Prosa aprisa
Un aprendizaje que cuesta
millones a los xalapeños
Arturo
Reyes Isidoro
Argumentando una situación de emergencia, el
Gobierno de México compró la semana pasada 671 pipas para garantizar el abasto
de hidrocarburos. Costaron 92 millones de dólares.
Andrés Manuel López Obrador se ganó una serie
de críticas porque la compra se hizo fast
track por adjudicación directa y no se licitó. Pero actuó. Sabía que tenía
que hacerlo cuanto antes porque los problemas no esperan.
Cito lo anterior para destacar cómo se
gobierna; para establecer la gran diferencia entre un político con oficio y
experiencia y uno bisoño y titubeante como el alcalde de Xalapa Hipólito
Rodríguez Herrero.
El viernes pasado, en sesión del cabildo, sin
ningún rubor y sin ningún argumento de peso, el presidente municipal confirmó
que su administración regresó casi 16 millones de pesos (15 millones 680 mil)
de aportaciones federales porque no fueron ejercidos; eran recursos para ser
aplicados en 2018. No lo hicieron. Cayeron en subejercicio.
Cuando leí la información de Noreli Morales (alcalorpolitico.com) no dejé de pensar
en cuánta falta nos hace a quienes transitamos a diario por el callejón de
Guillermo Prieto o de “las monjas”, como lo conocemos, que instalen una lámpara
porque al oscurecer se convierte en una verdadera “boca de lobo”, para usar una
frase hecha del argot de los reporteros policiacos.
Por ahí han dejado de pasar vecinos de la
colonia 2 de Abril, estudiantes, adultos mayores que van a la Quinta de las
Rosas, visitantes de la casa de las hermanas franciscanas, en fin, para no
exponerse a un asalto y las mujeres incluso a una posible violación. Una
lámpara, solo una. Como quitarle un pelo a ese gato de 15 millones 680 mil
pesos que dejaron perder.
Luego vi la reacción en las redes sociales.
Como en mi caso, muchos xalapeños reclamaron al alcalde porque dijeron que les
faltan obras básicas, sentidas para ellos.
La Tesorera del Ayuntamiento, Clementina
Guerrero, fue la primera en aceptar que devolvieron la suma “que no logramos
colocar en obras públicas”. “Desafortunadamente no dio tiempo. Tuvimos que
devolver la cantidad de 15 millones 680 mil. No tenemos ningún empacho en dar
cuentas claras”. Al menos fue sincera.
¡No hay que magnificar!, dice el
alcalde
La reacción
del presidente y sus palabras no tienen nombre: “… dijo que han tratado de
cumplir de manera minuciosa la aplicación de recursos, pero que lamentan lo qué
pasó”.
“Nosotros
hemos procurado que haya una democratización de obra pública, esto nos genera
un gran desafío; no voy a desdeñar ni a minimizar el por qué regresamos toda
esa cantidad de dinero, lo lamentamos terriblemente, pero tampoco hay que
magnificar los hechos”.
No señor
alcalde. Está usted mal. Se contradice cuando afirma que han tratado de cumplir
“de manera minuciosa” con la aplicación de recursos, pero resulta que su
gobierno tuvo que devolver recursos federales porque cayó en subejercicio.
¿Por
casualidad supo que el pasado 20 de septiembre, cuando llevaba usted ya nueve
meses en el palacio municipal, el grupo parlamentario de Morena, ¿su partido?,
comenzó a impulsar que en la ley se catalogue como delito grave el subejercicio
de recursos?
¿Sabe lo que
dijo desde la tribuna del salón de plenos Carlos Altamirano, impulsor de la
propuesta?: “Los subejercicios afectan directamente la aplicación de los
programas sociales y eso es intolerable. Un funcionario que incumple
deliberadamente las metas presupuestarias es un inepto que no debe estar en la
administración pública”.
¿De modo que para usted, el que los regidores
cumplan con su obligación con la ciudadanía, saquen a la luz la anomalía,
denuncien que es muy poco lo que se ha hecho y que existe un gran retraso en la
entrega de obras, además de que le reclamen que si tenía el dinero por qué no
lo aplicó es magnificar los hechos?
