Prosa
aprisa
La seguridad
y la policía no confiable
Arturo Reyes Isidoro
Ayer, por la mañana, el
secretario de Seguridad Pública, Arturo Bermúdez Zurita, declaró que hay varios
municipios del estado que desean el mando único, pero dijo que no hay un lugar
donde se pueda obtener policías confiables de la noche a la mañana.
Ayer mismo horas después, se
informó oficialmente que la tarde del lunes, elementos de Seguridad Pública
estatal y de la Secretaría de Marina, al patrullar la carretera estatal
Trancas- Coatepec, sorprendieron a 10 elementos de la Policía Municipal de
Coatepec cuando comercializaban mariguana.
O sea, se desprende que cuando el
jefe policiaco dijo lo que dijo es porque tenía ya los pelos de la burra en
la mano.
Lo destacable, creo yo, es el
hecho de que se está actuando, si bien el de la delincuencia organizada es un
monstruo de mil o más cabezas. Veracruz no es una ínsula, pero, por lo menos hasta
la fecha no se han vuelto a repetir aquellos dolorosos sucesos de septiembre de
2011 y la población civil ha recobrado mucho su tranquilidad.
A Bermúdez lo veo cuando se
desplaza por las calles de Xalapa. Algunas veces mientras voy caminando he
alcanzado a ver, no obstante los cristales oscuros y blindados del vehículo en
el que viaje, cuando me saluda, pero siempre he pensado si la que él lleva se
puede llamar vida, por lo menos vida como la que hacemos el común de los
mortales.
Atrás y adelante, y si se puede a
los lados, lleva una seguridad impresionante, coches y camionetas escolta con
policías uniformados y de civil armados hasta los dientes. Las más de las veces
es objeto de críticas, pero debe reconocerse todo lo que se expone como titular
de la dependencia encargada de brindarnos seguridad.
Lo grave, y no es ningún secreto
porque él mismo lo ha dicho, es que elementos que se supone deben ser sus
aliados, no son confiables, por lo que al enemigo lo tiene afuera, pero también
adentro.
Pero, decía líneas arriba, no
puede dejar de reconocerse la política y los esfuerzos que en materia de
seguridad se realizan y en los que ha puesto su empeño el gobernador Javier
Duarte, y con él la Marina-Armada de México, el Ejército y la policía de
Seguridad Pública Federal, o sea, las instituciones del Gobierno de la
República.
Recién vimos cómo se implantó el mando
único en Córdoba ante la desconfianza en los policías locales, y más
recientemente se informó también que parte del cuerpo de policías de
Coatzacoalcos fue detenida para investigación.
Bermúdez da cifras: de 21 mil
elementos se ha evaluado a 18 mil, de los cuales 2,200 han sido despedidos por
no aprobar el examen de confiabilidad. Y la tarea, que se sepa, continúa.
Insisto: la crítica, cuando es necesaria, pero también el reconocimiento por lo
bueno que se hace.
Como, por ejemplo, lo que informó
ayer, que hay tres policías veracruzanos capacitándose en manejo operativo en
París y el curso que inauguró en el puerto de Veracruz y que imparten expertos
franceses a 30 elementos locales en la detección de contenedores sospechosos en
los puertos.
Y, claro, sin dejar de mencionar
que hay policías que no son confiables y que abiertamente están trabajando con
el enemigo, como los de Coatepec. Triste realidad.
Veracruz, con sus maestros, en paz
Pero llega este miércoles a la
zona conurbada Veracruz-Boca del Río el presidente Enrique Peña Nieto para
encabezar el Foro Nacional México con Educación de Calidad para Todos, como
parte de la integración del Plan Nacional de Desarrollo 2013-2018. Otra cosa
que debe y tiene que reconocerse es que a diferencia de estados como Oaxaca y
Guerrero, Veracruz está en santa paz con sus maestros.
En el estado existen 13
sindicatos magisteriales aparte de las secciones 32 y 56 del SNTE, más una
delegación de la conflictiva Coordinadora Nacional de Trabajadores de la
Educación (CNTE), y las 13 mil escuelas del territorio estatal atienden sin
problemas a un millón 16 mil niños, lo que deja bien parados al secretario de
Educación de Veracruz, Adolfo Mota Hernández, pero, más, ante el Presidente, al
gobernador Duarte de Ochoa.
Se sabe que desde el pasado fin
de semana llegó al puerto jarocho el secretario de Educación Pública, Emilio
Chuayffet, para supervisar personalmente los preparativos. La reunión se dará
en vísperas de que la Junta de Coordinación Política de la Cámara federal de Diputados
ponga mañana jueves a consideración del pleno un punto de acuerdo de urgente y
obvia resolución para exhortar a los gobernadores de Guerrero y Oaxaca a que no
cedan a las presiones ni de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la
Educación (CNTE) ni del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación
(SNTE), que buscan eliminar los efectos de la Reforma Educativa publicada en el
Diario Oficial de la Federación el pasado 26 de febrero.
Veracruz, pues, seguramente será
el mejor escenario para que Peña Nieto se haga escuchar, y fuerte, en torno al
tema.
Reconocimiento a padre Celestino Barradas
Anoche, en un restaurante de
Xalapa, un grupo de feligreses ofreció una cena al padre Celestino Barradas
Barradas por cumplir 57 años de haber sido ordenado sacerdote. A sus 84 años,
aunque ha enfrentado en los últimos días problemas de salud, se mantiene lúcido
y hasta donde puede, fuerte y activo, trabajando en forma ejemplar con el
empeño que le es característico.
Oriundo de Otates, un pueblo
cercano a Xalapa, el padre Celestino estudió en Roma filosofía y teología, en
las que se licenció, y además hizo una especialidad en Historia de la Iglesia,
de donde derivó también en un reconocido historiador, siendo el autor de cuatro
tomos de la Historia de la Iglesia en
Veracruz así como de por lo menos otras 16 obras escritas, entre ellas las
dedicadas a los 8 obispos de la diócesis de Veracruz, ahora de Xalapa. Todavía
el año pasado se pasó 8 día encerrado en la Biblioteca Secreta de El Vaticano,
investigando sobre don José Joaquín Arcadio Pagaza.
Pero el padre Barradas Barradas
se ha distinguito también por constructor y por eso la feligresía lo sigue con
gran cariño. Restauró la parroquia de San José, donde estuvo 14 años, construyó
en cuatro años la iglesia de San Isidro, de ahí fue enviado a Perote, donde
construyó otras 4 más, de vuelta en Xalapa construyo la iglesia María Madre,
luego la Rafael Guízar y Valencia así como la de Las Trancas, y actualmente es
párroco de la iglesia de La Piedad, mi parroquia, que con gran esfuerzo está
remodelando y acabando de construir otra área que le falta.
Desde aquí le envío un abrazo, mi
reconocimiento y mis deseos que nos viva muchísimos años más. Que Dios lo
bendiga.
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