Prosa aprisa
¡Qué inicio de año!
Arturo Reyes Isidoro
Mientras estuve en prensa oficial, esto es, en la del Gobierno del
Estado, nunca faltó la reportera, el reportero, que me fuera a ofrecer en venta
algún producto. Hasta la fecha, según consta en el medio, por ejemplo, una
compañera continúa vendiendo quesos que trae de San Rafael, que son muy buenos,
porque yo le compraba, con el ingrediente de que los deja para que se le pague
en la quincena. Pero es muy buena reportera.
En la actualidad, tengo testimonios directos de compañeros que ante la
crisis que les pega por la falta de pagos del gobierno a sus medios, sin
ninguna pena ofrecen sus servicios personales en algún trabajo extra que puedan
cumplir.
Con eso mis compañeros tratan de completar un ingreso económico que al
menos les garantice su sobrevivencia, porque no son bien pagados por sus medios
–con sus excepciones– y porque prefieren
eso a andar pidiendo dinero, como acostumbran algunas compañeras, muy de su
particular forma de entender el ejercicio periodístico.
Pero los que completan sus ingresos como vendedores son antes que nada
reporteros, reporteras, ejercen algunos de los géneros periodísticos, son
periodistas porque esa es su verdadera vocación, y el hecho de que sobrevivan
con otro ingreso en nada los demerita como periodistas, periodistas y vendedoras
o vendedores, pero periodistas al fin.
--- o ---
Enrique Peña Nieto iba viento en popa en sus primeros dos años de
gobierno, e incluso había ganado ya las portadas y las ocho columnas de medios internacionales
ante la incredulidad de los propios mexicanos, hasta septiembre pasado cuando
le estalló el escándalo, también internacional, por la desaparición de los
normalistas de Ayotzinapa, lo que sepultó todos los logros que presumía y lo
sumió en una profunda crisis de credibilidad de la que no logra reponerse. Todo
a causa de la inseguridad y de no dar un manejo adecuado al asunto.
Pareciera que un mal fario persigue a la actual administración estatal
en el área de la prensa de la entidad. No ha habido año en que no sufra una
crisis por algo que tenga que ver con la prensa veracruzana. Definitivamente la
ha marcado, para su mala imagen, la suerte de compañeros periodistas, algunos
asesinados, otros desaparecidos, algunos refugiados fuera del estado o del
país, otros quejándose de que sufren represalias a causa de su quehacer y por
lo que dicen.
2015 no lo podía empezar de la peor manera el gobierno con un
periodista “levantado”, secuestrado, desaparecido apenas iniciar el año, el 2
de enero. Moisés Sánchez Cerezo fue sacado por la fuerza de su hogar en
Medellín de Bravo, cercano al puerto de Veracruz, a las siete de la noche por
hombres encapuchados y armados, lamentablemente una imagen que no es nueva en
el estado porque se ha saldado con víctimas fatales.
Como reacción inmediata, ha sido un error tratar de reducirlo a su
condición de “conductor de taxi y activista vecinal” e ignorar su trabajo como
periodista, que ha quedado plenamente demostrado cuando su esposa ha expuesto
públicamente ejemplares del periódico que editaba, La Unión, de circulación local, y del testimonio de su hijo que
achaca su suerte a su tarea periodística.
Como en años anteriores, el caso escaló ya a nivel mundial. Checando
ayer las reacciones, no pude dejar de
concluir que, a mi juicio, el Gobierno del Estado está de nuevo ante un
gran y grave problema de imagen pues lo mismo se han hecho eco del caso las
agencias EFE, española, y AFP, francesa, que la Deutsche Welle alemana, RT (el
primer canal de televisión ruso en español), la BBC de Londres, El País de
España, Artículo 19 (ONG internacional con sede en Londres), El Tiempo de
Venezuela, CNN, Univisión y El Nuevo Herald de Miami, en los Estados Unidos,
etcétera.
