Prosa aprisa
Le fallan funcionarios al
Gobernador
Arturo Reyes Isidoro
Publiqué el lunes que camioneros en paro de la
zona conurbada Veracruz-Boca del Río hablaron conmigo el domingo para
comentarme que tres semanas atrás habían pedido al Secretario de Gobierno, Eric
Cisneros, que se reuniera con ellos.
Querían exponerle sus razones de por qué
demandan un ajuste a las tarifas. Me dijeron que llegó, pero que cuando se
enteró del tema, sin escucharlos y menos dialogar con ellos, se paró
súbitamente, les dijo que para eso no contaran con él y se fue sin más. Uno no
se aguantó las ganas de comentarme que ese tipo de desplantes solo se lo conocían
a Miguel Ángel Yunes Linares, que pensaban que era diferente.
El paro, que desquició la vida diaria de varias
ciudades del Estado, había sido anunciado con anticipación y confirmado un día
antes, pero nadie del gobierno estatal hizo nada para evitarlo. El domingo no
se supo de ningún funcionario que tratara de hablar con ellos o que
interviniera para buscar que acabara. Creo que si el Secretario al menos los
hubiera escuchado, no habría pasado nada.
Mis interlocutores son camioneros que han hecho
con esfuerzo un patrimonio, no tienen cientos ni miles de concesiones y llevan
años pidiendo a los gobiernos que han pasado que conozcan y revisen con ellos
su situación para que puedan hacer lo que llaman un ajuste, que les permita
paliar los efectos de la inflación que año con año ha venido golpeando a todos
los sectores productivos del país.
Me pusieron el ejemplo de la línea ADO, que con
periodicidad aumenta el precio de sus tarifas con autorización del gobierno y
no le ponen peros.
Pero esos son algunos de sus argumentos y es su
defensa. Advirtieron que continuarían con los paros y se quejaron de que nadie
de la administración estatal los atendiera. Me adelantaron que buscarían al
senador Ricardo Ahued para pedirle que los escuchara y fuera el gestor ante la
instancia federal para exponer su situación.
Ayer por primera vez el gobernador Cuitláhuac
García se refirió al tema entrevistado por los reporteros. Minimizó a los
paristas diciendo que se trata de un grupo muy pequeño, dijo que no hay por qué
incrementar las tarifas aunque, contrario a Eric Cisneros, ofreció dialogar con
los inconformes y reiteró que aunque “es un pequeño grupo”, “aún así” va a
dialogar con todos.
Actuó bien, reaccionó bien y apeló al más
valioso recurso con el que cuenta un político de verdad, un buen político, un
buen gobernante: escuchar a todos y dialogar con ellos. Y en el principio fue
el verbo, dice Juan en su Evangelio (1, 1). La palabra, el verbo. Hablando se
entiende la gente, dice el dicho.
La reunión, el diálogo le confirmará si en
efecto no hay razón para el alza porque “están bajando los insumos”, como se
adelantó a afirmar, o si está equivocado y la otra parte tiene razón y entonces
deciden buscar una solución conjunta, negociada.
La pregunta obligada es: ¿tiene que ser el
propio gobernador el que tenga que resolver todos los problemas porque sus
colaboradores le fallan, porque no saben o porque no pueden?
Un aserto político sostiene que el ejercicio
del poder desgasta. Nunca he estado totalmente de acuerdo con ello, pero puede
ser cierto. Desgasta si no se hacen las cosas bien, si se actúa mal. Desgasta
al gobernante si sus colaboradores no funcionan y tiene que ser él mismo quien
tenga que vestirse el overol y poner manos a la obra.
El poder puede servir también para crecer
políticamente si hay eficacia, oportunidad, experiencia, conocimiento,
responsabilidad, diálogo e incluso algo que muy pocos tienen, solo los grandes:
humildad.
Con su decisión anunciada ayer de tomar el toro
por los cuernos, de frente, Cuitláhuac García descalificó no solo a quien
debería ser su gran operador político, el Secretario de Gobierno, sino también
al Subsecretario de Gobierno y al titular de Transporte Público. ¿Qué hacían,
dónde estaban el domingo mientras miles de usuarios sufrían la falta de
transporte agravado por los efectos del frente frío 29?
Por la información que tengo, creo que también
le están fallando sus servicios de “inteligencia”, sus informantes, sus
“orejas”: no solo no son pocos (tan solo en el sur pararon el domingo más de mil)
sino que se les están sumando más y si no se actúa a tiempo puede que el fin de
semana que viene el paro sea mayor y se extienda a más ciudades. Incluso el
problema se les podría salir de las manos.
Otro error en el que están cayendo, insisto,
por la información que tengo, es creer que todo es obra de Miguel Ángel Yunes
Linares. El problema es real. Yunes los amenazó y los pudo contener aunque no
sin protestas en algunas ciudades, pero no lo quieren.
El nuevo gobierno es muy joven todavía. Apenas
tiene 54 días, suficientes para mostrarle al gobernador dónde tiene ya fisuras
su administración, que si no se remedian cuanto antes pueden poner en riesgo la
fortaleza de la institución. Pero Cuitláhuac, él y solo él tiene la solución en
sus manos.
El
Poder Judicial, también un paso al frente
Primero ha sido el Ejecutivo, la semana pasada
fue la rectora de la Universidad Veracruzana y ayer fue el Poder Judicial del
Estado el que anunció medidas de austeridad para ponerse en ese sentido a tono
con la política del presidente López Obrador y del gobernador Cuitláhuac
García.
Durante la sesión del Consejo de la Judicatura,
el presidente del organismo Edel Álvarez Peña informó que sus integrantes
acordaron, entre otras medidas, una reducción salarial de 20 por ciento entre
sueldos y prestaciones y que el ahorro en el año será de 100 millones de pesos.
¿Y los diputados locales cuándo? Todos, de
todos los partidos, guardan silencio. Es censurable que lo único que los
unifique sea el dinero, sus ganancias y privilegios. Es el único Poder que
falta. Ahí sí nadie se rebela.
A propósito, el lunes comenté el anuncio de que
la rectora de la UV, Sara Ladrón de Guevara, ajustó su sueldo a la baja,
“equivalente en monto a lo que percibía como sueldo el rector… hace 16 años
(era Víctor Arredondo Álvarez); en términos adquisitivos, corresponde
aproximadamente tan solo a un 50% de lo que representaba en esa fecha”.
El contador Felipe Hákim, quien ahora tiene
también el portal informativo Crónica del
Poder.com, me escribió para dar una idea de cómo andaban los sueldos en
aquel tiempo en la casa de estudios.
Recordó que hace 20 años renunció a la
Secretaría de Finanzas de la UV y que a la quincena siguiente aumentaron las
compensaciones de los altos funcionarios en un cien por ciento, “medida a la
que me opuse. Sara era Secretaria Académica”. “Secretarios de 45 a 90 y Rector
de 80 a 160”.

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