Prosa
aprisa
¿Está decidida ya
la sucesión en la UV?
Arturo
Reyes Isidoro
El
gobernador Javier Duarte de Ochoa fue muy claro y preciso y lo dijo sin ningún
titubeo: no tengo candidato.
Se
refería a la sucesión en puerta en la Rectoría de la Universidad Veracruzana en
la que, se supone, él no tiene ninguna injerencia porque es a los miembros de
la Junta de Gobierno a los que toca la gran responsabilidad de nombrar al
relevo de Raúl Arias Lovillo.
La
afirmación del mandatario ocurrió la tarde del pasado viernes durante una
comida con un grupo de columnistas en la Casa Veracruz.
Pero
es tal la contaminación política en prácticamente todas la esferas de la vida
pública del estado que se da por hecho que el nombre de quien va a ser el nuevo
Rector pasa siempre por el visto bueno del gobernantes en turno, y esta vez no
es la excepción. Por eso uno de los comensales le tocó el tema.
Si
Duarte no tiene injerencia alguna, al menos demostró estar muy al tanto del
proceso e incluso mencionó uno a uno, por su nombre, a quienes se inscribieron
para participar en la liza universitaria y para todos tuvo un buen comentario y
a ninguno descalificó.
Hubo,
sin embargo, una mención especial, que algunos de los asistentes tomaron como
un indicio de que se estaban decantando ya por uno de ellos e incluso, por lo
que escuché, hubo quien salió con la certeza de que la sucesión rectoral ya
estaba decidida.
Fue
cuando se quejó de que no ha habido una relación cercana con la actual
administración universitaria, lo que también pudo haberse tomado como que se
estaba quejando de una relación no buena con Arias Lovillo, el actual Rector,
por no usar el calificativo de mala. Sí dijo que la relación no era fácil.
Citó
en cambio cómo hubo buena relación entre el
gobierno del licenciado Miguel Alemán Velasco y el rectorado de Víctor
Arredondo Álvarez, quien aspira a ocupar la silla de las Lomas del Estadio por
tercera ocasión, “de la cual ambas
instituciones salieron beneficiadas”.
Pero
dijo que: “No tengo candidato”, aunque enseguida matizó que, en todo caso, “mi
candidato es con quien yo tenga la oportunidad de trabajar” y “con quien
podamos tener una excelente relación sin detrimento de su autonomía”.
La
pregunta es si aparte de Arredondo los otros aspirantes podrían y estarían dispuestos
a trabajar conjuntamente con el Gobierno del Estado y tener una excelente
relación como el gobernante desea, o ¿es que acaso alguno de ellos llegaría
para confrontarse con el Gobernador o para no tener excelentes relaciones?
En
rigor, en estricto rigor, no tendría
porque haber buena o mala relación, a secas, pues Universidad y Gobierno son
entidades cuyas funciones están muy bien definidas y sus propósitos son
totalmente diferentes, una tiene que ver con el conocimiento y el otro con el
bien común.
Pero,
de todos modos, dadas las características de nuestro sistema, con lo que dijo
Duarte, ¿se puede dar por hecho que “destapó” a Arredondo y de que la sucesión
ya está resuelta?, ¿sí así fuera, en todo caso, todo el proceso se reduciría a
un clásico “dedazo” como si se tratara un candidato más del PRI?, luego
entonces, ¿los miembros de la Junta de Gobierno estarían reducidos a jugar sólo
un papel de comparsa?, y la autonomía ¿sólo sería de mentiritas?
Una
cosa si pareció quedar muy clara: que si el Gobernador puso en relieve la buena
relación entre Alemán Velasco y Arredondo Álvarez y añora y desea algo así,
entonces es que ahora no la tiene.
Será
interesante ahora saber si finalmente Víctor Arredondo es el favorecido, con lo
que sería mucha coincidencia con las palabras del titular del Ejecutivo del
estado, que no tiene por qué no haberla, aunque entonces a nadie se le quitaría
la idea de que siempre sí, que sí hubo dados cargados.
Pero
el Gobernador fue muy claro ese viernes: no tengo candidato. ¿Pondrá alguien en
duda su dicho?
Duarte se concentra
¿Qué
si va a haber cambios en la administración pública estatal? Aunque primero dijo que no, que sólo
reforzaría su gobierno, al paso de las horas el gobernador Javier Duarte de
Ochoa terminó por dejar implícito que sí los habrá: “Vamos a madurarlos. Tengo
que concentrarme. Voy a hacer un análisis exhaustivo para ver en dónde
estamos”.
Más:
luego de autodefinirse como un hombre “sensible, extremadamente sensible”, no
se quedó con las ganas de adelantar un argumento de mucho peso que, se
entendería, sería un factor para decidir quién o quiénes se quedan y quién o
quiénes se van: que en el recién concluido proceso electoral hubo quienes sí
“le entraron a los guamazos pero otros se hicieron a un lado”.
Así
que aquellos que no le entraron a esos guamazos ya deberán ir preparando
maletas; y los que no, pues, lógicamente, no.
Pepín
Ruiz también cumplió
Uno de ellos, de los que sí le entró a los
guamazos y cumplió y entregó buenas cuentas fue el famoso José Ricardo Ruiz
Carmona, el famoso “Pepín” del puerto de Veracruz, quien coordinó la campaña de
Tonatiuh Pola Estrada como candidato a la diputación local por el distrito de
Veracruz Rural. Seguramente, como a Adolfo Mota y a Marcelo Montiel, ya le
pusieron o le van a poner su estrellita en la frente.
Y a propósito del puerto, a ver cuánto le
dura la sencillez al nuevo presidente municipal Ramón Poo Gil, quien ayer se
desayunaba solo, sin guaruras, con gran sencillez, en el café La Parroquia de
los llamados 200 años, una imagen que habla bien de él… por el momento, ya que
habrá que verlo y conocerlo cuando esté en plenitud del “pinche poder”, que es
cuando en verdad se conoce a las personas.
Pepe Yunes, hoy en
el puerto
Quien
baja hoy a la aldea es el senador José Francisco Yunes Zorrilla. Viene del
altiplano, del Senado, de cuya comisión permanente forma parte. Pepe desayunará
en el puerto jarocho y de ahí viajará a la capital del estado.
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