Prosa aprisa
Hallan
la punta de la cloaca en la Sedesol
Arturo Reyes Isidoro
La encontraron y
ya tienen la punta de la madeja en la mano, y están jalando, poco a poco, día a
día. Quién sabe hasta dónde van a llegar. Y cuándo lleguen hasta el final,
quién sabe si lo hagan público, aunque va a resultar difícil ocultarlo.
Los auditores
enviados por las oficinas centrales de la Secretaría de Desarrollo Social
(Sedesol) tienen en su poder, y revisan con parsimonia, cajas y cajas de
documentos que prueban gastos sin comprobar y desvío de recursos de proyectos
autorizados y no ejecutados por la delegación estatal de la dependencia
federal.
Por ahora, ya se
perfila una principal responsable: Catalina Cruz Herrera, jefa del área de
Recursos Financieros, pero las consecuencias legales y el escándalo alcanzarán
a funcionarios y trabajadores tanto de confianza como de base, quienes ya andan
muy nerviosos, máxime que ya se ha girado una orden terminante de que todo el
personal permanezca concentrado.
Adentro hay
mucho sigilo en torno al caso, por lo que no se puede saber hasta dónde, para
atrás, hay involucrados, pero un dato que sí se sabe es que algunas de las
personas que llevó Eduardo “Tato” Vega Yunes están en el ajo y por eso tratan de indagar qué tanto saben o qué han
descubierto los muchachos de la Chayo Robles.
Al “Tato” lo
llevó a la dependencia el entonces delegado Ranulfo Márquez Hernández, en marzo
pasado. A raíz del escándalo por la utilización de recursos de la Sedesol para
apoyar a candidatos del PRI, a Ranulfo lo separaron-cesaron, pero Vega Yunes se
quedó operando en el Programa para el Desarrollo de Zonas Prioritarias (Unidad
de Microrregiones).
Fue con la
llegada de los auditores que envió Rosario Robles que “Tato” ya no pudo operar,
a finales de mayo principios de abril se hizo de palabras con los enviados de
la Ciudad de México y lo echaron, pero dejó herencia, personal que había
llevado se quedó, algunos de ellos se entendieron muy bien con la jefa del área
de Recursos Financieros y quién sabe cómo les vaya.
Según lo que ha
trascendido, los archivos, los expedientes, las cajas contienen documentos de
gastos no comprobados por cantidades fuertes, tanto de viáticos y otros, como
de proyectos sin ejecutar.
En ese escenario
se encuadra la protesta de los trabajadores sindicalizados de la Sedesol del
pasado 18 de junio, cuando tomaron las instalaciones supuestamente en protesta
por la prepotencia, actos de corrupción, así como falta de pagos de Catalina
Cruz Herrera a la que, dicen, vienen denunciando desde 2005.
Al parecer, hay
algo de cierto en la denuncia, pero también es que, cuando vieron que los
auditores ya los cacharon en la movida, varios involucrados tratan de salvarse
echándole toda la culpa a la jefa de Recursos Financieros, pues tienen firmados
vales de gasolina, oficios de comisión y
facturas de viajes que nunca se realizaron, pero que Cruz Herrera simuló para
su propio beneficio (la han acusado de comprar casas millonarias que no podría
adquirir con su sueldo, así como, por ejemplo, haberle dado como regalo de 15
años un coche nuevo a una sobrina).
Por ahora
piensan que cuando uno de ellos “cante” para evitar la cárcel, se va a destapar
una cloaca de grandes dimensiones que va a salpicar a muchos.
Pues ahora sí,
por primera vez en una elección en el estado, esa dependencia ya no pudo ser
utilizada para beneficiar a los candidatos de un partido (con diferentes
nombres la han utilizado tanto el PRI como el PAN), pero, además, porque el
Gobierno federal no ha bajado ya recursos, lo que seguramente hará hasta que se
concluya la auditoría y se nombre a un nuevo titular. Como finalmente son
recursos de los causantes, del pueblo, algo es algo.
Gobiernos, a prueba
Indirectamente,
la votación del domingo 7 de julio servirá también para medir la aprobación ciudadana
de los gobiernos en funciones, pues muchos ciudadanos querrán expresar así su
sentir sobre los servicios públicos que reciben, así como su percepción sobre
la actuación de los hombres y los partidos en el poder.
Lo cierto es que
los ciudadanos están desencantados de los políticos, sobre todo cuando a diario
escuchan las raterías de los graniers, de las gordillo, de los romero
deschamps, de los moreira, de los castro trenti, de los reynoso femat, de los
cordero…; cuando saben que los políticos locales tienen propiedades y bienes
que no justifican con sus sueldos.
A muchos,
indirectamente, les va a pegar el hastío ciudadano, si no por sus personas, sí
por sus partidos o por lo que representan, un sistema que ha permitido las
corruptelas, la impunidad, el abuso, la utilización del poder como patrimonio
familiar, la manipulación de los medios para fines personales o de grupo, en
fin.
La noche del 7
de julio tendremos ya un adelanto de qué es lo que piensan los veracruzanos de
los actuales funcionarios municipales, de sus diputados locales, de sus
autoridades estatales e incluso federales.
Tal vez sea mi
percepción, pero creo que esta vez no se ha hecho lo suficiente para invitar a
votar a los ciudadanos. Ya se sabe que la abstención favorece a un partido. Los
veracruzanos en edad de votar tienen la gran oportunidad de decidir la
continuidad o el cambio, pero para ello deben acudir a las urnas.
Una cosa que sí
se puede adelantar es que en muchos municipios y distritos habrá voto
diferenciado, votarán por candidatos a diputados de un partido y por candidatos
a presidentes municipales de otro, incluso en muchas familias ya tienen
definido hacerlo así, según he podido escuchar.
Tomo como
referencia Xalapa, lugar donde resido, donde voto y donde vivo el proceso
electoral. No obstante las cifras que dan varias encuestas, creo que ninguno de
los tres principales candidatos a la presidencia municipal, Dulce Dauzón,
Américo Zúñiga y Abel Cuevas tiene asegurado el triunfo, la contienda está muy
competida y creo que el resultado final se decidirá el mismo día 7. Pocas veces
o nunca antes se había dado una rivalidad tan pareja.
Sin demeritar a
los candidatos de los otros partidos, en cambio he escuchado a ras de tierra el
sentir ciudadano y a nadie le cabe duda que ganarán Ricardo Ahued en el
distrito de Xalapa Urbano y David Velasco en el de Xalapa Rural, el primero por
la buena imagen que ha dejado entre el electorado por su actuación en los
cargos públicos que ha ocupado y el segundo por lo que sembró como alcalde pero
también porque no tiene rival de peso.
Vayamos a votar.
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