Prosa
aprisa
¿Culpable, o
culpable fabricado?
Arturo Reyes Isidoro
El caso de Moisés Sánchez Cerezo, aparentemente resuelto, ha despertado
un mar de dudas agravadas por la sospecha del hijo del desaparecido, Jorge, de
que el cuerpo hallado y que le permitieron ver no sea el de su padre.
Todos queremos que el caso se esclarezca y que no quede en la
impunidad, de preferencia que Moisés aparezca con vida, no obstante hay el
señalamiento de un presunto implicado de haber participado en el secuestro y
crimen del periodista de Medellín de Bravo.
Se ha dicho que este martes o mañana miércoles peritos de la
Procuraduría General de la República determinarán si el cuerpo hallado es en
efecto del desaparecido. Pero el hijo no sólo duda que sea el de su progenitor,
sino que: “Encontramos muchas incongruencias y muchas
inconsistencias en las declaraciones que dio ayer el Procurador y una de ellas
pues es el que él afirma que es el cuerpo y nosotros ni siquiera lo habíamos
reconocido” (alcalorpolitico.com,
26/01/2015).
Al menos esta vez, a diferencia de cómo hizo
Gina Domínguez con casos de periodistas asesinados cuando ella era la titular
de la dependencia, Juan Octavio Pavón, coordinador de Comunicación Social del
Gobierno del Estado, no se arriesgó ni se comprometió con ir a avalar en un
conferencia de prensa una investigación en duda porque estaría resultando que
el cuerpo del delito aparentemente no es el cuerpo del delito.
El hijo del desaparecido dice algo que tiene
sentido, o que es de sentido común: por qué no llevaron a la familia primero a
ver el cuerpo para cerciorarse que era o es el del periodista, o por qué no
hicieron la prueba de ADN para tener toda la certeza, máxime que se trata de un
asunto que está en el centro de la opinión pública incluso internacional y que
cualquier error, falla u omisión podría poner en duda la investigación, como
está ocurriendo ahora.
En este tipo de casos no se puede meter la
mano al fuego por nadie, pero las inconsistencias de las que habla el hijo de
la víctima abonan al reclamo del panismo de que quieren fabricar a un culpable
en la persona del presidente municipal de Medellín, Omar Cruz Reyes, quien ha
negado cualquier señalamiento y se presentó voluntariamente a declarar sobre el
caso.
Si el alcalde es el autor intelectual, se le
debe castigar con todo el rigor de la ley dada su jerarquía, que sirva de
lección y aviso a las demás autoridades municipales para frenar cualquier tipo
de abuso del poder, pero también que ayude a frenar las agresiones contra la
prensa. Pero primero que se pruebe fehacientemente su responsabilidad con apego
a la ley y como resultado de una investigación seria, profesional, científica,
que nos diga a los veracruzanos que por fin se está en el camino correcto en la
procuración de justicia, que podemos confiar plenamente en ella.
Otro obstáculo para Elízabeth
Si a Elízabeth Morales García le hubieran dado a escoger hubiera
preferido quedarse en la dirigencia estatal del PRI, o haber pasado a un cargo
en el Gobierno del Estado, o que la designaran candidata plurinominal a
diputada federal. Ninguna de las tres cosas se le hizo. Pero tampoco quería
quedarse en la banca. Aceptaría la opción que se le ofreciera.
Porque había que cumplir con la cuota de género de su partido, porque
en una encuesta (se supone que una hecha por el PRI) aparece como la mejor
posicionada de priistas posibles aspirantes, finalmente su partido la mandó
competir por la diputación federal por Xalapa. El pasado miércoles 21 de enero
se presentó sonriente, optimista, en la sede del CDE tricolor para entregar sus
apoyos por parte de sectores y organizaciones, así como su plan de trabajo. “Esta es la ciudad que me vio nacer, a la
que le guardo un profundo amor, he tenido la oportunidad de trabajar en
beneficio de ella y seguiré haciéndolo desde cualquier lugar en el que me
encuentre”, expresó.
Lo cierto es que hoy, si a alguien de los aspirantes a diputados
federales veracruzanos, de todos los partidos políticos, le tocó bailar con la
más fea, sin duda fue a la exalcaldesa y exdiputada federal.
