miércoles, 14 de enero de 2015

Algo anda mal, muy mal en el Gobierno

Prosa aprisa
Algo anda mal, muy mal en el Gobierno

Arturo Reyes Isidoro

Ayer estuvo a punto de producirse un paro general de labores por parte de todo el personal académico de la Universidad Veracruzana. La causa: que la casa de estudios no pagó puntualmente la quincena, que por lo general se deposita a las dos de la tarde un día antes del 15 o del 30 o 31 a fin de mes.
Mediante un comunicado interno, se alertó a todos los trabajadores para que iniciaran el paro a las 15:30 horas, por acuerdo del Comité Ejecutivo Estatal de la FESAPAUV, el sindicato de los académicos; incluso se pedía hacer activismo en las redes sociales, la prensa, etcétera. A las cuatro de la parte se avisó que acababan de depositar.
Ya en diciembre se había dado otra situación de pago impuntual cuando al salir de vacaciones tampoco se pagó el aguinaldo, pero entonces la UV se deslindó rápidamente del problema y dijo que el Gobierno del Estado no le había dado los recursos a que está obligado. Se pagó con retraso de 48 horas. Ayer no se dio explicación del retraso pero nadie duda que fue por la misma causa.
Aparte de que es un derecho de los académicos recurrir a este tipo de presión, lo inusual ahora es que, por fin, la dirigencia del sindicato reaccionó, dejó su pasividad y su complacencia con las autoridades y llamó al paro, que es una forma de movilización de protesta.
Por más que se quiera deslindar lo académico de lo político, aquí brinca el hecho de que el dirigente estatal –casi vitalicio– de la FESAPAUV es el exdiputado local del PRI, Enrique Levet Gorospe, de abierta simpatía por el senador José Francisco Yunes Zorrilla, a quien incluso tuvo como invitado especial en la comida navideña del sindicato el pasado 17 de diciembre, ágape en el que también estuvo la rectora Sara Ladrón de Guevara y la secretaria de Administración y Finanzas de la UV, Clementina Guerrero García.
Como trabajador académico que soy de la UV, me consta el malestar general que se provoca y la ola de protesta que se levanta, así como la presión que se ejerce entonces sobre la dirigencia sindical para que haga algo, aunque generalmente se advierte pasividad para actuar. Ayer fue distinto. ¿Es que Levet quiso expresar así también su adhesión a Pepe y su descontento por la gubernatura de dos años?  
Hasta anoche cuando redacté estas líneas no se había producido ninguna reacción ni había habido ninguna explicación o información sobre el desalojo del que se quejaron empresarios de Xalapa que fueron objeto en la Secretaría de Finanzas y Planeación del Gobierno del Estado.
Según dijeron en conferencia de prensa, tenían agendada una reunión a las once de la mañana con el titular de la Sefiplan, Mauricio Audirac Murillo, con quien tratarían sobre el pago millonario que tiene pendiente con ellos la administración estatal, pero como respuesta, cuando se presentaron, fueron “invitados” a retirarse por parte de personal de seguridad interna.
No me imagino a la “comandanta” Leonor de la Miyar (me amadrina en todos los actos a los que es invitada la prensa), del gremio de constructores, llevada de avioncito, ella una mujer seria, respetuosa, que goza de gran simpatía entre el gremio empresarial, pero quien además convoca a una gran núcleo de la sociedad xalapeña, en la es que querida y apreciada.
Los empresarios denunciaron que les deben una cantidad millonaria desde 2013. "Lo de hoy no tuvo nombre, no somos delincuentes, no podemos permitir que los guardias nos quieran sacar del brazo, no nos dejaban pasar, no nos dejaban acceder a ciertas áreas. Solicitamos seriedad en el trato", declaró el presidente de la delegación de la Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción (CMIC), Rafael Fentanes, según consignó la reportera Claudia Montero, del portal alcalorpolitico.com.
Fue la tercera vez que les cancelaron una reunión, y en diciembre los atendieron porque estaban en puerta los Juegos Centroamericanos y del Caribe y luego la Cumbre Iberoamericana y pretendían hacer una marcha. Les prometieron que les pagarían, pero no les cumplieron.
Durante la conferencia quedó en claro que proveedores y prestadores de servicios suspendieron suministros y servicios al Gobierno desde hace un mes por la falta de pago, y que lo que quieren es recuperar su dinero.
“Nos están subestimando, los empresarios también nos podemos manifestar en la calle y también podemos hacer pancartas y caminar, no lo hemos hecho por prudencia, somos creyentes del diálogo y concertación, pero no descartamos la posibilidad de hacer una manifestación”, declaró Juan Carlos Stivalet, dirigente del sector empresarial, según la nota de Verónica Huerta, de AVC Noticias.
Según la misma agencia, horas después viajaron a Xalapa los dirigentes del Consejo Coordinador Empresarial del Norte de Veracruz, para solidarizarse con sus homólogos del centro del estado y para denunciar la misma situación.
Me resisto a creer que fue el gobernador Javier Duarte de Ochoa quien ordenó tratar a los empresarios como lo trataron. Cuando ocurrieron los hechos él realizaba una gira de trabajo en San Andrés Tuxtla con la titular de la Sedesol federal, Rosario Robles Berlanga.
Es indudable que el agravio que sufrieron los empresarios abrió otro frente de batalla para la administración estatal, y por eso extraña que ayer no sólo no se hubiera ofrecido una explicación y una disculpa pública y no se hubiera cesado al jefe de seguridad y al personal que actuó, así como a quien dio la orden, para tratar de evitar el rompimiento con el poderoso sector empresarial.
No me imagino que ocurriría si no sólo salieran a manifestarse a las calles con todos y sus empleados y convocaran al resto de sus homólogos del estado a hacer lo mismo, sino que pararan actividades y paralizaran la planta productiva de la entidad, además de que pidieran a la cúpula nacional empresarial que los apoyara.
Duarte tiene enemigos adentro. Ayer lo comprobó. Su administración no está para abrir más frentes y menos en la víspera de elecciones cuando a su partido le urge ganar.  Necesita con urgencia del apoyo de los sectores económicos y productivos, de la unidad y de la armonía de todos los veracruzanos. No lo están ayudando.
Los empresarios habían estado un día antes conviviendo con el senador José Francisco Yunes Zorrilla. Sería grave que un empleado de segunda del Gobierno hubiera ordenado desalojarlos de Finanzas como un acto de represalia.
Pero, además, mientras en la Sefiplan los corrieron, horas después los recibió en su despacho el presidente municipal de Xalapa, Américo Zúñiga Martínez.
Algo anda mal, muy mal en el Gobierno del Estado.

 






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