Prosa aprisa
El que pregunta, no se equivoca
Arturo Reyes Isidoro
¡Zas! ¿A qué
se refirió, o qué quiso decir exactamente ayer César Camacho Quiroz, presidente
del Comité Ejecutivo Nacional del PRI, cuando mencionó que “Un buen político es
un buen intérprete de lo que la gente quiere” y que “El que pregunta más, se
equivoca menos”? ¿Acaso sugirió que se les debe consultar antes de hacer las
cosas?
El mexiquense
vino para encabezar el Consejo Político Estatal de su partido, en Boca del Río,
consejo que se anunció sólo un día antes, acaso para evitar que se organizaran
y fueran a protestar los aspirantes inconformes y sus grupos por el resultado
de las designaciones de las candidaturas.
Fue un acto
tradicional, de cajón, con los mismos de siempre, un consejo político celebrado
en medio de la peor crisis que vive el PRI en Veracruz luego de la denuncia del
PAN de la existencia de una estructura oficial paralela para hacer ganar a los
candidatos del tricolor utilizando recursos de programas sociales.
Por eso, como
quiera que sea, la asistencia de Camacho vino a inyectar oxígeno puro en el
momento en que los rojos de Veracruz más lo necesitaban, porque de que andan
alicaídos y apendejados, ni quien lo dude. Ayer, en el acto, volvieron las
sonrisas, el ánimo, el entusiasmo, aunque a ver qué tanto les dura.
¿Qué informes
tendrá el ex gobernador del Estado de México, qué cifras les arrojarán sus
encuestas, que ayer, en un hecho inédito e insólito en su discurso invocó hasta
a Dios, a Luis “El Pirata” Fuente y a Roberto “Beto” “Bob” Ávila, estos últimos
grandes ídolos del futbol y del beisbol veracruzano? Nada más faltó que se
hubiera encomendado a los brujos de Catemaco.
El amigo del
presidente Peña Nieto no eludió el escándalo y la denuncia del PAN por las
videograbaciones que mandó hacer Miguel Ángel Yunes Linares, aunque cauteloso,
no sea que este lunes Gustavo Madero amague nuevamente con abandonar el Pacto
por México, se fue sólo por la orilla, refiriéndose a “algunos” y a que “no nos
podemos mantener al margen de muchas de las cosas que se dicen y se hacen en el
mundo de la política”.
Qué párrafo
este. Dijo: “Por eso me da mucho gusto que hoy iniciemos con el pie derecho y
pisando fuerte el camino al triunfo, ese triunfo que será producto del trabajo
y del entusiasmo, y entusiasmo significa llevar dentro a Dios”. ¡Válgame el
santísimo! Ahora falta que a Nuestro Señor lo quieran involucrar hasta en las
campañas. De paso, no hubiera estado mal que por si las dudas y para espolear a
sus candidatos y acicatearlos les hubiera rematado con un “Y si no, que Dios
nos agarre confesados”.
Cierto, aunque
indirectamente pero más con sabor a rasponcito que al de un golpe seco, duro y
contundente como la ocasión lo ameritaba, le echó sus cacayacas a Yunes y al
PAN: “Con más intención malsana que honrando a la verdad, algunos acusan de
clientelismo, seguramente, mirándose al espejo, alegando prácticas que les son
propias y de las que sobran ejemplos en lugares donde algunos deberían
gobernar”.
O esto otro:
“Exigen imparcialidad los que en otras entidades persiguen a nuestros
compañeros priistas y amedrentan a todos quienes no piensan igual que ellos,
ésos que han despilfarrado capital público y capital político y han sido
incapaces para persuadir con buenos resultados”.
O esto
también: “Ésos que acusan lo que no quieren ver, pero lo han tenido o lo tienen
en su propia casa, pretenden imponer lo que ellos no quisieron o no pudieron
poner en marcha cuando tuvieron una oportunidad desperdiciada”.
Pero de ahí no
pasó. No trató de exhibir a Miguel Yunes utilizando tantas acusaciones y
señalamientos que le hacen sus enemigos. No se metió con él, para nada. Extraño
pero significativo.
Por el
contrario, en ningún momento negó la veracidad del contenido de las
videograbaciones exhibidas por los Yunes y el PAN aquel fatídico 17-A (el 17 de
abril) para el PRI y dijo muy claramente que “… los priistas veracruzanos y del
país, estamos comprometidos no sólo con la legalidad sino con la gente y con la
ética política”.
Trató de
abonar a su causa diciendo que el suyo es “Un partido empeñado en ser cada día
más transparente y eficaz en la lucha contra la corrupción” y luego vino una
sentencia lapidaria para los correligionarios de su partido que no se pongan
aguzaos: “Hoy, desde Veracruz y para todo el país, el PRI reitera su compromiso
con la legalidad, de cualquier partido y quien sea. Si alguien la hace, que la
pague”.
Pero no paró
ahí. Como para que lo entienda quien lo quiera entender, pero también con
claras muestras de tratar de salvar del descrédito al presidente Peña Nieto y a
su gobierno y para calmar a la oposición o para cumplir algún compromiso que
asumió con Madero y con Zambrano, del PAN y del PRD, fue muy claro:
“El
PRI reitera su rechazo al uso político de los programas sociales y el repudio a
quienes medren políticamente con la necesidad de las personas. El PRI no
quiere, no necesita ventajas mal habidas para ganar, sabe cómo persuadir y
convencer. Estamos decididos a contribuir con la implementación de las medidas
necesarias para impedir el uso político o electoral de los programas de
gobierno en los procesos de elección en curso en éste y en 13 estados del país”.
Suena
a demagogia, pero no se debe desestimar lo que dijo también para recordárselo o
a los priistas si se diera el caso de hacerlo: “… tenemos que asumir con
responsabilidad el mandato de la gente porque éste no es para que le vaya bien
a los políticos sino para que las personas vivan mejor”.
Redondeó:
“Nosotros no tenemos duda, como lo dijera Colosio: el PRI sólo demanda
imparcialidad en el ejercicio de gobierno, firmeza en la aplicación de la ley,
no queremos ni concesiones al margen de los votos, ni votos al margen de la ley”.
Y
algo que era obligado, a lo que obligaba el momento, el compañerismo, la
militancia, la causa tricolor; tuvo palabras de reconocimiento para el
gobernador Javier Duarte de Ochoa: “… vamos adelante con Javier Duarte de Ochoa
al frente y un gran equipo de veracruzanos… Me da mucho gusto poder destacar
que en esta difícil, en esta ardua tarea, Javier Duarte de Ochoa también tiene
aliados que con base en la ley hacen su trabajo, sirven a Veracruz y sirven a
todos los estados del país”.
Y
concluyó mencionando a José “Pepe” Yunes Zorrilla y a Héctor Yunes Landa. Nada
más a ellos, del estado, por su nombre.
No hay comentarios:
Publicar un comentario