacoalcos pasaron de
las palabras a los hechos en su intención de aliarse de facto. Finalmente,
conformaron una planilla que encabezará un panista, que llevará a un
izquierdista identificado con MORENA en la segunda posición y que incluyó
también al líder religioso evangélico de la localidad. Una coalición, pues, de
chile, de dulce, de mole y de rajas con queso.
Independientemente del desenlace
que tenga este intento de integración debido a las versiones sin confirmar de
que el potencial ganador de esta coalición se pasaría luego al PRI, lo
destacable por ahora es que Coatzacoalcos será un laboratorio de integración
ciudadana más allá de siglas, ideologías y colores y servirá para evaluar la
factibilidad de éxito si los ciudadanos deciden dejar a un lado diferencias y
se unen para enfrentar retos políticos y de gobierno.
La planilla opositora al PRI la
encabeza como candidato a presidente municipal Gonzalo Guízar Valladares, un
viejo ex priista que en su momento fue diputado federal y luego local por el
tricolor, partido del que fue dirigente municipal.
Gonzalo se fue del Revolucionario
Institucional en un arrebato porque, según él, ya lo habían sacrificado antes y
le “tocaba” la candidatura a la alcaldía en 2010. Era entonces diputado local y
cuando se enteró de que habían nombrado como candidato a Marcos Theurel Cotero,
prácticamente al otro día apareció en un mitin junto al archienemigo del poder
establecido en Veracruz, Miguel Ángel Yunes Linares, pero ya luciendo la
camiseta blanquiazul y como candidato del PAN al cargo.
En la elección, Marcos le ganó la
presidencia municipal por un reducido margen de 4-5% puntos porcentuales de
diferencia pero el triunfo se definió en los tribunales (cuando Guízar regresó
de Coatzacoalcos a Xalapa a su cubículo que tenía como diputado priista, encontró
todas sus cosas tiradas en un pasillo del edificio del Congreso local, así como
la de sus asistentes. El gobernador era Fidel Herrera Beltrán).
Ahora, en la coalición de facto,
como candidato a la sindicatura va un periodista, académico y militante y
activista de izquierda muy conocido en la ciudad y en la región, Jesús
Hernández Tea, quien tiene más de 20 años publicando caricaturas y una original
columna (“Teatro de Retaguardia”) en estilo de diálogo dramático o teatral en
el Diario del Istmo.
“Chucho”, como se le conoce
popularmente, fue síndico en la comuna que encabezó el comerciante y empresario
Armando Rotter Maldonado, ambos del PRD, pero del que terminó distanciado
cuando se opuso a firmar la cuenta pública por presuntos malos manejos que el
entonces también dueño de farmacias tenía.
Rotter lo echó del Palacio
Municipal y le clausuró su oficina y Tea no tuvo inconveniente en conseguirse
un escritorio y despachar al aire libre en el parque Independencia, ganándose
la admiración, simpatía y el respeto de todos. Es, además, catedrático de la
Universidad Veracruzana y se le identifica con la corriente de Andrés Manuel
López Obrador.
(Cosas del tiempo y de la
política, hoy Rotter va como candidato a presidente municipal por Movimiento
Ciudadano; hace una semana lo encontré haciendo antesala en una oficina de
Palacio de Gobierno.)
En la planilla de coalición va
también Javier Sola, líder religioso cristiano, así como profesionistas e hijos
de destacados miembros del PAN.
Así, en el antiguo Puerto México,
al no haber coalición legal, finalmente todos se metieron al mismo vaso de la
licuadora política y el producto fue una planilla que se registrará por el PAN,
una coalición para la que se espera tanto el voto de la derecha como de la
izquierda.
Despierta curiosidad saber cuál
será el desenlace que tendrá este Frankenstein electoral, porque como publiqué
en “Prosa aprisa” el pasado 22 de marzo, corre la versión de que Guízar
Valladares habría negociado ya con un poderoso operador priista en el Distrito
Federal que si gana, como al parecer están previendo que sucederá, a cambio de
todo el apoyo para su administración se regresaría a su partido de origen. Será
el sereno, pero la propaganda del neopanista, que tenía fondo azul, a finales
del mes pasado apareció ya con fondo rojo en el malecón del puerto.
Hasta mediados de febrero pasado,
esto es, hasta hace dos meses, una encuesta levantada por la empresa
encuestadora Marketing del Golfo, acreditada ante el IFE y ante el IEV, que
dirige el académico Héctor M. Gómez Larios, daba una preferencia bruta y
efectiva favorable pero a Marcelo Montiel, sin embargo no lejos de Guízar Valladares:
bruta, 43.00 contra 39.33%, y efectiva: 52.23 contra 47.77%. Y entre Marcelo y Joaquín Caballero Rosiñol,
quien de no suceder otra cosa irá de candidato a la presidencia por el PRI, la
preferencia efectiva era más distante: 50.30 contra 40.12%.
Esa medición arrojó entonces una
preferencia efectiva del electorado a favor del PRI, de 41.03%, contra sólo
27.56% del PRD y 13.46% del PAN, pero que sumadas estas dos últimas cifras
darían un total de 41.02%, o sea, la misma cantidad que la del tricolor, aunque
teniendo a Marcelo como candidato.
Pero Caballero Rosiñol no es
Marcelo, amén de que en Coatzacoalcos corre también la versión al interior de
las filas priistas de que como no va su esposa Guadalupe Félix como candidata a
la alcaldía, entonces el alcalde Marcos Theurel Cotero operará bajo el agua
para que gane la oposición, todo con tal de que no lleguen al poder sus archienemigos
jurados Marcelo y Joaquín.
La encuesta, por cierto, midió el
desempeño de la administración theurelista y las cifras con la que la
calificaron los ciudadanos fueron: 46,67%, regular; 25,33% mala; 18,67% muy
buena, 4.67% excelente y 4,67% muy mala.
Estamos a menos de tres meses de
los comicios. Mucha agua habrá de correr bajo el puente electoral en ese
tiempo. Pero por muchos motivos, como se advierte en lo escrito líneas arriba,
la de Coatzacoalcos, sin duda, será una elección interesante.
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