Prosa aprisa
El
mensaje del Presidente
Arturo Reyes Isidoro
El ejemplo
comenzó por casa: se detuvo primero a un priista en funciones, en muy alto
cargo, y luego se procedió contra un perredista también en funciones, en cargo
igualmente relevante.
El presidente
Enrique Peña Nieto (todo lo demás es pura formalidad) ordenó aprehender al
secretario de Gobierno de Michoacán, Jesús Reyna García, del PRI, por presuntos
nexos con el grupo delincuencial “Templarios”, y luego al alcalde de Cuetzala
del Progreso, Guerrero, Feliciano
Álvarez Mesino, del PRD, por presuntos nexos con el narcotráfico.
La acción estuvo
bien calculada. No se puede acusar al gobierno peñista de haber procedido sólo
contra la oposición, de haber actuado con sentido partidista, cuando empezó por
su propio partido.
Se ha tratado de
una acción firme y decidida en contra de la impunidad oficial, de combate a la
delincuencia organizada, pero también de enviar un mensaje al resto de los
gobernantes y funcionarios del país que actúan fuera de la ley o que permiten
que sus colaboradores lo hagan.
El caso de
Michoacán es muy ilustrativo. Peña ha sostenido contra viento y marea a un
gobernador de papel, Fausto Vallejo Figueroa, un buen tiempo fuera físicamente
del cargo por enfermedad, y otro porque aunque está es como si no estuviera.
El presidente no
ordenó destituirlo, pero ante su ineficacia y su inutilidad lo suplió con un
“comisionado” de sus confianzas, Alfredo Castillo Cervantes, que es quien
realmente lleva el poder, y pasa sobre Vallejo y sin avisarle lo que hará, le
detiene a su secretario de Gobierno.
Se nota que Peña
Nieto no le tiene confianza, pues no le corrió la cortesía institucional de
avisarle que detendría a su colaborador. Según declaró el títere en funciones
de ejecutivo estatal, se enteró de lo que realmente estaba pasando hasta que lo
vio y escuchó en el noticiero de Joaquín López Dóriga.
Es el estilo de
gobernar, de ejercer el poder, del mexiquense.
Para tener una
mejor imagen o una equivalencia de la magnitud de la decisión de Peña, es como
si ordenara detener a Erick Lagos Hernández y no le avisara a Javier Duarte de
Ochoa, y todavía lo agarrara de ingenuo pidiéndole que lo citara en su despacho
porque funcionarios de la PGR quieren platicar con él.
Algo que no se
debe perder de vista es que en los dos casos, el Gobierno federal, el
Presidente, actuó con base en la información que obtuvo y corroboró a través de
“inteligencia”, que no es otra cosa que funcionarios federales que trabajan en
cada estado con una lupa del tamaño y la potencia de un telescopio, que
escuchan, graban, filman y registran los pasos de todos los funcionarios, que
no ignoran lo bueno y lo malo que está haciendo cada uno, y que reportan, en el
caso de Veracruz, por ejemplo, a su jefe del Cisen y al delegado de la
Secretaría de Gobernación, y estos, a su vez, a Gobernación y a Los Pinos.
No se cree que
los casos de Reyna García y de Álvarez Mesino vayan a ser los únicos, por lo que, al menos eso creo, el presidente Peña
está advirtiendo ya a los gobernadores del país que si no actúan y proceden
contra malos funcionarios, pasará por encima de ellos y él lo hará y los
exhibirá públicamente.
En el caso de
Veracruz, esta prueba que aplica el Presidente encuentra terreno fértil para
ser aprobada y hasta con mención honorífica con el caso de las empresas
constructoras denunciadas por fraude, si se sostiene la acusación, si se va a
fondo en la investigación, si se procede recuperando el dinero que se pagó y no
se invirtió, o enviando a prisión a los responsables, pero, también, si se
actúa en contra de los funcionarios que permitieron el fraude o estuvieron
coludidos con los defraudadores.
Está documentado
que los fraudes detectados se empezaron a cometer desde 2007, o sea, desde hace
siete años, y no hay explicación lógica cómo fue posible que los contralores
internos de la entonces Secretaría de Comunicaciones no se percataron de nada e
incluso aceptaron que se dieran por concluidas obras que ni siquiera se
comenzaron. Para que ello fuera posible, forzosa y necesariamente se tuvieron
que firmar actas en las que deben constar nombres y firmas. Los titulares
entonces de la Contraloría General del Estado fueron Clara Luz Prieto Villegas
e Iván López Fernández, responsables por omisión o por comisión. No vigilaron,
o se hicieron de la vista gorda, y menos denunciaron.
Desde
agosto-septiembre del año pasado cuando estalló el escándalo, siempre se dijo
que las denuncias habían sido presentadas ante la Procuraduría General de la
República. El martes hace tres días, cuando el titular de la ahora Secretaría
de Infraestructura y Obras Públicas, Gerardo Buganza Salmerón, exhibió ante la
prensa las pruebas de las acusaciones, por primera vez se supo (o al menos yo
no lo había advertido) que también existen denuncias ante la Procuraduría
General de Justicia del Estado.
Acaso a ello se
deba que, según me aseguró un funcionario, la Contraloría General del Estado,
ahora con su nuevo titular Mauricio Audirac Murillo, sí está investigando
también y está llamando a declarar a ex funcionarios que pudieran estar
involucrados, no se sabe si para actuar o sólo para tener integrados los
expedientes para usarlos en caso de ser necesario como por ejemplo si la
Federación decidiera actuar, para no verse mal acá.
Pudo haber sido
casual, pero en medio de todo esto, llama también la atención la relevancia
informativa que se dio el pasado 2 de abril al nombramiento que hizo el
procurador general de Justicia, Luis Ángel Bravo Contreras, de Alberto Linares
Vernet, un ex fiscal federal, como nuevo coordinador de Agentes del Ministerio
Público Especializados en Delitos Cometidos por Servidores Públicos.
¿Lo nombraron
sólo para darle chamba? ¿Lo llevaron al cargo por su experiencia, para que
actúe? ¿Van a darle a esa oficina la importancia que nunca ha tenido, que hasta
ahora no ha sido más que una fachada más en el directorio de la PGJE? ¿Es que
se esperan denuncias de la Contraloría?
El Presidente
está actuando, y marcando la ruta a seguir. Dice el dicho que sobre aviso, no
hay engaño. ¿El próximo 21 de abril, cuando venga al estado, se le entregarán
varias cabezas como testimonio de que se le secunda, y, de paso, para ganar una
estrellita en la frente? La oportunidad para sumar y acumular puntos se
presenta y es inmejorable.
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