Prosa aprisa
En la Fiscalía no tienen ni para la
gasolina
Arturo Reyes Isidoro
No,
la culpa no es de la fiscal encargada. La Fiscalía General del Estado está sin
dinero para operar. No tienen ni para la gasolina.
Ayer,
personas vinculadas a los operativos de la Policía Ministerial, viejos
conocidos míos de cuando yo era reportero y cubría la fuente policiaca, de
confianza, pues, a temprana hora me hicieron llegar un mensaje.
“Amigo,
buenos días. Te comentamos que están disparadísimos los secuestros. Crecen las
cifras y no se resuelven”.
Me
dijeron que muchos casos no se denuncian, pero que aun así está elevándose
mucho la cifra y que no hay capacidad de respuesta.
“El
personal es insuficiente, hay mucha falta de recursos materiales. Imagínate, no
hay para viáticos, para gasolina, etc.”.
Agregaron
a ello la llegada de nuevo personal sin experiencia, pero me insistieron en que
lo más grave es la falta de recursos y de equipo.
No
hay dinero, pues. Que se sepa, la situación no es privativa de la Fiscalía. De
la Secretaría de Infraestructura y Obras Públicas (SIOP) me han dicho lo mismo:
que no tienen ni siquiera hojas para trabajar.
No
llegan recursos económicos a las dependencias. ¿Qué le hacen, qué le han hecho
al dinero presupuestado?
En
noches pasadas, en un funeral, un exfuncionario se me acercó para decirme que le
habían ofrecido un “negocio”, un contrato de una cantidad considerable pero a
cambio de una “tajada”, de un “moche”.
“Me
dijeron que me lo asignaban pero que el setenta de la comisión era para ellos
porque necesitan dinero para el Tren Maya”. Dice que no aceptó.
Es
solo su dicho. No me consta ni hay pruebas, aunque dan ganas de creerle.
Análisis: Falla plan A; AMLO, sin plan B
El
miércoles pasado, Jorge Zepeda Patterson, periodista mexicano y articulista
analista de El País, quien ha hecho
análisis muy ponderados y a mi juicio hasta justificatorios de las intenciones
del presidente Andrés Manuel López Obrador, publicó un artículo que me llamó
mucho la atención.
Para él, no
está claro que el presidente López Obrador tenga un plan B pese a las
crecientes dificultades que enfrenta en su primer año de gobierno.
Recuerda que
uno de sus atributos a lo largo de su carrera política como opositor fue la
fidelidad a sus razones, motivos, banderas y procedimientos, sin importar el
escenario o la coyuntura.
“Su estricto
apego al plan A es una impronta tanto de su personalidad como de su
trayectoria”.
Pero apunta
que, sin embargo, ahora que es responsable del gobierno difícilmente puede
ignorar las insistentes señales de que algo se ha desviado en la trayectoria
que él había esperado.
Analiza:
1. La
economía se va a quedar muy lejos del 2% de crecimiento en 2019 pese a su “me
canso ganso” de hace unos meses.
2. Las
medidas en contra de la corrupción tampoco van a generar los enormes recursos
económicos que requiere su ambiciosa política de subsidios y transferencias a
los más necesitados.
3. Las
finanzas públicas se dirigen a un inexorable y preocupante déficit que no
entraba en sus planes.
Apunta que
el presidente estaba convencido de que su plan de austeridad, el fin de la
corrupción, sus exhortos conciliadores y el deseo de hacer el bien y propiciar
la justicia social provocarían la prosperidad de los mexicanos.
Afirma que
no eran hipótesis ingenuas porque iban acompañadas de una serie de políticas de
distribución y empleo dedicadas a fomentar el mercado interno y una batería de
proyectos públicos para reactivar la producción de bienes básicos y
energéticos.
No son alcanzables sus metas
Pero
entonces menciona factores por los cuales no está sucediendo tal cosa, algunos
de los cuales escapan a las propias posibilidades del gobierno: el efecto
Trump, las guerras comerciales, el contexto internacional desfavorable, la
incertidumbre que muestran la iniciativa privada y los mercados financieros
ante las políticas oficiales, las medidas puntuales de política fiscal, gasto e
inversión pública, que no han provocado los efectos multiplicadores deseados.
“Todo lo contrario”.
Para él no
escapa que prácticamente todos los días es interpelado por algún ciudadano que
le echa en cara que los subsidios no están llegando, que la corrupción sigue
vigente o que la situación económica no ha mejorado.
“Ignoro si
también él está rodeado de personas empeñadas en pintarle un mundo de color de
rosa, como era el caso de sus antecesores, pero por sus reacciones es evidente
que sigue a la prensa crítica y que en las sesiones mañaneras con los
reporteros continuamente se cuelan preguntas incómodas y datos contrastantes.
La pregunta es ¿qué va a hacer López Obrador con esa parte de la realidad que
ha resultado rejega : ¿ignorarla, pretender que no existe, aceptarla y quejarse
de ella achacándola a sus adversarios, afrontarla y hacer ajustes para
mejorarla?”.
Señala que en
este momento es imposible saberlo.
“Estos días
se dio a conocer que los índices de inversión se han desplomado y el consumo
privado se encuentra estancado; en plata pura eso significa que la economía no
va a crecer en el corto plazo”.
Expresa:
“Con razón o sin ella, las metas del Gobierno de Andrés Manuel no son
alcanzables para el primer tramo de su sexenio; tampoco se observan cambios en
el entorno mundial que pudieran favorecer las sombrías perspectivas”.
“¿Hay posibilidades de un plan B?, desde
luego, aunque la pregunta tendría que ser: ¿hay la voluntad política para hacer
ajustes sustanciales al plan A? Quizá”.
Yo me entiendo con el dueño del circo:
Pozos Castro
¡Uf!
Ahora el presidente de la Mesa Directiva de la LXV Legislatura, José Manuel
Pozos Castro, salió a desmentir al secretario de Gobierno, Eric Patrocinio
Cisneros Burgos.
Resulta
que don Eric, quien insiste en asumir atribuciones que solo corresponden al
gobernador, afirmó en días pasados que todavía no se enviaba al Congreso local
la lista de candidatos a magistrados.
Pozos
declaró ayer que ya tenía en su poder la lista pero que su trato es directo con
el gobernador Cuitláhuac García Jiménez, sin intermediarios (Isabel Ortega/AVC Noticias).
La
más clara muestra del desorden que impera en el gobierno cuitlahuista.
El dengue, a la alza; ojalá y así
estuviera la economía
Los
casos de dengue ya llegaron a la cifra de 6 mil 655 casos y van rumbo a los 7
mil.
De
acuerdo al Panorama Epidemiológico de Dengue, 2019, de la Secretaría de Salud
federal, con información actualizada al 7 de octubre, Veracruz presenta la
incidencia más alta de todo el país.
A
estas alturas creo que ya no hay un veracruzano que no tenga un familiar, un
amigo, un conocido o un compañero de trabajo que no haya sido atacado por la
enfermedad.
Aunque
últimamente han surgido defensores del gobierno que exculpan del problema a la
Secretaría de Salud estatal y culpan a la población, lo cierto es que es
responsabilidad del gobierno del Estado buscar solución al problema.
Pero
hasta ahora no se ha visto una campaña en serio, en los medios, para tratar de
sensibilizar a la población para que coadyuve.
Ayer
el gobernador Cuitláhuac García dijo que el secretario del ramo, Roberto Ramos
Alor, no da la cara a los reporteros porque “lo atosigan”. Cómo no va a ser si
el señor niega la gravedad de la situación mientras que la Secretaría federal
lo desmiente.

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