Prosa aprisa
Exfuncionarios acusados;
muchas dudas
Arturo Reyes Isidoro
Extraño,
extrañísimo el comunicado que emitió el Gobierno del Estado luego de la
detención de un exfuncionario del gobierno inmediatamente anterior y de la
revelación de que hay órdenes de aprehensión en contra de otros.
Para
la administración estatal Bernardo “N” (ya detenido), Clementina Guerrero
García, Adrián Vuccib Basto y Luis Francisco Virúes Hernández (contra quienes
hay órdenes de captura), todos exfuncionarios de la Secretaría de Finanzas y
Planeación (Sefiplan), por ahora son solo presuntos responsables pero “no
delincuentes”.
Las
redes sociales sacudieron la mañana del viernes pasado la modorra que priva en
el Estado ante la falta de algo verdaderamente significativo por parte del
gobierno estatal con la noticia, que de inmediato se interpretó como un acto de
persecución contra el exgobernador Miguel Ángel Yunes Linares.
Pero
es lo primero que trató de negar la versión oficial: “Los procedimientos de denuncia penal, promovidos por esta
administración, siguen su curso sin afán de persecución contra nadie y apegados
a la ley”.
Con otra aclaración un tanto
hasta contradictoria: “Tanto fiscalías como el sistema judicial deberán
ser garantes del respeto y la observancia de los derechos de quienes resulten
señalados y la presunción de inocencia deberá ser guía en el proceso actual de
algunos exfuncionarios”.
Lo que fue reforzado con lo
anterior: “La presente administración no caerá en declaraciones mediáticas ni
dichos que lastimen dicha presunción”.
El remate: “El titular del
Poder Ejecutivo se abstendrá de emitir opinión sobre el procedimiento judicial
que se lleva a cabo en contra de exfuncionarios para evitar el ‘linchamiento’
mediático de quienes ahora son presuntos responsables y no delincuentes”.
El gobernador Cuitláhuac
García Jiménez, sin anotar su nombre, implícitamente dice que no opinará sobre
el caso. No lo hace verbalmente en declaraciones a la prensa pero sí por escrito para explicar
la actitud que adopta.
Y en lugar de tratar de
reforzar su postura como parte acusadora, parece más bien parte de la defensa
de los imputados: pide que se respeten sus derechos y la presunción de su
inocencia; que no los linchen mediáticamente porque no son delincuentes, al
menos hasta ahora.
No digo nada nuevo y que
nadie no sepa cuando comento que este tipo de acciones, si bien la orden de
aprehensión la giró un juez de control, no escapan al visto bueno, o a que se
le dé vista, al gobernador, quien dijo que este lunes hablará ante la prensa
sobre el asunto.
¿Por qué el Ejecutivo se
curó en salud reiterando que los acusados no son delincuentes y solicitando lo
mismo a las fiscalías general del Estado y de distrito, respectivamente, así
como al Tribunal Superior de Justicia que se guíen bajo la observancia de la
presunción de inocencia de los señalados, esto es, que hasta que no les
demuestren lo contrario son inocentes?
¿Por qué entonces el juez de
control Luis Roberto Juárez le impuso a Bernardo “N” como medida cautelar un
año de prisión preventiva oficiosa?
Cuando hay tantas denuncias
rezagadas y muchas en el olvido, ¿por qué tanta prisa por actuar cuando la
querella que interpuso el secretario de Salud, Roberto Ramos Alor, que dio pie
a la decisión del juez, había sido apenas presentada el 2 de octubre, es decir,
nueve días antes?
Es obvio que no quisieron
detener a Clementina (que quede claro que no estoy diciendo menos insinuando
que sea culpable, lo que solo determinará el juez), quien como exsecretaria de
la Sefiplan es la importante del grupo acusado y en cambio procedieron contra
un subordinado suyo.
Si hubieran querido empezar
con ella era la más localizable: todos los días se presentaba a trabajar al
palacio municipal donde era la Tesorera del Ayuntamiento de Xalapa. La hubieran
esperado a su salida. Seis días antes la había visto yo de compras en Costco,
como cualquier ama de casa, sola. ¿Por qué no ella, mayor, y sí otro, menor?
¿Por qué once meses después
de iniciada la administración, cuando el presunto delito de desvío de recursos
(para servicios de Salud, manejándolos para otro fin) pudo o debió haber sido
detectado de entrada? ¿Por qué hasta ahora?
¿Por qué el Órgano de
Fiscalización Superior (ORFIS) nunca denunció que hubiera alguna anomalía en el
manejo de ese dinero, cuyo origen estuvo en un recurso entregado por la
entonces Procuraduría General de la República en diciembre de 2016 al Gobierno
del Estado y que el exgobernador Miguel Ángel Yunes Linares asegura que
recuperó de lo que había desviado la administración que lo antecedió?
¿Por qué si el Gobierno del
Estado sabía que Clementina había participado (presuntamente) en un ilícito
nunca alertó al alcalde Hipólito Rodríguez Herrero, también de Morena, para que
no la nombrara como Tesorera, donde ni más ni menos iba a administrar dinero,
el recurso de los xalapeños?
¿Por qué al mismo tiempo que
se detuvo a uno se alertó a los otros para que se pudieran esconder o para que escaparan
filtrando sus nombres y copia de la orden de captura por parte del juez que
lleva el caso?
¿Por qué el escándalo,
porque en eso resultó, se estalló el mismo día en que el Congreso local aprobó
los nombramientos de los nuevos magistrados, todos bajo el señalamiento de
responder a un interés político, partidista?
¿Por qué contrario a otras
ocasiones, esta vez tanto el gobernador como el secretario de Gobierno
guardaron silencio ante la explicación que dio y la defensa que salió a hacer
de los señalados el exgobernador Miguel Ángel Yunes Linares.
¿Por qué al hacer pública su
postura de no emitir opinión emitiéndola el gobierno tomó todas las
precauciones incluso de no considerar como delincuentes a los acusados? ¿No
está seguro, duda que la acusación que presentó no es sólida, o sabe que no
tiene muchos elementos para argumentar no en los tribunales locales sino ante
la instancia federal hasta donde puede que llegue el caso para ser resuelto?
El próximo miércoles, cuando
siga el proceso judicial, la fiscal encargada deberá presentar todas las
pruebas, consolidadas, impecablemente argumentadas, si quiere sacar adelante la primera prueba de
fuego que le impusieron quienes la impusieron. De por medio está su
credibilidad y la del propio Gobierno del Estado.
Hicieron bien en no meterse
entre las patas de los caballos mediáticos y de las redes sociales evitando
inducir o influir con alguna opinión un linchamiento mediático. Soy de los que
esperará a que el juez de la causa resuelva y luego que todos los demás
tribunales lo hagan también.
Insisto: que la fiscal y el
juez se ocupen de lo suyo y que el gobierno resuelva los problemas de
inseguridad y violencia, la epidemia de dengue, la falta de medicamentos para
enfermos de cáncer, el gravísimo desempleo, la falta de creación de puestos de
trabajo, la falta de inversiones y la reactivación de la economía, y un largo
etcétera.
Todos, absolutamente todos,
no me cabe duda, estamos en contra de la corrupción, que se combata, que se
castigue a quienes cometen ilícitos con los recursos públicos. Esperamos que
esta vez la parte acusadora tenga todos los pelos de la burra en las manos, que
no se trate solo de un calambre para el exgobernador o un recurso de lucimiento
ante la proximidad del Primer Informe de Gobierno.

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