Ella debe saber por qué, o debe preguntarse por qué, pero dejó
malquerencia en su contra a su paso por la presidencia municipal, incluyendo a
un importante sector de la prensa y de caricaturistas, además de algunos
personajes que van a gravitar en su contra en la próxima elección, como el
también exalcalde y exsecretario de Gobierno, Reynaldo Escobar Pérez, o el
exalcalde y actual diputado local, David Velasco Chedraui, incluso el ahora
mismo presidente municipal Américo Zúñiga Martínez, aunque todos digan que la
van a apoyar.
Pero si eso fuera poco, compite en un distrito con su cabecera Xalapa
totalmente antipriista por tradición, donde se ha posicionado desde hace mucho
la izquierda, además donde vive un importante sector de la burocracia estatal
ahora muy lastimada por recortes que ha sufrido en sus salarios, por descuentos
injustificados, atraso en el pago de sus quincenas y de su aguinaldo, todo
coronado por un fuerte sector empresarial que también rema en contra suya pero
que además está lastimado porque el Gobierno del Estado tiene un adeudo con sus
socios de por lo menos 1,500 millones de pesos, en algunos casos desde 2011.
La fortaleza de Elí está en las colonias, sobre todo entre el sector de
la población más necesitado, el que desde hace muchos años, a través de un
programa radiofónico primero y televisivo después, recibe su ayuda de
asistencia social, sector al que tendrá que pedirle que salga a votar el
próximo 7 de junio para intentar salir adelante.
El reto es mayúsculo y por eso se afirma que si llega a triunfar en
contra de todos los pronósticos, entonces se convertirá también en una fuerte
aspirantes a la candidatura al Senado en 2018, versión que alimentan también
sus allegados, pero que tiene lógica.
Pero los obstáculos para ella no cesan. Ahora mismo se le acaba de
aparecer una competidora que le va a dar muchos dolores de cabeza: la joven
Carla Vega Yunes, con una trayectoria en el servicio público que impresiona
pese a su juventud, pero quien, además, tiene el plus que es hermana de Eduardo,
el famoso “Tato” Vega Yunes, recién nombrado subsecretario de Desarrollo Social
del Gobierno del Estado, quien hace tres años casi ganó la diputación federal,
entonces como candidato del PAN (según él ganó en las urnas pero perdió en el
tribunal federal electoral ante Alejandro Montano Guzmán), y quien sigue
manteniendo una fuerte presencia en las colonias de la ciudad y en las
poblaciones del distrito de Xalapa Rural.
Soltera, de 32 años, Carla en lo académico es licenciada en Derecho por
la Universidad Veracruzana, donde obtuvo el título en forma automática por su
promedio de ¡9.67!, casi de 10, es maestra en Administración Pública por la
Universidad Anáhuac y master en Gestión Pública por la Universidad Complutense
de Madrid, España.
Esta xalapeña fue ni más ni menos que Directora de Giras Presidenciales
en la Secretaría Particular del entonces presidente Felipe Calderón Hinojosa,
antes fue Directora de Coordinación Institucional en la Comisión Nacional para
el Desarrollo de los Pueblos Indígenas (INI), pero ya antes había pasado por la
Secretaría de Comunicaciones como Ejecutiva de Proyectos en el gobierno de
Fidel Herrera Beltrán, y mucho antes por la asesoría jurídica de la Comisión
Permanente de Vigilancia del Congreso local, también en el sexenio anterior. En
el gobierno del licenciado Miguel Alemán fue Coordinadora Jurídica de CERESOS,
y también en el sexenio alemanista, auxiliar administrativa de la Secretaría de
Organización del PRI.
Hasta donde tengo información, goza de mucha aceptación entre familias
xalapeñas y tiene una cauda de simpatizantes, amigas y amigos de estudios, de
muchos jóvenes, además de que es muy carismática, y en ese conflicto de intereses que se le
presenta ahora a su hermano Tato, éste no duda en afirmar que la sangre es la
sangre, o sea, se entiende que se volcará en su apoyo con todo el capital
político que tiene, ése con el que casi venció a Alejandro Montano, y hablo de
conflicto de intereses porque Carla, lógicamente, no contenderá por el PRI
sino, ¡agárrense!, por una extraña coalición de MORENA y el partido Alternativa
Veracruzana, AVE.
Será, pues, un duelo de amazonas, de experiencia política electoral, de
madurez, contra juventud, contra experiencia académica y administrativa, de una
cara conocida contra otra fresca, novedosa, que puede resultar una sorpresa.

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