Prosa
aprisa
El gran
dilema de los Centroamericanos
Arturo
Reyes Isidoro
Indulgente en su papel como líder religioso, el arzobispo de Xalapa,
Hipólito Reyes Larios, dijo el domingo en su homilía en Catedral: “Así somos
los mexicanitos (adviértase el diminutivo), dejamos las cosas para el final, a
la hora de la hora estamos haciendo las cosas, nos salen bien a veces de
panzazo, y a veces muy bien gracias a que Dios nos ayuda, pero es nuestro
estilo” (nota de César Méndez, de alcalorpoltico.com).
Indulgente, digo, porque pareciera que quiso justificar el retraso de
las obras para los Juegos Centroamericanos y del Caribe diciendo que los
“mexicanitos” dejamos siempre todo para lo último, cuando al menos en este caso
no fue así (por mero y repite a Peña Nieto, quien dijo que la corrupción es un
problema de tipo cultural). No, monseñor, esta vez no dejaron las cosas para lo
último, ¡es que no tenían lana, dinero, para avanzar y concluir!
En lo que sí puede que esté atinado es en que “gracias a Dios” se
terminaron las obras, y eso porque el responsable de la obra material, Gerardo
Buganza Salmerón, secretario de Infraestructura y Obras Públicas (SIOP), es un
devoto consumado, quien si todos los días va a misa de 7 pm, ahora debió haber
ido a la de las 6 de la mañana y a la de las 12 del mediodía para rogar al
Señor que no lo dejara solo, y el milagro se lo hizo, porque de alguna parte le
fluyó el biyuyo, que a lo mejor algún día, cuando escriba sus memorias, nos
platicará cómo estuvo todo.
Pero, no podía ser de otra manera, los Centroamericanos están en boca
de todos. Mire que ser parte de la homilía del domingo. Se ve que también al
prelado lo tenía con terrible pendiente el retraso de las obras, y ahora hasta
pidió a los feligreses brindar un aplauso por la conclusión de las obras,
aunque haya sido de “panzazo”. Pues sí. ¡Ufff! Monseñor, ahora hay que pedir
para que los Juegos no salgan de “panzazo”.
Pero, mitrado, no crea que los problemas ya terminaron, no al menos
para los organizadores, por lo que no estaría nada mal que le pidiera al
Creador que les echara otra manita a fin de que puedan resolver un verdadero
dilema en el que se encuentran y que no los deja dormir y hasta les está
causando conflictos internos.
Los Centroamericanos y del Caribe, que serán inaugurados el viernes
próximo, han costado al Gobierno del Estado, su anfitrión y organizador, a sus
responsables, sangre sudor y lágrimas, como dijera Sir Winston Churchill.
Cual carrera de obstáculos, finalmente se han superado casi todos, pero
hay uno pendiente que está causando más dolores de cabeza que los que les causó
la incertidumbre de saber si iban o no estar a tiempo las instalaciones: ha
dividido al gabinete la decisión de si se invita o no a la inauguración al
exgobernador Fidel Herrera Beltrán.
Adentro se ha considerado que lo justo sería que sí se le corra la
cortesía dado que fue el promotor para que Veracruz y su gobierno consiguieran
la sede, así no haya dejado los recursos suficientes para la gran empresa, lo
que puso a parir –es un decir– a su sucesor.
Pero hay voces que sugieren que no, que no se lo merece por haber
embarcado a la actual administración en un compromiso que le ha costado muchos
sacrificios y que ha ocupado y desviado recursos que debieron ser para obras
sentidas para la población, y que incluso han golpeado los ingresos de la
burocracia estatal.
Aunque eso es peccata minuta frente a un argumento mayor.
Hay quienes han sugerido que lo inviten y que la noche de la ceremonia
inaugural lo mencionen primero para que sobre él caiga el baño de chiflidos
desaprobatorios tanto por lo que heredó como gobernador como por el
encabronamiento del pueblo de México por la desaparición de los 43 normalistas
de Guerrero y la humilde “casa” de Enrique Peña Nieto que reveló Aristegui
Noticias; una especie de “péguenle al negro”.
Pero no ha faltado quien ha dejado paralizados a todos con un
contraargumento: ¿y si resulta que no, que no le chiflan y le rechiflan y que
en cambio le aplauden a rabiar, y que los chiflidos y rechiflidos los reservan
para quien usted ya sabe? ¿Y si se roba el espectáculo? (metafóricamente, claro
está).
“Ser o no ser, he ahí la cuestión. ¿Qué es más digno para el espíritu?,
sufrir los golpes y dardos de la insultante fortuna o tomar armas contra
océanos de calamidades y, haciéndoles frente, ¿Quizás acabar con ellas? Morir…,
dormir; no más”, dice William Shakespeare en Hamlet. Con respeto a la invitación o no al Tío, ¿to be or no to
be?
¡Ah! Menuda cuestión. Cómo si no hubiera todavía detalles que afinar:
que si la seguridad, que si el estrés de los deportistas en los hoteles, que si
los llevan y traen en urbanos, que si algunos prefirieron irse a entrenar a
todos estados, que si patatín o que si patatán.
La discusión de si invitarlo o no subió de tono cuando se confirmó que
no viene a la inauguración el presidente Enrique Peña Nieto. “No hay problemas
para que nos pueda acompañar”, dijeron los que están a favor.
Pero la contrapartida insiste que no, que no se debe correr el riesgo
de que el jefe quede mal, pues si le aplauden a uno y le chiflan al otro, con
qué cara llegaría horas después a entregar su cuarto informe de gobierno.
¡Vaya todo lo que desata la celebración de una justa deportiva! Lo
cierto es que el Tío Fide, presente o ausente, sigue siendo un ave de las
tempestades. Pero ya faltan pocos días, horas, para que sepamos en qué paró el
asunto.
Temor en la burocracia
Por cierto, alguien debiera aclarar la versión que ya corre de que los
boletos que ya se agotaron se los van a dar a los burócratas ¡pero se los van a
cobrar!, esto es, que se los van a vender ad chalecum. Alguien debiera
aclararlo ya porque hay mucha inquietud, malestar y temor, de tal modo que si
es cierto que de veras se los van a regalar, en una de esas no los reciben por
temor a que se los descuenten de su quincena o de su aguinaldo. Pero si fuera
cierta la versión, se estarían haciendo el harakiri electoral para 2015 porque
el pueblo ya no aguanta y el horno no está para bollos. Por eso, alguien debe
aclarar el asunto.
No se llevaron al perico, pero
sí ¡al maquillista!
El país no está para bollos pero le siguen buscando los tres pies al
gato. La agencia informativa Proceso informó ayer que la pareja presidencial
–Vicente Fox dixit– se llevó a su viaje a China y a Australia ¡al maquillista
de la señora!
Esta vez el dato no fue producto de ninguna investigación periodística
especial tipo Aristegui Noticias, sino que el mismo maquillista, vanidosamente
lo reveló a través de sus cuentas de
Twitter y Facebook.
“Amigos me desconecto unos días de las redes sociales porque me voy a
China que emocioooooooooon nos vemos en una semana y documento los momentos”,
escribió Alfonso Waithsman, quien además publicó su imagen ya a bordo de un
avión. Como se le vino encima el mundo de las redes sociales, el conocido como
el “maquillista de las estrellas” eliminó su tuit.
Seguramente se nos aclarará que el señor va pagando sus gastos.
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