domingo, 11 de enero de 2015

Vacío de información

Prosa aprisa
Vacío de información

Arturo Reyes Isidoro

Lo agarré en carretera, que no en curva: quise preguntar ayer al secretario de Educación, Flavino Ríos Alvarado, las verdaderas causas para los primeros despidos que ha hecho en la institución, pues en columnas y medios se han manejado nombres y cargos.
Me extrañó sobremanera leer ayer que había cesado a Ruth Callejas Roldán como directora para la Incorporación de Escuelas Particulares (es a la que exhibieron recientemente en medios y en redes dándose la gran vida en Dubai, porque ella mismo lo presumió en su muro de Facebook). Me llamó la atención en especial porque ella es hija del presidente de la Junta de Coordinación Política del Congreso local y líder moral de la Sección 32 del SNTE, Juan Nicolás Callejas Arroyo, y hermana del poderoso secretario general de dicha Sección, Juan Nicolás Callejas Roldán. Antes se había manejado que Flavino había cesado también a Oswaldo Pérez y Pérez como director general del Telebachillerato, y que estaba por accionar la guillotina contra otros funcionarios de la dependencia a su cargo.
Antes de hablar con él ya tenía redactada en mi mente la columna para este día: por qué Flavino sí y Adolfo Mota Hernández no había hecho ningún cese; si Flavino estaba actuando por la libre al cesar a poderosa colaboradora suya, con lo que abría su gestión con un enfrentamiento con toda la Sección 32; si el gobernador Javier Duarte de Ochoa le había dado el visto bueno no obstante que el padre de la cesada le había sacado adelante en el Congreso la gubernatura de dos años, etc. Hacía yo mil consideraciones sobre el caso y concluía que, como si faltara poco, se estaba abriendo otro frente político en contra.
Daba por hechos los ceses porque no obstante que se han ventilado públicamente, nadie los había desmentido.
Poco después del medio día Flavino venía por carretera de regreso de Minatitlán (me platicó que lo acompañaba su esposa, Dulce), donde tiene su residencia y su notaría (ya se ve que a él no le dan helicóptero ni jet del Gobierno del Estado para que vaya y venga, o es porque ya no hay ni para gasavión, la gasolina de los aviones), y aunque por momentos se cortó la comunicación, por fin pudimos hablar bien.
Su respuesta: “No he hecho ningún movimiento todavía. Los va a haber pero primero estamos evaluando. Hay un equipo altamente capacitado. Tenemos muy buenos subsecretarios, directores generales, directores… Hay absoluta tranquilidad educativa en Veracruz. Los únicos cambios que hice, obligados y naturales, fueron en la secretaría privada y particular, los cargos más cercanos a mí. Hay un equipo eficaz. Todos estamos trabajando”.
Consideró oportuno que le hubiera llamado porque me dijo que era necesario aclarar las versiones que, aceptó, en especial se propagan a gran velocidad en las redes sociales. Me expresó que no sabe de dónde han surgido. Le reconocí que me hubiera tomado la llamada, porque algunos funcionarios, al menos de los que se acaban de ir, no lo hacían. “Yo considero que hay dos formas efectivas de hacer política: atendiendo a la gente y contestando el teléfono”.
Este caso es más que ilustrativo de que el Gobierno del Estado sigue cojeando en su área de Comunicación Social, un mal endémico que ya se prolonga por cinco años. Se dan notas que no son ciertas pero nadie reacciona, nadie aclara, nadie desmiente, o porque ni siquiera están informados y enterados de lo que se publica y dice, o porque consideran que no es necesario y que digan lo que quieran los medios, o porque no saben cómo hacerlo. Dejan un vacío que medios y columnistas (y fuentes interesadas que filtran las supuestas noticias) y las redes sociales llenan y aprovechan muy bien, para informar con gran despliegue, para comentar, o para hacer cero y pabilo de funcionarios “cesados” o de políticas públicas ineficaces, etc., pero siempre en detrimento de la imagen oficial.
