Prosa aprisa
La lección de Rubén Aguilar
Arturo Reyes Isidoro
Trabajador de medios que he
sido, pero también del área de Comunicación Social del Gobierno del estado, mis
lectores me disculparán que por esta vez deje mi espacio en forma íntegra al
artículo “La comunicación gubernamental y la noticia”, de Rubén Aguilar, que circuló
desde la noche del pasado jueves 3 de abril.
La transcribo tal cual
porque acaso eso explique mejor que nada el cambio en el manejo de prensa
oficial que se viene dando y que se va advirtiendo, y es que Rubén, con una
larga trayectoria en la vida pública del país y quien fue coordinador general
de Comunicación Social en el gobierno del presidente Vicente Fox, aunque no se
ha dicho oficialmente, es asesor del gobernador Javier Duarte de Ochoa.
De paso, sugeriría a todo
estudiante de periodismo interesado en el tema, así como a los jefes de prensa
de las entidades públicas, pero sobre todo a los funcionarios públicos, abrevar
en el texto, porque es una verdadera lección de manejo de prensa oficial, sin
duda producto de muchos años de experiencia. Si el gobernador Javier Duarte de
Ochoa y el coordinador general de Comunicación Alberto Silva Ramos se aplican
en este ABC, entonces por primera vez hay en el Gobierno del estado una
verdadera política de comunicación social y será mejor la relación
prensa-gobierno. Los frutos habrán de redundar en beneficio de los lectores. A
continuación, el texto:
“La
comunicación gubernamental tiene en la noticia periodística su mejor vehículo
de difusión. Éste es el lugar privilegiado para que la autoridad se ponga en
contacto con los ciudadanos y éstos conozcan lo que piensan y hacen sus
gobernantes (El texto incorpora ideas de la Dra. María José Canel que fueron
expuestas en reuniones en las que me tocó participar).
A
continuación propongo elementos para hacer que la noticia, no la propaganda o
la información pagada por el poder a los medios o vendida por éstos a aquél, se
convierta en el elemento central del trabajo de la oficina de comunicación de
la presidencia, de un gobierno estatal o municipal.
A. La
política de comunicación
Una buena
política de comunicación gubernamental debe cumplir, entre otros, con los
siguientes seis puntos:
1. Buena
información
Se debe
generar y trasmitir información buena y atractiva.
La agenda
de eventos del gobernante y los mensajes que éste pronuncia deben ser
interesantes. Si la prensa no se “engancha” con éstos, lo más seguro es que no
tendrán acogida en los medios o que su cobertura sea marginal. La actividad de
la autoridad por sí misma no es noticia, para serlo tiene que ser atractiva e
interesante. De otra manera, deben dar lugar a la “nota”.
2. Buenos
formatos
Los
eventos, los mensajes y los productos comunicacionales deben tener formatos que
interesen y llamen la atención de los medios. En muchas ocasiones los políticos
se quejan de la cobertura que tienen sus eventos y mensajes, pero éstos se
realizan de manera tal que no son atractivos y por lo mismo no interesan a
nadie.
3.
Actitud proactiva
El
gobernante no debe estar a la espera de que los medios lo busquen. Debe ir a su
encuentro y hacerse presente en ellos. Lo debe hacer desde su propia agenda,
pero reconociendo la que tienen los medios, para poder responder a ella. En una
sociedad democrática no se puede hacer valer solo la agenda del gobernante. La
agenda mediática debe ser una construcción del gobierno y los medios.
4.
Transparencia
Decir tal
cual son las cosas, es un elemento constitutivo de la comunicación
gubernamental en una sociedad democrática. El gobernante no debe mentir no solo
por razones éticas, sino también políticas. La mentira siempre se descubre. De
lo que se trata es que el gobernante sea capaz de transmitir de manera clara y
transparente la acción de su gobierno. Así, la sociedad puede enterarse de lo
que hace el gobierno y también dar seguimiento al mismo.
5. Estar
presente en el espacio público
El
gobernante debe estar presente en el espacio público, que es la manera de
hacerse visible para la sociedad y los medios. Hay dos vías para hacerlo: estar
en éstos a través de entrevistas y ruedas de prensa, pero sobre todo mediante
la organización de la agenda diaria. Ésta le debe permitir, a través de los
eventos, “ser visto” por la sociedad, por todos los grupos que la integran, ahí
donde se quiere que esto ocurra. Es importante hacerse presente en las
profundidades del territorio y no solo en las capitales o grandes ciudades.
6.