Hizo bien el procurador Luis Ángel Bravo Contreras en tratar de corregir
el yerro de significar su condición de taxista (también tiene una tienda de
abarrotes, así ha de ser su condición económica) y en ofrecer no sólo
investigar sino en comprometerse a que lo va encontrar, independientemente de
“lo que sea”, y ayer, a mi juicio, continuó por el camino correcto al no rehuir
el tema, no molestarse porque le preguntaran, no descalificar a nadie e incluso
pedir a los propios compañeros no sólo su comprensión sino también “échennos la
mano”, que es la forma más humilde de ejercer el gobierno, porque la conducción
de éste es tarea de todos y porque esa es la voz oficial que ha estado
esperando el gremio –y la sociedad veracruzana–, la que acepte que necesita
ayuda.
Bravo Contreras va a saber ahora sí lo es que amar a Dios en tierra
ajena pues su llegada al cargo se dio cuando todavía se vivían las secuelas del
caso de otro periodista desaparecido y asesinado, Gregorio Jiménez de la Cruz,
y se cuestionaba el trabajo de su antecesor Felipe Amadeo Flores Espinosa no
obstante que el cuerpo ya había sido hallado y había ya detenidos. Ahora, toda
la presión recae sobre él y su trabajo y mucho de lo que haga o deje de hacer
tendrá las consecuencias correspondientes en la imagen del gobierno al que
sirve.
En este contexto tendrá su baño de fuego el nuevo coordinador general
de Comunicación Social que habrá de nombrar este lunes el gobernador Duarte de
Ochoa, Juan Antonio Pavón González, si no hay cambio a las filtraciones que se
han hecho de nombres. Lo echan en medio de la alberca y en lo más profundo sin
saber nadar: o aprende y sobrevive o se ahoga de entrada. El caso será la mejor
prueba para saber de qué está hecho. Durante todos los días hasta que no se
resuelva el caso también estará sometido a una presión mediática. Si llega, o a
quien llegue se le desea lo mejor si es para bien del gremio.
--- o ---
Apenas nombrada presidenta de la Comisión Estatal de Atención y
Protección a Periodistas (CEAPP), Benita González Morales, colega del sur del
estado, recibió los peores calificativos en especial de periodistas de aquella
región. A mi juicio, se le juzgó antes de ver su actuación.
Ha resultado una sorpresa, una agradable sorpresa, ver su reacción ante
el caso de Sánchez Cerezo: contrariando la voz oficial que lo reducía sólo a
“conductor de taxi y activista vecinal”, Benita, con quien he compartido como
reportero muchas veces trabajo conjunto, fue contundente: “Moisés Sánchez
Cerezo es periodista”. No tenía que decir más, pero hizo más.
Acompañó, como tenía que ser, a la esposa del desaparecido, María
Gómez, a mostrar los ejemplares del periódico que publicaba. “Él hacía las
ediciones de su periódico, él editaba en Medellín, eso para nosotros es
considerado que ejercía el periodismo (…) él también tenía la función de
activista social y taxista”, afirmó mi compañera que ha ejercido en
Coatzacoalcos.
Ni Namiko Matzumoto ni Rocío Ojeda, totalmente ajenas al gremio, se
atrevieron jamás a contradecir a ningún funcionario del gobierno y se han
mostrado sumisas, repitiendo sólo lo que les indican que digan (Ojeda, para
fortuna del gremio, ya se fue), ni jamás reaccionaron rápido ni en forma
efectiva ante una situación como la que ahora se presenta, y menos se
presentaron por iniciativa propia a atender y solidarizarse con familiares de
las víctimas, hasta que se los ordenaron. Por sus hechos los conoceréis.
Si el nuevo coordinador de Comunicación Social es inteligente y tiene
sensibilidad, entonces habrá de sostener y darle todo su apoyo a Benita, porque
actitudes como la suya ahora más que nunca la necesita la administración
estatal para salir lo mejor librada que pueda del broncón que ya tiene.
¡Qué inicio de año! ¡Feliz 2015 a todos mis lectores! Será un año de
muchas sorpresas, muy movido, ya lo verán. Esperen programas y aparten lugar. Y
no se vayan que esto se pone bueno.
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