Prosa aprisa
Los
rechazados de la UV
Arturo Reyes Isidoro
Ayer
se cumplió una semana de conocerse que 19 mil 258 estudiantes veracruzanos no
fueron admitidos en la Universidad Veracruzana y es la hora en que ninguna voz
oficial ha salido a decir por lo menos lo siento a los atribulados jóvenes y a
sus familiares.
Resulta
insultante que mientras que como bien dijo el vocero del Arzobispado de Xalapa,
José Juan Sánchez Jácome, hay tristeza y preocupación en todos los jóvenes
rechazados –el Diccionario de la Real Academia Española dice que rechazar es
denegar algo que se pide–, la máxima Casa de Estudios gasta millones de pesos
en un equipo profesional de basquetbol que bien pudieran dedicarse a ampliar la
oferta educativa.
Según
una bien documentada nota informativa que publicó Norma Trujillo Báez (dijo
tener documentos en su poder) el 3 de septiembre de 2012 en La Jornada Veracruz, mientras que el
rector Raúl Arias Lovillo se quejaba que “las restricciones presupuestales no
permiten tener recursos ni siquiera para el mantenimiento de nuestras
instalaciones”, la UV gastó en cuatro años, de 2008 a 2011, 268 millones 570
mil 976 pesos en el equipo Halcones. Norma desglosó, desmenuzó la información
de los documentos dando fechas, cifras, folios, nombres.
Sin
embargo, tal parece que a nadie le interesa ni le conviene poner fin a tal
despropósito y hay una indiferencia al problema de los rechazados no sólo por
parte de las autoridades universitarias sino incluso de los gobernantes, a
quienes repercute el problema porque hace crisis social y además son
corresponsables de buscar una solución ya que los afectados son sus
representados.
Como
viene ocurriendo año con año, esta vez, de 33,932 estudiantes que presentaron
examen de admisión, sólo fueron admitidos 14 mil 674, quedando fuera 19 mil
258, o sea, sólo el 43% va a ingresar y el 57% quedará fuera. Resulta
inadmisible que las autoridades guarden silencio o que se muestren indiferentes
o que no hagan nada por solucionar este grave problema. La suerte de miles de
sus representados parece que no les interesa.
El
domingo 9 de junio, cuando se dio a conocer la lista de aceptados y de
rechazados, sólo la Iglesia católica reaccionó y tuvo palabras de aliento para
las desconsoladas familias que se ven afectadas. En voz del presbítero José
Juan Sánchez Jácome, su vocero, la Arquidiócesis de Xalapa resaltó la triste
realidad: En muchos casos, dijo, la falta de recursos económicos hará más
difícil la etapa que se viene para los alumnos que no fueron admitidos.
Plateó
la necesidad de atender de manera estructural la situación y que estas
problemáticas requieren de una mayor visión y compromiso de parte de las
autoridades. “El compromiso en el campo educativo es una de las áreas que puede
darle mayor nobleza y reputación a la política”. Claro, Padre, pero nadie lo
entiende así o no lo quiere entender.
“Esperamos
que en las campañas electorales se comiencen a vislumbrar propuestas
sustentadas en el campo educativo y que también se aporten soluciones al
problema que cada año enfrentan muchos jóvenes al buscar un lugar en las
universidades públicas” (No Padre, a los candidatos a diputados sólo les
interesa ganar para llegar al cargo, cobrar y empezarse a preparar para ver a
cuál otro van a brincar.)
A
propósito del tema, Armando Ortiz publicó una “Carta oportuna a un joven rechazado
por la UV”, cuyo contenido, a falta de reacción oficial, complementa muy bien y
puede servir de aliento a los jóvenes que se quedaron fuera. La transcribo, con
mi mejor deseo de que los afectados y sus familias encuentren la mejor forma de
superar la angustiante situación que viven, y que puedan salir adelante.
