Prosa aprisa
Espaldarazo de Duarte a Buganza
Arturo Reyes Isidoro
Vaya espaldarazo que le acaba de
dar el gobernador Javier Duarte de Ochoa al secretario de Gobierno, Gerardo
Buganza Salmerón. Ese “que no cunda el pánico. Buganza está trabajando de
manera muy importante, es un funcionario que tiene toda mi confianza” es muy
esclarecedor en varios sentidos.
Al cordobés, desde que llegó al
cargo, varios priistas que aspiraban y aspiran al puesto que ocupa le han
cuestionado su pasado panista y no han bajado la mira con el propósito de que
lo echen de la Secretaría, además de que cada vez que pueden y han podido lo
han golpeado mediáticamente.
Buganza se fue desencantado del
PAN luego de que el presidente Calderón le dio la espalda en su lucha legal por
alcanzar la gubernatura del estado porque según afirma y dice tener documentos
probatorios, le ganó la elección al entonces candidato priista Fidel Herrera
Beltrán.
Desde entonces decidió no
participar en ningún partido político más, aunque en 2010, al frente de una
organización civil que formó decidió sumarse al candidato al Gobierno del
estado Javier Duarte de Ochoa, en parte como un desquite contra el entonces
candidato del PAN Miguel Ángel Yunes Linares, a quien señala de haber sido
quien lo mal informó con Calderón y por eso éste le negó el apoyo que
necesitaba para defender lo que él consideraba su triunfo.
En 2010, en aquella cerrada
contienda electoral entre Duarte y Yunes, casi se puede afirmar que los votos
que le allegó Buganza al priista fueron determinantes para que alcanzara la
gubernatura, lo que le valió en correspondencia que fuera nombrado al frente de
la segunda posición más importante del Gobierno estatal.
Desde entonces, desde el inicio
de la actual administración estatal, Buganza ha mantenido su determinación de
no afiliarse a ningún partido así como no deja de reiterar que no pretende
aspirar al Gobierno del Estado, lo que considera que es una garantía al
Gobernador para que se despreocupe de que pueda hacer grilla afuera y adentro
al margen o en contra del Ejecutivo, y por lo tanto ser un factor de división,
de preocupación o de desestabilización política.
Pero, que se sepa, su permanencia
no ha sido nada fácil. Ha sido víctima de la política de grupos, de los golpes
mediáticos, de quienes aspiran a sucederlo y de quienes quisieran que el
Gobernador le retirara su confianza. Incluso se sabe que a la caída de Ranulfo Márquez Hernández como
delegado del CEN del PRI en Puebla, el ex gobernador Fidel Herrera Beltrán
pretendió que lo nombraran en lugar de Buganza, cosa que no se le concedió.
Ahora, a medida que se acercaba
el final del proceso electoral, de nuevo se desataron los rumores de que se
iría, de que lo sucedería el presidente del CDE del PRI, Erick Lagos Hernández;
el secretario particular del Gobernador, Jorge Carvallo Delfín; o el alcalde de
Tuxpan, Alberto Silva Ramos.
Precisamente fue por eso que ayer
los reporteros le preguntaron a Duarte de Ochoa sobre el futuro de Buganza
Salmerón, y la respuesta no deja duda alguna.
Ese “tiene toda mi confianza”
debió haber caído como balde de agua fría sobre la cabeza de quienes pretenden
su salida.
Pero seguramente esa confianza
que se ha ganado del Ejecutivo estatal no es gratuita. Callado, disciplinado,
poco a poco se la fue ganando a la par de que fue demostrando no sólo su
lealtad a toda prueba sino su experiencia política, su capacidad de operación,
su poder de convocatoria y convencimiento y su alto nivel de relaciones con
actores políticos del país, que mucho le han servido a la administración de
Javier Duarte de Ochoa.
Discreto, tiene otra virtud
política: jamás se adjudica logros ni le resta méritos al responsable de la
conducción política del estado y nunca alardea. Mantiene el más bajo perfil que
puede, pero adentro hay quienes sí saben la valía de su trabajo a favor de la
causa de Duarte, como el que realizó en el actual proceso electoral, que le
acabó de ganar toda la confianza del Gobernador. No falló y entregó buenas
cuentas. Demostró de lo que es capaz.
No será nada raro que el reconocimiento
que obtuvo ayer lo coloque en el ojo del huracán. Seguramente ahora los ataques
mediáticos en su contra habrán de arreciar. Sus oraciones diarias en Catedral a
las siete de la noche, su trabajo y el respaldo del gobernador Duarte lo han de
mantener impávido.
Mota y Marcelo cumplieron
En su momento, cuando creció
enormemente la posibilidad de que se concretara la alianza política PAN-PRD para
contender juntos en el proceso electoral, ante la seria posibilidad de un
descalabro para el PRI, se consideró seriamente las candidaturas de Adolfo Mota
Hernández y de Marcelo Montiel Montiel para los distritos de Coatepec y de
Coatzacoalcos, para lo cual habrían de dejar las Secretarías de Educación y de
Desarrollo Social estatales, respectivamente.
Cuando la citada alianza de
derecha e izquierda se evitó, se les dejó en el cargo pero bajo el compromiso
de que como factores políticos claves en sus respectivas demarcaciones deberían
garantizar el triunfo de los candidatos que postulara su partido o su coalición,
lo que finalmente han logrado, incluso no sólo de los candidatos a alcaldes
sino a diputados locales.
Mota está ahora ya metido en todo
el proceso educativo de cara al nuevo ciclo escolar que viene, y Marcelo en su
trabajo de contenido social que habrá de reactivarse una vez que terminó la
veda electoral. Ambos cumplieron y se han hecho acreedores a una estrellita en
la frente.
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