Prosa aprisa
Doblega la delincuencia al Gobierno
Arturo Reyes Isidoro
Ya
tenía redactada la columna para este viernes, sobre el tema Romero Deschamps,
pero lo ocurrido anoche no es como para quedarse como si nada. A mí me dejó sin
aliento. Me puse a redactar de nuevo lo siguiente:
Desde
la tarde, como seguramente una gran cantidad de mexicanos y los medios del
extranjero, estuve siguiendo los hechos violentos en Culiacán luego de la
detención del joven Ovidio Guzmán López hijo de “El Chapo” Guzmán.
Para
diarios como El País de España no
estaba claro si lo habían detenido o no, pero la mayoría de los diarios de la
Ciudad de México lo dieron por hecho y publicaron una fotografía que
presuntamente le tomaron luego de ser aprehendido. El Universal publicó que el propio secretario de Seguridad Pública,
Alfonso Durazo, había confirmado la detención.
Por
la noche, en conferencia de prensa, el jefe policiaco informó que en efecto lo
habían localizado en un fraccionamiento de Culiacán, pero se cuidó de no decir
si estaba detenido.
Poco
antes de las ocho de la noche me llegó un texto que una fuente había recibido
de la Ciudad de México pero que no vi en ningún medio: “La cosa es más grave.
Los sicarios tienen detenidos a más de 300 soldados y familiares. Los metieron
en camiones de mudanzas y si no les dan el cuerpo (sic, se supone que se referían al detenido) los van a volar con
explosivos”.
No
lo creí pero de todos modos lo tomé con reservas. El texto se lo compartí a un
alto funcionario de seguridad de la Ciudad de México que se acababa de
comunicar conmigo y por su reacción me percaté que no estaba enterado si era
cierto. “Espero que no sea verdad”, se limitó a responderme. Yo también desée
lo mismo.
Pero
ya estaba a punto de despachar la columna que tenía prevista previamente cuando
me llegó el tuit del columnista Ricardo Alemán: “Me dice una fuente de la
@SEDENAmx que por órdenes de @lopezobrador, militares habrían dejado libre al
hijo de El Chapo, a cambio de que los sicarios no hicieran matanza en la Zona
Militar! De confirmarse estaríamos ante la muerte del Estado y nacimiento de un
narco estado!!!”.
Algo
hay de cierto entonces en lo que me enviaron, me dije. Y resultó cierto.
Cerca
de la diez de la noche se confirmó que Ovidio sí había sido hallado pero luego
liberado para resguardar a la ciudadanía ante acciones del crimen, según
fuentes oficiales citadas por el diario Reforma.
En
conferencia de prensa, Durazo, acompañado de mandos militares, de la Guardia
Nacional y del Centro Nacional de Inteligencia, en una declaración poco clara
dijo:
“Con
el propósito de salvaguardar el bien superior de la integridad y tranquilidad
de la sociedad culiacanense, los funcionarios del gabinete de seguridad
acordamos suspender dichas acciones, igualmente tomamos la decisión de
trasladarnos a la ciudad de Culiacán para conducir las acciones
correspondientes”.
Anoche
conforme pasaban los minutos todos los medios, incluyendo los internacionales,
aunque con distintas versiones, confirmaban la liberación. Algunos adelantaban
que este viernes en su conferencia mañanera el presidente abordará el tema y
dará información.
La
de ayer fue una batalla propia de un escenario de guerra nunca antes vista en
el país. Ganó la delincuencia organizada. Perdió el Gobierno de México. Los
mexicanos estamos a merced del crimen organizado, que ya le tomó la medida al
gobierno. Ayer fue Culiacán, Sinaloa, hoy o mañana puede ser en cualquier otro
lugar del país. De la agresión física a soldados ahora se pasó a doblegar al
propio gobierno.
Anoche
medios de la Ciudad de México seguían informando que tras las balaceras, la
detención y la liberación de Guzmán López, los enfrentamientos y las balaceras
continuaban seis horas después. La delincuencia se engalló, y cómo no, ante un
gobierno que decidió bajar la guardia y doblar las manos.

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