(No
creo que estas casi 20 mil familias veracruzanas se mueran por ir a votar por
los candidatos del PRI, cuyo gobierno tendría la corresponsabilidad de buscar
solución al problema.)
Estimado joven, antes que nada debo decirte que no
haber quedado en la Universidad Veracruzana no es el fin del mundo. En primer
lugar, precisamente porque eres joven y tienes mucha vida por delante. No lo
vas a creer, pero los que hicimos la universidad a una edad adulta agradecemos
esa circunstancia porque nos permitió apreciar más plenamente
la experiencia universitaria. Si crees que es muy importante llegar muy
joven y sin la preparación suficiente, pueda ser que de entrada te sientas
demasiado presionado y al final te frustres.
No te dejes llevar por los comentarios inmaduros de
quienes sí fueron aceptados. Ellos, por inmaduros, temprano se darán cuenta de
que echaron demasiado pronto las campanas a vuelo. Es grande la deserción en
esta universidad, precisamente por la inmadurez con la que muchos llegan.
Quizá puedas pensar que si no entras a una
universidad, aunque sea de paga, vas perder el año. ¿Perder el año? Ni que
fuera teléfono celular. Un año no se pierde si uno está dispuesto a
aprovecharlo. Mira, yo hice la universidad 15 años después de lo que debería,
¿acaso perdí esos 15 años de vida? Un año se puede aprovechar si lo llenas de
gratas experiencias, de conocimiento, de amistad, de paz.
Por ello, puedes bien aprovechar ese año aprendiendo
un idioma, a tocar un instrumento, mejorando tu condición física, pero sobre
todo aprendiendo a ser más disciplinado. Detente un momento y pregúntate: ¿fue
tu bajo rendimiento en la preparatoria lo que dio como resultado que no pasaras
ese examen de Ceneval? Entonces, ¿qué ibas a hacer en una universidad con esa preparación
tan pobre? Aprovecha este año para mejorar en ti como persona y como
estudiante.
Ahora bien, te voy a decir algo más, tampoco entrar
a la Universidad Veracruzana es la gran cosa. Y no lo digo porque no ame a mi
universidad. Amo a la UV mucho más que aquellos que dirigiéndola le han hecho
un gran daño. La UV está entre las últimas 50 universidades de un ranking de
200 en Latinoamérica. Y esa circunstancia no se da sólo por lo mal administrada
que está, sino además porque muchos llegan a la UV sin la actitud correcta, sin
la preparación adecuada.
Las universidades aportan una parte para que tú seas
un gran profesionista, pero la mayor parte la tienes que poner tú. Si no tienes
la actitud correcta, así estés en la Ibero, en la UNAM o en Harvard, no lograrás
ser un gran profesionista.
Si por cualquier circunstancia decides entrar a una
universidad de paga, tu responsabilidad es mayor, pues en ello va el esfuerzo
de tus padres por pagar tus estudios; por lo mismo debes tener una mejor
actitud y ser además agradecido.
Sobre todo,
como siempre lo he dicho, una universidad no es el campus, no los edificios, no
los que la administran; una universidad no son sólo los maestros o los
compañeros de clases. La universidad es una experiencia que surge de compartir
conocimiento, surge de la convivencia entre alumnos y maestros, el lugar es lo
de menos.
A final de cuentas, la universidad eres tú, porque
la actitud universitaria está en ti; sin ella, así pasaras el examen de
admisión, tu paso por la universidad sería estéril, como esos caminos que
llevan a ninguna parte.
Por ello estimado joven no te sientas rechazado,
empieza por aceptar la situación y luego acepta que debes mejorar en algo. Todo
este proceso, si lo desarrollas en un año, te hará sentir mejor y entonces
podrás aceptarte a ti mismo, después de eso, que te acepten en otros lados será
más fácil; porque recuerda, aceptarse uno mismo es el principio de la
satisfacción.
Atentamente:
Armando Ortiz
aortiz52@hotmail.com”
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