Prosa aprisa
Domésticas, nueva fuerza laboral
Arturo Reyes Isidoro
En Brasil son
diez millones. En Argentina, un millón. En México, 2 millones, 200 mil. Se
trata de las empleadas del hogar, como le llaman en Brasil, asistentas, en
Argentina, domésticas, en México.
Las batallas
internas del PRI y las del PAN ayer domingo no son nada frente a las que se
desatarán cuando en nuestro país a todas ellas se les equipare, en todo, a los demás trabajadores del país.
El pasado 27
de marzo, en el país de la samba se aprobó una ley, que ya entró en vigor, a
favor de las empleadas del hogar, que se considera una de las mayores
revoluciones en el campo laboral desde que existe la Constitución Republicana.
Tanto y a tal
grado que no ha faltado quien, con énfasis, haya considerado la fecha de
aprobación de ésa ley como el “fin de la esclavitud”, y no la de 1888 cuando
Brasil fue el último país del mundo en abolirla en forma definitiva.
Allí, ésas
trabajadores vivían a merced de la buena voluntad de las familias que las contrataban.
Es tan severa la nueva ley que por lo menos un millón de familias tendrá que
despedirlas por falta de recursos para cumplir con las condiciones laborales
que ahora se exigen.
Muchas
familias están recurriendo a abogados para ponerse al día en sus deberes con la
empleada. En Brasil, no se habla hoy de otra cosa que del tema. Y cómo no, si
vemos lo que lograron las domésticas.
Podrán
trabajar sólo 44 horas semanales, o sea, ocho horas de lunes a viernes y
cuatro, el sábado. No podrán trabajar más de dos horas extras diarias y además
se les deberá pagar con un aumento del 50%.
Tendrán
derecho a la paga extraordinaria de Navidad y a un mes de vacaciones
remuneradas. Además, la familia contratante tendrá que pagar los derechos de
seguridad social, un Fondo de garantías de la trabajadora y el seguro de
desempleo.
Para las
trabajadoras que tengan niños en guarderías, deberán pagárselas cuando no
tengan posibilidades de meter a sus hijos a una guardería pública. Tendrán
licencia de maternidad, y en caso de despido no justificado deberá abonárseles
el 40% del Fondo de garantía.
La empleada
que pase el día entero con una familia, acabada su jornada de trabajo, no podrá
realizar ninguna actividad más, ni siquiera ayudar a poner la mesa y deberán
descansar por lo menos 24 horas seguidas a la semana.
Sobre el
horario nocturno, desde las ocho de la noche a las seis de la mañana, además de
ser pagadas con un 50% más, serán contabilizadas como 52minutos y 30 segundos
cada una.
Más. Ni los
restaurantes de lujo podrán obligarlas a ir uniformadas, “para que no las
confundan con la familia” cuando acompañen a sus patrones con los niños. En
Brasil es gobernador por una mujer como presidenta: Dilma Rousseff.
También en
Argentina hace aire. Casi al mismo tiempo que Brasil, ha elevado los derechos
de las asistentas al mismo nivel que el de los demás trabajadores. El jueves 11
de abril la presidenta Cristina Fernández de Kichner promulgó la nueva ley.
Se establece
ahora la excedencia (una especie de incapacidad, como le llamamos en México)
por maternidad, por la que, hasta el jueves, las trabajadoras se quedaban sin
salario durante los meses previos y posteriores al parto. Ahora tendrán también hasta cinco meses de
excedencia por enfermedad, cuando antes se les daba sólo un mes. La jornada
laboral se ha recortado de nueve a ocho horas diarias.
Se prohíbe que
se empleen menores de 16 años y los patrones deberán contratar un seguro por
accidentes de trabajo. Además, la indemnización por despido ya no será de medio
mes de salario por año trabajado sino de una nómina entera, como la del común
de los trabajadores.
La presidenta
Fernández Kirchner, al anunciar la promulgación de la ley comentó cómo muchas
veces esas trabajadoras son tratadas muy mal y “Por ahí comen una comida los
patrones y comen una comida diferente los trabajadores”, lamentó.
En Uruguay, ya
casi están a punto de hacer lo mismo.
¿¡Y en México
qué!? Vale la pena ir al archivo y resaltar que un veracruzano, desde hace casi
cuatro años planteó públicamente esa inquietud: el entonces candidato a
diputado federal y hoy senador José Francisco Yunes Zorrilla.
Fue en una reunión en el
municipio de Xico, perteneciente al distrito 09 federal con cabecera en
Coatepec, que abarca hasta la zona de Perote y su montaña, una tarde de fin de
semana de finales del mes de mayo.
Entonces candidato a diputado por
dicho distrito, expresó ante mujeres de la región la intención de reconocer “el
trabajo de las mujeres veracruzanas y mexicanas que como ustedes luchan todos
los días por sacar adelante a su familia y contribuir al ingreso del hogar,
incluso cumpliendo una doble función en la casa y en el campo o el negocio”.
Desde entonces, el hoy poderoso
titular de la comisión de Hacienda del Senado visualizaba la importancia de
otorgar beneficios sociales y económicos a las amas de casa de su región,
porque argumentaba en su razonamiento que “cumplen una jornada laboral formal,
incluso sobrepasando los tabuladores formales sin tener siquiera un
reconocimiento al respecto”.
A este tema social agregaba también
el de la esclavitud moderna o explotación de niños y mujeres en distintas
actividades disfrazadas de empleos o de mendicidad.
Pero en nuestro país, no obstante
de que el gobierno de Felipe Calderón se comprometió a cambiar la situación de
las trabajadores domésticas en junio de 2011, cuando México suscribió el
convenio 189 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) sobre trabajo
decente para trabajadoras y trabajadores domésticos, no pasó de ahí, pues no se
ha ratificado y por lo tanto no puede entrar en vigor.
En el país están totalmente
desprotegidas esas personas. Pero hay varios movimientos para protegerlas en
marcha, uno de ellos el del Centro de Apoyo y Capacitación para Empleadas del
Hogar. Hay una campaña, “Ponte los guantes por los derechos de las trabajadoras
del hogar”.
Y la cosa va. El Consejo Nacional
para Prevenir la Discriminación (CONAPRED) presiona ya, así como las senadoras
Diva Gastelum, del PRI, y Angélica de la Peña, del PRD. El Gobierno Federal
tiene que enviar al Senado el texto suscrito por Calderón para que se
ratifique.
¡Ay! Y pensar que muchas ñoras
tendrán que dejar de ir al café de media mañana y tendrán que mojarse sus dedos
y se les quebrarán sus uñas y se quemarán al saltar el aceite de la sartén y
tendrán que entrarle a la plancha porque sus agarrados maridos, explotadores
además de las domésticas, se negarán a cumplir con los nuevos derechos
laborales de las domésticas.
Entonces veremos las protestas de
las ñoras. Será peor que todas estas guerras y escándalos del PRD y del PAN
sobre todo, pero también del PRI. ¿Alguien lo duda?
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