Prosa
aprisa
Ha vuelto el
oficio político al Gobierno
Arturo
Reyes Isidoro
¿Y dónde anda el piloto?, preguntaba yo el martes. Apunté: Ni de
domingo ni de lunes ha habido información sobre el gobernador Javier Duarte de
Ochoa en la página de Comunicación Social del Gobierno del Estado. Desde el
sábado cuando acudió a la entrega recepción del Mando de Armas de la Primera
Región Naval en el puerto de Veracruz no se ha informado más sobre alguna
actividad suya. ¿Andará gestionando recursos? ¿Buscando que ya paren a los
Yunes rojos? ¿Se indispuso por algún problema de salud? Si fue esto último, se
le desea pronto restablecimiento.
Una versión periodística dijo que, en efecto, estaba en la ciudad de
México atendiéndose de un mal gástrico. Ese mismo día, de todos modos, se subió
una información en la página oficial haciéndolo decir que habrá más recursos
para desarrollo en zonas urbanas. La foto con la que ilustraron la nota fue una
de archivo, donde, además, se le ve muy sonriente. Al menos ese día se llenó
ese vacío pero, de nuevo, hasta ayer no había más noticias de él. Nuevamente,
si enfrenta algún problema de salud, se le desea pronto restablecimiento.
Acaso es mi percepción muy personal pero a diferencia de hasta el mes
pasado, su ausencia ahora está siendo bien cubierta por sus nuevos
colaboradores, que además están escuchando y atendiendo a los ciudadanos y a
las organizaciones diversas, resolviendo o tratando de resolver problemas,
evitando hasta donde más pueden manifestaciones públicas de inconformidad y bloqueos
de vías públicas, anticipándose al estallido de conflictos, lo que hace
preguntar por qué no se hacía lo mismo con anterioridad e incluso hasta dan
ganas de creer la versión que corría de que desde adentro mismo se creaban los
problemas artificialmente para sacar provecho político y económico en su
“solución”.
El martes estuve por la noche en la Secretaría de Educación y me
sorprendió encontrar llena la antesala del titular Flavino Ríos Alvarado, hasta
animada, si se quiere, de tanta gente que esperaba ser atendida y que era
atendida. El miércoles por la mañana estuve en Palacio de Gobierno (ya he dicho
que me resisto a ir, acaso por tantos años que pasé ahí adentro) y también me
sorprendió ver a veracruzanos de todo el estado que estaban siendo recibidos en
la Secretaría de Gobierno, y otros que eran atendidos por el secretario
particular Enrique Ampudia Mello. El mismo fenómeno se está viendo en la
Sedarpa, donde el titular Ramón Ferrari Pardiño por fin está recibiendo y
atendiendo a los hombres del campo de todo el estado, e igual recibe comisiones
el secretario de Desarrollo Social, Ranulfo Márquez Hernández.
¿Qué tienen en común? Que ninguno es improvisado, que lo que les sobra
es experiencia, que tienen madurez y sensibilidad política, que conocen
Veracruz y a los veracruzanos, que han abierto las puertas de sus dependencias,
que están acabando o han acabado con la concentración de información y la
cerrazón informativa, que cabildean, dialogan y escuchan, que no actúan con
soberbia o importamadrismo, que estos no se marean ni se emborrachan con el
poder por tontos, inmaduros e inexpertos, e incluso que contestan el teléfono.
Alguno sirvió en el gobierno de Patricio Chirinos, otro en el de Dante Delgado,
uno más en el de Miguel Alemán Velasco, aquel en el de Fidel Herrera Beltrán, y
conforman ahora la base del equipo en el que descansa el gobernador Duarte.
El gobernador no ha estado, con precisión no se sabe por qué, pero, por
fin, el oficio político que debe cubrir su ausencia ha vuelto al Gobierno estatal.
En la tradición del poder político de Veracruz así fue siempre: habitualmente
los colaboradores del gobernador eran los que enfrentaban los problemas y daban
la cara y el ejecutivo se quedaba como la última instancia que intervenía sólo
en casos extremos, pero que no se exponía ni se le exponía a un desgaste
innecesario de su imagen, con lo que de paso se garantizaba el respeto a su
investidura.
