Prosa aprisa
No a la arbitrariedad
policiaca
Arturo Reyes Isidoro
El nuevo Secretario de Seguridad Pública, Hugo
Gutiérrez Maldonado, quien tiene pocos meses que vino de Nuevo León y no conoce
suficientemente lo que es Veracruz, ignora que está parado sobre arenas
movedizas.
Ayer dio un paso en falso sin calcular que no
solo se puede hundir sino, peor y grave, arrastrar hacia el fondo la credibilidad
y la confianza ciudadana en la joven administración de Cuitláhuac García, su
jefe.
En un boletín de prensa contradictorio, dijo
que no se tolerará ninguna violación, arbitrariedad o abuso de autoridad contra
ninguna persona, para enseguida tratar de justificar un posible abuso de sus
genízaros contra una familia estadounidense de origen mexicano.
En resumen, la tarde del 31 de diciembre los
uniformados de la Fuerza Civil detuvieron a la familia del señor Abraham Rosado
Zárate en la comunidad Santa Rosa municipio de Actopan, de donde son
originarios pero ya están nacionalizados en Estados Unidos, presumiblemente
porque les marcaron el alto a un vehículo en el que viajaban “con actitud
sospechosa” pero no se detuvieron y “metros adelante descendieron lanzando
disparos”.
Un menor de edad de la familia logró filmar con
la cámara de su teléfono el momento en que los policías entraron a la casa en
la que estaban y difundió las imágenes antes de que fueran detenidos y se lo
quitaran, con lo que echó por tierra la versión que ahora defiende el jefe
policiaco.
Según Gutiérrez Maldonado, “los oficiales
sometieron a los agresores” y les “aseguraron armas de fuego largas y cortas”,
178 cargadores útiles y un cargador desabastecido. No las mostró.
La pesadilla de la familia terminó la madrugada
de ayer jueves cuando el Ministerio Público Federal, ante el que fueron puestos
a disposición, no encontró pruebas, al contrario comprobó que se habían violado
sus derechos humanos, además de que salió negativa la prueba para verificar si
habían disparado.
Ninguna novedad de la policía en Veracruz: los
despojaron de todas sus pertenencias de valor, de sus pasaportes y de dos
camionetas de su propiedad, además de que les “sembraron” las armas para
inculparlos.
Ayer antes de redactar estas líneas consulté
varias fuentes oficiales que sé que son creíbles, aunque me solicitaron
anonimato, y no me dejaron ninguna duda de que sí se cometió la arbitrariedad y
el abuso policiaco, así como de la violación de los derechos humanos de las
víctimas.
Con su boletincito, Gutiérrez Maldonado piensa
que va a impresionar a los veracruzanos, curtidos como están de tanto abuso
policiaco y de la impunidad de la que han gozado los uniformados, protegidos
además por los propios gobernantes como en el pasado inmediato por Miguel Ángel
Yunes Linares.
No se demerita el trabajo de los buenos
policías, que los hay, pero el nuevo titular de Seguridad Pública seguramente
no se ha tomado la molestia de investigar el pasado de varios elementos, su
actuación, como los que ejecutaron a dos hermanas en marzo pasado en Río
Blanco, de acuerdo a imágenes que se difundieron entonces en las redes
sociales.
En ellas se ve a una de las dos mujeres
(Nefertiti y Grecia Camacho Martínez, de 16 y 14 años de edad, respectivamente)
sentada en el piso, con la cabeza agachada, sin armas y con un policía al lado
pistola en mano, y enseguida desangrándose ya sin vida. Testigos citados por la
prensa local dijeron que tenían tiros de gracia. Se demostraba que no había
sido muerta en un enfrentamiento, como dijeron los policías.
Como reacción, en conferencia de prensa el
fiscal Jorge Winckler Ortiz exculpó a los agentes y calificó de
“irresponsables” a los medios que difundieron las imágenes (por fotos y video),
en las que se veía además que la escena de los hechos había sido alterada. El
gobernador Yunes Linares, a su vez, justificó a su fiscal.
Pero no fue el único caso en el bienio panista
pasado.
Los hechos, los testimonios y la impunidad lastraron
la falta de credibilidad en las policías aunque, más grave, dañaron
irreversiblemente la declaración oficial del gobernador Yunes Linares, a quien los
ciudadanos dejaron de creer y además le crearon desconfianza, lo que contribuyó
también a la derrota de su hijo en las urnas en julio pasado, tan graves fueron
las consecuencias.
Hoy el señor Gutiérrez Maldonado dio el primer
paso para ir por el mismo camino y comprometer seriamente al gobierno de
Cuitláhuac García, a quien además podría estarle creando un conflicto
diplomático con el gobierno de Donald Trump.
En lugar de mostrarse cauto, ofrecer que se
investigaría para tener la certeza de lo que realmente pasó, el nuevoleonés se
apresuró, fue contundente y metió las manos al fuego por sus elementos. Las
imágenes y la determinación del fiscal federal lo han puesto en serio
predicamento porque desmienten la versión que avala.
Y cuando todo indicaba que por el momento el
asunto quedaba hasta ahí, ¡zas!, que sale el Secretario de Gobierno Eric
Cisneros dando su propia versión sin ser autoridad ministerial, que difiere de
la del titular de Seguridad Pública, asegurando que los paisanos gringos
¡“tenían fusiles de asalto”! (válgame Dios), “más de 500 cartuchos y pistolas
del uso exclusivo del Ejército”. No aclaró si sustituyendo al Fiscal hizo su
propia investigación o en qué se basó para afirmarlo, que su testimonio puede
complicar la investigación del proceso. Ya me imagino a Jorge Winckler botado
de la risa.
A sus dos colaboradores los tuvo que poner en
su lugar el propio gobernador Cuitláhuac García, quien prudentemente dejó el
esclarecimiento de los hechos a una investigación, anunció la suspensión y
detención de los policías en tanto se determina su responsabilidad y fue muy
claro al declarar que en su gobierno no se permitirán excesos. ¡Ah! Y aclaró
que sí se encontraron armas ¡pero para la caza de venados!, porque uno de los
agredidos practica la cacería. ¡Vaya lío!
La peor plaga que sufren Veracruz y los
veracruzanos es la de la violencia, que no puede empezar desde adentro mismo de
las instituciones. Los veracruzanos tienen al titular del Ejecutivo en la etapa de
la observación para darse una idea de cómo será su gobierno. No puede darse el
lujo de fallar. Debe pasar la prueba y ganarse la confianza y la credibilidad
ciudadanas, que es lo que además está en juego, ni más ni menos, actuando sin
titubeos contra los policías si se les comprueba su responsabilidad (mis fuentes
me aseguraron ayer que sí la tienen) y no permitiendo la impunidad, se trate de
quien se trate. Los ciudadanos se lo reconocerán.

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