Prosa aprisa
Problema
ahoga a Xalapa y su autoridad, ausente
Arturo Reyes Isidoro
Xalapa,
la ciudad, la capital de Veracruz, vialmente ya está estrangulada en su salida
hacia el puerto jarocho y parece que ninguna autoridad, ni estatal ni
municipal, ha cobrado conciencia de la gravedad de la situación.
Desde
hace ya un buen tiempo sus habitantes empezamos a observar (y a padecer) los
terribles embotellamientos en la avenida Lázaro Cárdenas (conocida antiguamente
como Circunvalación) y se ha llegado ya a una situación insostenible.
El
pasado periodo vacacional sirvió para dejar más que claro que el problema no es
pasajero. Hasta hace no mucho solo en viernes por la tarde, o en día de
quincena, o en ventas nocturnas la gente se volcaba hacia el sureste de la
capital donde se ubican plazas comerciales o grandes almacenes.
El
problema ahora es causado por el enorme crecimiento poblacional hacia esa parte
de la otrora disfrutable ciudad debido a la multiplicación inesperada de
conjuntos y áreas habitacionales que además ha llevado hacia ese rumbo escuelas,
universidades, plazas comerciales y de servicios muy concurridas, para lo que
no estaba preparada Xalapa.
Hubo
algún tiempo en que la situación se achacó al paso de vehículos foráneos, pero
desde hace ya algunos años existe un libramiento yendo o viniendo de Perote, y
el problema es del flujo vehicular entrando a la ciudad pero sobre todo
saliendo hacia el puerto de Veracruz.
A
diario llega un momento en que miles de personas tratan de ir hacia sus nuevas
áreas de vivienda y entonces se satura la avenida Lázaro Cárdenas y se forma un
gigantesco embudo porque entonces otras avenidas que confluyen en ella, como
Murillo Vidal o 20 de Noviembre, por solo citar dos, también se bloquean.
Este
miércoles cuando se reanudarán las clases en la mayoría de las escuelas
seguramente el problema se acentuará.
En
diciembre pasado, miles de xalapeños se pusieron a temblar cuando una firma
refresquera anunció que realizaría un desfile navideño que comenzaría en Lázaro
Cárdenas hacia el centro de la ciudad. En las redes sociales se lanzó la
alarma: se complicaría más el problema vial, pero ninguna autoridad hizo algo
por evitar ese desfile o desviarlo hacia otras calles.
¿Y
mientras tanto dónde estaba, donde estuvo, la autoridad municipal?
Mientras
el caos vial se vivía en Xalapa, el presidente municipal Hipólito Rodríguez
Herrero se paseaba por España, según fotos (en el restaurante de lujo Lhardy y
en el Museo del Prado, de Madrid) que “pegó” en su muro de Facebook el 15 de
diciembre su pareja la investigadora de la UV, Rosío Córdova Plaza.
Según
una versión, el alcalde viajó con el pretexto de asistir a eventos sobre medio
ambiente (desde el 12 de diciembre dejó de tener actividades en sus redes sociales)
mientras la capital de Veracruz se ahogaba en una emisión de gases y un ruido
desequilibrante por los gigantescos embotellamientos de todos los días.
En
su oportunidad, un funcionario de Tránsito del bienio pasado me platicó que había
parado la construcción de cinco torres más del grupo JV (Centro Mayor Xalapa),
de 30 niveles para oficinas, como la que está junto al Hospital Ángeles, porque
ante una contingencia no habría forma de que la gente que las ocupara así como
los habitantes del fraccionamiento Pastoresa pudieran salir ya que no existen
vialidades de desfogue.
“Ya
ves cómo se pone cuando hay ventas nocturnas, imagínate en caso de peligro,
todos atrapados”, me dijo entonces. Luego de una inspección al área negó la
autorización para seguir adelante.
Pero
el problema solo se cambió de lugar. Por el rumbo de Las Trancas, hacia el
norte (Central de Abastos) y hacia el sur (La Pradera) se autorizaron tantos
fraccionamientos cuantos han sido posibles, porque se siguen construyendo, y
eso ha llevado a que se instalen plazas comerciales, restaurantes y una
infinidad de negocios que atraen un
considerable flujo de personas.
El
alcalde antes de asumir el cargo presumía ser un gran urbanista. No puede
siquiera tapar baches, de los que están llenas calles y avenidas, y su obra
cumbre se limita a la rehabilitación de algunas calles del centro histórico. No
tiene visión, alcance para dimensionar el nuevo grave problema vial hacia la
parte sureste de Xalapa y en lugar de estar de tiempo completo en su trabajo se
la pasa viajando al extranjero (porque el de diciembre no ha sido el único
viaje que ha realizado).
A
la distancia, tal vez Eric Cisneros hubiera hecho mejor papel, como alcalde alternativo
o emergente, como lo vimos trabajar en noviembre y diciembre de 2018.
Los
únicos contentos (que aunque no se crea, sí los hay) con la pésima gestión del
alcalde Hipólito Rodríguez Herrero son los aspirantes a sucederlo y los
partidos de oposición. He hablado con más de uno y todos coinciden: es el mejor
aliado que tenemos, no necesitamos hacer campaña; en Xalapa la gente va a ir a
votar en contra de Morena en 2021 gracias a él.
El
señor viaja cuando en el Gobierno del Estado pregonan que son tiempos de
austeridad porque no hay recursos y cuando el propio presidente López Obrador
se ha negado sistemáticamente a ir al extranjero, además de que en su “Plan 50”
de austeridad del 13 de julio de 2018 estableció que los funcionarios no saldrían
fuera del país y que la partida correspondiente se limitaría a lo indispensable.
Tal
parece que no hay nadie con la suficiente autoridad que le ponga un alto y le
ordene que se ponga a trabajar para bien de Xalapa y sus habitantes.


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