¿O sea que todavía usted esperaba que le
aplaudieran? ¿Qué lo lamenta “terriblemente”? ¿Así y ya y todo resuelto? ¿Aquí
no pasa nada, como decía Javier Duarte? No señor, no queremos que desdeñe ni
minimice nada, solo denos una explicación clara y precisa al menos para que
estemos preparados sobre consecuencias que tendrá el irresponsable acto en el
que cayeron.
¿Cómo es posible, señor, que a estas alturas su
gobierno todavía no ejerza 180 millones de pesos del Fondo de Aportaciones para el
Fortalecimiento de los Municipios correspondiente a 2018, de acuerdo al reporte
que le entregaron al regidor Osvaldo Martínez Gámez, dinero que si no se usa de
aquí al 31 de marzo volverán a caer en subejercicio, lo que confirmó su
Tesorera?
Señor presidente,
¿por qué solo 30 por ciento de las obras proyectadas para el año pasado están
terminadas, como denunció la regidora Luiza Bernal?
¿Por qué no,
como le dijo la regidora Ana María Córdoba Hernández, se utilizó el dinero para
el relleno sanitario, el rastro o para salud animal?
¡Qué se trata de un aprendizaje!
Insólito.
Leamos el argumento de la síndica Aurora Castillo: “… dijo que se trató de ‘un
aprendizaje’ para evitar que sigan perdiéndose recursos” ¡Pa’suma!
Y yo que
creía que la escuela más cara de Xalapa era la Anáhuac.
El
presidente gana mínimo 70 mil pesos al mes, 840 mil al año, más el aguinaldo y
otras prestaciones, fácil un millón de pesos ¡por estar echando a perder y aprendiendo!
Por lo menos
el regidor contador y expriista, ahora moreno, Juan de Dios Alvarado García
mostró vergüenza. “Yo sí quiero pedir una disculpa a la ciudadanía xalapeña,
una muy sincera disculpa por esto que acaba de pasar; yo sí tengo esta
situación de decir y hablar de frente, no quiero ser un cómplice más, espero
que mis compañeros lleven bien las cosas”.
¿Lo tienen frío?
No dejó de
llamar la atención que Rodríguez Herrero no estuvo presente en la inauguración
del reencarpetado de la Avenida Circuito Presidentes el viernes por la tarde,
acto que encabezó el gobernador Cuitláhuac García y al que asistieron, entre
otros, el Secretario de Gobierno Eric Cisneros, el senador Ricardo Ahued y el
diputado federal Rafael Hernández Villalpando, estos últimos exalcaldes de
Xalapa.
Es cierto,
casi coincidía la hora de la sesión de cabildo con la de la inauguración, pero
si el gobernador hubiera querido que estuviera lo hubiera invitado, lo que
habría equivalido a una orden, y la reunión de ediles podía haberse corrido
para otra hora. Se trataba de una obra en la cancha de la primera autoridad
municipal. Se ve que lo ignoraron.
Incluso en
el comentario sobre el acto, en las cuentas de Eric en las redes sociales ni
siquiera lo mencionó. Solo dijo que acompañó a Cuitláhuac “y a reconocidos
empresarios” y dio detalles como si él fuera el alcalde.
Dijo que la Avenida es una de la arterias más
importantes y transitadas de la ciudad y que los trabajos “que benefician a más
de 424 mil habitantes, consisten en el asfaltado de 1.3 kilómetros, pintado de
guarniciones, líneas divisorias de carriles, camellón central, pasos peatonales
y muros laterales de la vialidad, todo con la
participación decidida y desinteresada de la iniciativa privada, en
coordinación con el gobierno estatal”.
¿Acaso al
ignorarlo le están enviando ya mensajes velados para que pida licencia?
Cuando en el
gobierno estatal buscan dinero hasta por debajo de las piedras porque no tienen
(¿sabrá el alcalde que en diciembre, salvo los empleados de base y algunos de
confianza, los que llegaron con la Cuarta Transformación no cobraron sueldo
porque no había?) deben estar furiosos con él porque deja perder dinero ya
asignado.
Pero él lo
lamenta “terriblemente”. Qué alivio para la Cuarta Transformación.

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