Incluso, en aquellos viejos y no tan viejos tiempos, los colaboradores
era sacrificables en aras de salvaguardar la imagen y el prestigio del jefe
(ahora andan cuidando su imagen aunque al titular de lo lleve el carajo), el
que nunca se equivocaba y los pendejos eran los que lo rodeaban, hasta que
llegó una bola de chamacos inexpertos, irrespetuosos con los mayores,
soberbios, que no sabían –ni saben– nada de política, pero que fueron
prohijados en un afán enfermizo de perpetuar el poder y que lo único que
hicieron fue darle en la madre al estado cuya consecuencia la estamos pagando
todos los veracruzanos. No que esté yo en contra de los jóvenes siendo mis
propios hijos jóvenes, sino en contra de la improvisación irresponsable.
Decía yo en columna pasada que al estado ya no le debe ni le puede ir
más mal. Bajo el peso de los nuevos colaboradores a los que hago alusión está
la responsabilidad de conducir al estado por el camino correcto, con lo que
ayudarán no sólo al gobernador sino a los propios veracruzanos. No se puede ni
se debe desperdiciar los dos últimos dos años que quedan de gobierno. El
arranque del nuevo equipo es prometedor, pero sólo el tiempo y los hechos
demostrarán que, en efecto, al designarlos se hizo lo correcto. Si ellos
resuelven, el gobernador hasta se puede tomar unas vacaciones.
En esta nueva actitud enmarco la reunión que encabezó el miércoles el
titular de la Dirección General de Desarrollo Político e Institucional de la
Secretaría de Gobierno, Fernando Sánchez García, con representantes de la
sociedad civil de Xalapa en un hotel de la capital. Ahí, el ahora colaborador
de Buganza a nombre de Javier Duarte habló de respeto a la pluralidad, de un
gobierno cercano a la gente, de apertura política, de diálogo constructivo, de
respeto a la libre expresión y de fortalecimiento institucional y construcción
de ciudadanía.
Por ahí estuvieron, entre otros, Jesús Castañeda Nevares, Justo
Fernández Ávila, Juan Carlos Stivalet Collinot, José Velasco Toro, Arturo
Jaramillo Palomino, Juan Schuster Fonseca, Raciel Martínez Gómez, Julio César
Sosa Mirós, Irma Zamora Cortina, Tania Vázquez Muñoz, Concepción Flores
Saviaga, Nicomedes Melgarejo, Raúl Gutiérrez Villanueva, Mariano Borbolla
Román, Gustavo Nachón Aguirre, Héctor D’Alessandro Salas, Ernesto Aguilar
Yarmuch, Antonio Barat Pérez, Alejandro Soto Domínguez y Luis Alberto García
Leyton, por citar a algunos, veracruzanos que desean participar, aportar
colaboración pero que habían estado marginados.
Renato renueva equipo
En su propósito de
mejorar la atención y el servicio al más de medio millón de derechohabientes
del ISSSTE en el estado, el delegado Renato Alarcón Guevara hizo ayer
movimientos. Designó a Carlos Rodríguez Velasco como nuevo
Subdelegado de Prestaciones Económicas; a José Antonio Ochoa Acosta, como Jefe
de Departamento de Vivienda (FOVISSSTE); a Rossana Rodríguez Cházaro, como Jefa
del Departamento de Obras y Servicios; a Guadalupe Vázquez, como
Coordinadora Delegacional de Enfermeras; a Alfredo Arratia Rivera, como Jefe
del Departamento de Finanzas Delegacional; a Cluni Rafael Aguilar Lendechy, como
Jefe de Departamento de Programación y Desarrollo; a Arturo Mendoza Rendón, como
Jefe de Departamento de Adquisiciones; y a Guadalupe Vázquez, como titular de
la Coordinación Delegacional de
Enfermeras. En la Clínica Hospital Xalapa, Gustavo
Montero Olvera supervisará las tareas que se realizan en el primer nivel de
atención médica; y Karla Aburto Hernández, asumió la Jefatura de Enfermería.

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