El Gobierno del Estado estrena el tercer titular de la Coordinación General de Comunicación Social. De Juan Octavio Pavón González no he escuchado, hasta ahora, comentarios negativos. Sus panegiristas destacan su formación académica y le cuelgan muchas medallas, en especial, afirman, por su especialidad en medios electrónicos y su manejo de redes sociales. No se duda de ello. Pero para la chamba que acaba de agarrar, esas flores que lo adornan no serán suficientes.
No hay recetas para la conducción de ese cargo, aunque sí principios, reglas generales, pero dada la coyuntura del gobierno actual, dada su mala relación con un importante sector de la prensa y de los medios, dada la crítica a la que está sometida y a la presión, ahora por el caso de otro periodista y activista social desaparecido, Juan Octavio deberá aplicar aquella máxima de Karl  Mannheim que utilizó don Jesús Reyes Heroles el 5 de febrero de 1978 con motivo del 61 aniversario de la Constitución Política: más que reconstruir una casa sobre sus cimientos, se trata de reponer las ruedas de un tren mientras está en marcha. O sea, no hay tiempo que perder, en especial cuando se está en el quinto y penúltimo año de gobierno, el último a plenitud en el poder.
A veces por donde menos se espera salta la liebre. La gestión de Gina Domínguez al frente de la Coordinación fue desastrosa: le dejó mala imagen al gobierno y un enfrentamiento con buena parte del gremio. Alberto Silva no podía hacer mucho: heredó una situación muy difícil incluyendo una gran deuda con los medios, aunque creo que por su carácter contribuyó poco a un restablecimiento de relaciones.  Juan Octavio no tiene mucho para donde hacerse. Hereda, a su vez, una dependencia con grandes pendientes y, para colmo, con fallas de operación internas como esa que permite el vacío informativo, que no aclara, que no desmiente, que no precisa, todo porque simple y sencillamente no se informa, o no se informa bien.
Hubo intento, sí, de pagar a los medios a finales del año pasado. Nunca hubo el recurso. Se aceptó que la deuda es de 800 millones y que se iban a pagar 400. De modos seguiría habiendo adeudos. Dadas las difíciles condiciones con las que arranca 2015, se ve impagable. Pero las deudas no son comunicación social. Pavón González hará suficiente si por lo menos establece comunicación con todos y la logra mantener. Esa es una falla de la que ha adolecido la dependencia que debe comunicar: nadie comunica, nadie informa, nadie habla, nadie cabildea, nadie atiende, nadie llama, nadie hace alegatos en forma personal a favor del gobierno.
Juan Octavio llegó al cargo porque otros a quienes se invitó no aceptaron, al menos a tres personajes, o no les cumplieron sus expectativas, o las condiciones que pusieron. Era la opción local, además hombre de confianza. No será para él ninguna novedad llegar a una dependencia con graves problemas económicos. Se sabe que RTV lo sostuvo contra viento y marea incluso sólo con alfileres. Seguramente se rodeará de un equipo idóneo, que mucho material humano lo tiene ahí mismo adentro, con experiencia, de tiempo completo, sacrificado, pero que ha sido desplazado y maltratado en la nómina para beneficiar a amigos y recomendados.
Veremos si por fin con él las cosas mejoran y si incluso logra revertir la crítica situación prensa, medios-gobierno; si es capaz de subir el tren sobre los rieles y llevarlo a feliz término el próximo año, el tormentoso 2016.
Adiós a un gran ser humano
Me impactó el fallecimiento de Guillermo Aguilar Portilla, quien era el enlace de prensa de la Secretaría de Desarrollo Económico y Portuario. Relativamente bastante joven, sólo era atención, respeto, amistad, sonrisa. Me quedo con una gran  impresión suya. Siempre lo recordaré bien. Erik Porres Blesa tenía en él a un gran colaborador, además de que eran amigos desde que se conocieron trabajando juntos en una dependencia del Gobierno Federal. A los familiares de Memo, mis condolencias. A Erik, a Rosa Elena Vázquez y a todo el equipo de la Sedecop, mi abrazo solidario, sé que les duele la ausencia del gran y buen amigo. A mí también. Descanse en paz.





No hay comentarios:

Publicar un comentario