Prosa aprisa
Viene Peña por baño de pueblo
Arturo Reyes Isidoro
¿Tiene usted
deseos de saludar personalmente a Enrique Peña Nieto? ¿Quiere hacerse un selfie con el mexiquense? Si su
respuesta es sí, entonces consiga pase y acuda el próximo lunes 21 de abril a
los actos con motivo del centenario de la defensa del puerto de Veracruz de la
invasión norteamericana de 1914.
¿Por qué es
dable pensar que ello será posible? Porque, según una nota informativa que
publicó el diario El Financiero el
lunes, el Presidente acaba de cambiar su estrategia de comunicación y, como
recomendaba el extinto y bien recordado gobernador Agustín Acosta Lagunes, se
dará baños de pueblo.
La medida se
tomó por recomendación de sus estrategas de imagen, pues el nivel de
desaprobación presidencial se ubicó en su nivel más alto, por arriba del 50 por
ciento, y, de acuerdo a los más recientes resultados del tracking poll (encuesta de seguimiento) de Consulta Mitofsky, el
Ejecutivo trae una tendencia a la baja en sus niveles de aceptación.
Por eso se decidió hacer el cambio en el
formato de comunicación de Peña Nieto, motivo por el cual en sus giras de
trabajo por los diversos estados de la República ha dejado la rigidez del
atril, de la tribuna, que utilizó durante su primer año de administración, y
ahora escucha los planteamientos de los ciudadanos de a pie, se deja abrazar
por mujeres como cuando era gobernador del Estado de México, lo que le valió
muchas simpatías que lo llevaron a la Presidencia, y, sobre todo, quiere verse
cercano a la gente.
Según la nota
de El Financiero, ahora: “Toma el
micrófono. Se levanta. Improvisa y convertido en maestro de ceremonias, da la
palabra a los ciudadanos”. Se diría, o diría yo, que actúa, y está por verse
qué tanto éxito tiene como actor y si se autoayuda a levantarse su imagen.
De acuerdo al
reporte, en febrero pasado el político mexiquense apenas alcanzó un nivel de
aceptación de 47.6 por ciento (en su primer año estaba en 49.7%). Al cierre de
marzo alcanzó apenas 37% y la caída de su imagen y popularidad apenas se frenó con
la captura de Joaquín El Chapo Guzmán.
El gurú de las
encuestas en México, Roy Campos, tiene su propia explicación del fenómeno: “Yo
lo que diría es que lo habían sacado de su entorno natural. Durante el primer
año, su comunicación había sido muy distinta como la que acostumbraba el
gobernador Enrique Peña Nieto. Lo habían hecho muy rígida, con lecturas
permanentes de discursos, sin improvisación, formato al que él no estaba
acostumbrado”.
Siempre
siguiendo a El Financiero, Roy considera
que la aprobación ciudadana sobre un gobernante tiene tres componentes: el más
grande es la identidad partidista, o sea los priistas lo apoyan; el segundo,
más pequeño pero importante, es el carisma personal; y el tercero es la función
de gobierno.
“Con este
cambio de comunicación, está trabajando el carisma, verse cercano a la gente,
verse empático con los problemas de la gente, yo creo que sí puede dar algo el
estarse mostrando más cercano”.
Y entonces
viene –para mí– la explicación clave de por qué la caída de aprobación: por las
reformas constitucionales. Roy Campos dice lo que es una obviedad: que todas
las reformas aprobadas el año pasado han representado un costo en los niveles
de aceptación de Peña, porque cada una de ellas ha afectado a distintos grupos.
“La reforma
fiscal, tienes toda la frontera que se va para abajo cuando le subes el
Impuesto al Valor Agregado; sacas la reforma educativa, tienes al núcleo de los
maestros en contra; con la reforma energética, también hay un grupo que se molesta”.
Otro experto
encuestólogo, Francisco Abundis, de Parametría, dice que ha registrado el
cambio de estrategia, pero apunta algo en lo que creo que todos coincidimos:
“lo que algunos creemos es que esas estrategias sin un sustento de otra
naturaleza, de otros indicadores, ya sea cambio en la economía, o ya sea
cambios en temas de seguridad, pues está medio complicado que tú le cambies
algo a la gente”.
Se aprobaron
las reformas y se nos ha vendido que todo va a ir mejor, pero no lo vemos ni lo
sentimos en los hechos, ni a corto ni a mediano plazo; por el contrario, el
precio de la gasolina y del gas continúa subiendo, no baja el del consumo de
energía eléctrica, la reforma fiscal provocó el cierre de muchas empresas,
comercios medianos y pequeños, y existe mucho malestar entre taxistas,
productores del campo, hasta vendedores de tamales sobre los que pesa la
amenaza de la fiscalización.
Esto que
apunto y afirmo por la experiencia diaria que vivo y que sufro junto con mi
familia, como lo sufren todas las demás familias mexicanas, también lo sustenta
un observador extranjero de gran peso como lo es el Washington Post, de acuerdo
a una nota que publicó el mismo lunes 14 de abril el portal informativo sin embargo.com.
Apunta el
rotativo norteamericano que Peña es ampliamente ovacionado en el extranjero,
sobre todo por los analistas y los inversionistas, pero en el país sus niveles
de popularidad van en picada. ¿Por qué?, se pregunta. Responde:
“Porque la
clase media ha visto cómo los impuestos se elevan con Enrique Peña Nieto; la
gasolina es más cara y también lo son las gaseosas; casi la mitad del país se
mantiene en la pobreza y la confianza del consumidor está cayendo, con otros
indicadores que muestran que a los más pobres les va peor con Peña Nieto que
bajo su predecesor, Felipe Calderón”.
Creo que no se
necesita ser un experto en economía y finanzas, ni en encuestas ni en imagen,
para tener la certeza de que mientras que no sintamos en nuestros bolsillos ni
veamos en las mesas de nuestros hogares los beneficios de las reformas, la
imagen de Peña no mejorará, y que su desaprobación será proporcional al aumento
de precios, como el del gas y el de la gasolina. Por más baños de pueblo que se
dé.
Entre todo
esto, ¿estarán tomando nota en el Gobierno del estado y en el PRI estatal de
esta drástica desaprobación del Presidente? Esto es, ¿estarán ya calculando el
impacto que tendrá esta reacción del electorado en la imagen y aprobación de
los candidatos a diputados federales priistas el próximo año?
Mientras,
veamos el espectáculo del próximo lunes, qué cuidado que a nuestras paisanas
jarochas les encanta el jelengue. De que van a apapachar a Peña, lo van a
apapachar; de que lo van a aprobar en las encuestas, esa, esa es otra historia.
Fidel, bien de salud
Sobre el comentario
que publiqué ayer sobre la salud del ex gobernador Fidel Herrera Beltrán,
allegados suyos me dicen que está bien; que sólo son eso, rumores. Qué bueno.
Nos encontraremos
el próximo lunes.
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