Prosa aprisa
¿Mandan a calentar el brazo a una mujer?
Arturo Reyes Isidoro
Mmmm. Ariadna Montiel Reyes, subsecretaria de la Secretaría de
Bienestar (antes Sedesol federal), volvió al Estado el pasado fin de semana
pero ahora para desplazarse a las comunidades indígenas de Chicontepec perteneciente
a la región federal de Tantoyuca.
Su visita no tendría nada de extraordinario porque finalmente
habría venido a hacer su trabajo, pero hay detalles que llaman la atención.
La joven funcionaria es persona bastante cercana al presidente Andrés
Manuel López Obrador y al titular de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard (fue
directora general de la Red de Transporte de Pasajeros del entonces Distrito
Federal, durante su administración), y aunque nació en la Ciudad de México le
gusta resaltar su origen veracruzano (e hidalguense).
Resulta que su padre, un profesor normalista rural, era originario
de Chicontepec (su madre del Valle del Mezquital, Hidalgo), por lo que ella se
siente veracruzana, pero además el artículo 11 de la Constitución Política
local le otorga la “nacionalidad” jarocha por el derecho conocido en el argot
jurídico como ius sanguinis, o sea
por el derecho de sangre (de su padre).
En “Prosa aprisa” del pasado 29 de septiembre, con el subtítulo
“Una funcionaria que sí viene a trabajar”, comenté:
“Rara avis de
la política, la Subsecretaria de Bienestar del gobierno de AMLO, Ariadna
Montiel Reyes, vino el miércoles 25 a Xalapa a trabajar sin hacer mayor ruido:
llegó a la hora de la comida, hizo unas breves declaraciones a unos cuantos
reporteros y se encerró a revisar el estado de los programas sociales en
Veracruz, hasta que le dio la noche y paró.
Le puso una estrellita en
la frente al súper delegado Manuel Huerta, dijo que es uno de los mejores de
los 32 que hay en el país y reconoció que Veracruz es uno de los estados con
mayores avances en la entrega de apoyos a la población y en la instrumentación
de los programas sociales prioritarios como pensión de adultos mayores, a
personas con discapacidad y el programa de niñas y niños en estancias
infantiles.
Lo extraño es que no se supo que se haya
entrevistado con el gobernador Cuitláhuac García Jiménez ni para tomarse una
foto juntos, ¿por qué?, ¿qué instrucciones traía? En cualquier Estado la
primera autoridad es la primera autoridad.”
Esta vez, acompañada de
Manuel Huerta, supervisó en la Huasteca veracruzana el pago de las pensiones a
casi ocho mil adultos mayores y a cinco mil personas con discapacidad, así como
el trabajo que realizan los llamados Servidores de la Nación.
Lógicamente, no perdió la
oportunidad para platicar con quienes ella considera sus paisanos e incluso les
adelantó que para el próximo año se proyecta aumentar las pensiones para los
adultos mayores.
Les dijo que los visitaba
con el compromiso presidencial de atenderlos primero por su condición de
pobreza y como integrantes de pueblos originarios, escuchó a todos los que
quisieron hablar con ella y hubo un momento en que les dijo que estaba muy
feliz de estar “en mi tierra, Chicontepec”.
Qué cosas, ella ha llegado
a decir que fuera de su trabajo en el Gobierno de México lo suyo es bailar
salsa, pero que ahora ya no le queda tiempo para hacerlo, aunque en ninguna de
sus dos visitas oficiales se ha reunido con el gobernador, salsero como ella.
Mantiene la distancia, pues.
Ella empezó a incursionar
en política como militante del Partido de la Revolución Democrática y de su
corriente Izquierda Democrática Nacional, partido en el que ocupó cargos en el
entonces Distrito Federal, ya fue senadora suplente de la actriz María Rojo y
de 2012 a 2015 fue diputada a la entonces Asamblea Legislativa del Distrito
Federal, de la que fue presidenta de la Mesa Directiva, y en 2015 fue electa
diputada federal.
Su nombramiento actual lo
adelantó el entonces presidente electo López Obrador el 14 de agosto de 2018 y
el 1 de diciembre de ese mismo año entró en funciones.
Tiene tablas políticas,
pues, defiende su derecho de sangre como veracruzana, es cercana al presidente
(sobre todo eso) y ha empezado a visitar el Estado, que es posible que en plan
de trabajo (tiene a su cargo algunos de los principales programas sociales de
la 4T) empiece a recorrer aunque sin hacer mayor ruido.
Y la apapachan. Parece ser
que hay instrucciones desde el altiplano que la muestren o que la dejen que se
muestre y que también la cuiden. ¿Acaso la están mandando ya a calentar el
brazo (para usar términos beisbolísticos, el deporte favorito de AMLO) por si
tiene que entrar de relevo a la lomita de las responsabilidades por si falla el
actual pitcher? ¿O para encarrilarla para que sea abridora en 2024?
Todo pareciera indicar que
en Morena ya no quieren correr el riesgo de postular a alguien sin experiencia
política y la novedad sería ahora, como mayor atractivo para el electorado, que
se eche mano de una mujer para, además, hacer valer la paridad de género, una
mujer de las confianzas de quien decide, quien, me han deslizado, quiere
demostrar a propios y extraños que tiene una buena reserva humana de que echar
mano en el momento en que lo necesite.
Dos meses ya y AMLO, sin regresar
Vamos
ya para sesenta días, dos meses, que el presidente Andrés Manuel López Obrador
rompió sus visitas mensuales al Estado.
Desde
que estuvo en los hospitales rurales de Papantla y Plan de Arroyos, el 30 de
agosto, lugares donde cumplió su novena visita, dejó de venir con la frecuencia
con la que lo había venido haciendo.
Tal
vez consideró que ya estaba bueno de estar viniendo a apuntalar al gobernador
Cuitláhuac García Jiménez cuando tiene muchos otros asuntos que atender en el
país.
Desde
julio había dejado ya de hacerle reconocimientos públicos para enfocarse más de
lleno a sus programas sociales en el Estado, tarea en la que ha estado y está
metido el súper delegado Manuel Huerta.
En
varios espacio periodísticos se ha comentado ya que el Gobierno de México
decidió tomar la iniciativa y atender directamente el Estado, incluso han
llevado reuniones de trabajo que debieron celebrarse en Xalapa al Palacio
Nacional.
Y Trump, preocupado “por las debilidades
de México”
En
el portal del diario Reforma se
publicó ayer al anochecer que el embajador de Estados Unidos en nuestro país,
Christopher Landau, reveló en un foro que el viernes pasado, luego de lo
ocurrido en Culiacán, platicó “por mucho tiempo” por teléfono con el presidente
Trump y este le dijo que “está muy preocupado por las debilidades de México”
(eso en el lenguaje diplomático, que traducido puede entender como “las
debilidades” del presidente López Obrador).
A ver si no se quiere aprovechar ahora de la
situación y plantearnos más exigencias (su muro lo construyó siempre, pero con
la Guardia Nacional, que está dedicada a cuidar que no pasen los migrantes en
lugar de estar combatiendo al crimen organizado



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