Responder a las acusaciones
El
gobernante debe analizar cuándo debe o no responder a las acusaciones que le
hacen. En ocasiones pueden ser maniobras de actores políticos o de los propios
medios, para obligar a que se reaccione. En estos casos no habría que entrar al
juego. Hay ocasiones en que es indispensable hacerlo. Las acusaciones nunca
deben minimizarse, pero siempre debe valorarse cuándo y cómo conviene
responder.
B. La
relación con los medios
Hay
actitudes y acciones que favorecen la relación con los medios, pero también
otras que la desfavorecen. El espacio privilegiado de la comunicación
gubernamental es la noticia, por eso mismo es fundamental mantener una buena
relación profesional con quienes las registran y trasmiten. Propongo lo
siguiente:
1.
Elementos que favorecen la relación
a.
Comprender el trabajo del periodista Implica que el gobernante se ponga en la
situación del periodista y que entienda sus problemas y dificultades. Supone
saber reconocer su trabajo y mantener contacto personal con éste, pero sin ser
ingenuos.
b. Dar
nota
Los
periodistas necesitan noticias. Si el gobernante da la “nota”, se ayuda y
también facilita el trabajo de éstos.
c. Contar
con la vía de transmisión (declaración, discurso, etcétera). Entender la lógica
de cada medio
Se debe
tener la línea editorial de cada medio y en razón de ésta ver qué les interesa.
Es importante saber quién y cómo decide qué sí y no va en las noticias que
recoge el medio.
d.
Formatos periodísticos
Todo
producto informativo, oral y escrito, que salga de las oficinas del gobierno
debe tener formato periodístico para facilitarles el trabajo y también
garantizar mayor acogida y penetración de los mensajes.
e.
Entregar la información en formatos asequibles
Hacer
entrega de los discursos (escritos, CDs), de los audios y videos de los eventos
a los periodistas para facilitar su trabajo, pero también para garantizar que
lo que tuvo lugar y dijo el gobernante esté en sus manos.
f.
Agradecer al periodista
En las
ocasiones que se debe agradecer al periodista la cobertura profesional que ha
hecho de un evento o de una gira. Siempre es bien recibido cuando se reconoce
el trabajo que se hace.
2.
Elementos que dificultan la relación
a. Hacer
perder tiempo al periodista
Esto
ocurre no solo cuando los eventos no empiezan a tiempo, sino también cuando en
éstos no hubo “nota”. El gobernante en estos casos genera el espacio para la
crítica.
b. Mala
organización Realizar eventos donde no es evidente para qué se hizo y el
mensaje tampoco es claro. El periodista se desorienta y se genera un espacio
para la crítica.
c. Mal
trato
No
atender debidamente a los periodistas y no darles las facilidades para que
hagan su trabajo. Se les debe garantizar buenas condiciones de transporte, de
comunicación y tratárseles siempre con respeto.
d. Llamar
a los ejecutivos
Siempre
es mal visto comunicarse con los ejecutivos de los medios para denunciar o
presionar a un director editorial o al periodista que cubre la fuente,
simplemente porque no gusta como cubren al gobernante.
e. Llamar
al director
Es
también mal visto hablar con el director de un medio para protestar la
información porque no se está de acuerdo con ella. Caso distinto es si hay un
error deliberado o accidental.
f.
Privilegiar a medios
El trato
informativo debe ser igual para todos los medios. Si a unos se les da
información que no se entrega a otros hay una reacción natural de malestar de
los excluidos de la misma.
Conclusión
El
gobernante y su oficina de comunicación deben tener muy claro que la noticia
periodística es el espacio privilegiado para que la comunicación gubernamental
se difunda y llegue a las grandes audiencias.
En esa
conciencia conviene poner en práctica una serie de principios básicos para
generar una comunicación adecuada: la buena información, los buenos formatos,
la actitud proactiva, la transparencia, estar presente en el espacio público y
responder a las acusaciones cuando sea necesario.
Es
indispensable, para que los periodistas recojan la noticia, la planteen en sus
justos términos y la difundan, mantener una buena relación profesional con
ellos. Esto exige hacer todo lo posible para facilitar su trabajo, lo que
implica, entre otras cosas: comprender su trabajo, darles la “nota”, entender
la lógica de cada medio, utilizar formatos periodísticos, entregar la
información en formatos asequibles y agradecer las buenas coberturas.
También
es necesario evitar elementos que dificultan el trabajo de los periodistas y
que de no tenerlos en cuenta, abren espacio para la crítica al gobernante. Estos
son: hacer perder tiempo al periodista, organizar mal los eventos, darles mal
trato, llamar a los ejecutivos o directivos de los medios para presionar y
privilegiar a unos medios sobre otros”.
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