Prosa
aprisa
Cuestiona Callejas formato
de comparecencias
Arturo
Reyes Isidoro
En los nueve días que distan entre
cuando lo declaró (el 7 de noviembre) y cuando deberán iniciar (el 16 de
noviembre), habrá que ver si la nueva diputación local encuentra el mecanismo
que acabe con la simulación en que se han convertido las comparecencias de los
funcionarios del Gobierno del estado dizque para detallar el Informe de
Gobierno y rendir cuentas a los veracruzanos.
Insólitamente ha sido esta vez el
propio presidente de la Junta de Coordinación Política del Congreso, el priista
Juan Nicolás Callejas Arroyo, quien ha puesto el dedo sobre la llaga al afirmar
que el que prevalece es un formato “rígido” que no sirve para nada (aunque lo
dijo con otras palabras).
Las comparecencias deberán iniciar
el 16 de noviembre, el próximo sábado, un día después de que el gobernador
Javier Duarte de Ochoa entregue el Informe a los diputados. En principio, el
también coordinador de la fracción legislativa de su bancada ha hablado ya de
cambios en el formato, según la reportera Ana Lilia Velázquez, de RadioVer.
“Creo
que debemos de encontrar un mecanismo que permita interactuar de una manera tal
que permita a la sociedad enterarse de qué es lo que comprende la glosa del
informe, secretaría por secretaría, porque se ha hecho una costumbre que
algunos preguntan y otros contestan y que ya se acabó y no hay de otra”, dijo
el también dirigente magisterial.
En
realidad que unos pregunten y otros respondan es lo correcto, eso no está mal,
pues no hay otra forma de entablar un diálogo del que se supone debe salir la
verdad, la que esperan los veracruzanos; lo malo está en que con sus raras
excepciones, las preguntas y respuestas obedecen a un guión previamente
establecido y hasta ensayado, un guión a modo y de cuyo libreto nadie se puede
salir, o al menos sólo lo hace uno que otro al que nunca se le responde a
entera satisfacción o de plano se evaden sus cuestionamientos.
Callejas
hizo un llamado a los coordinadores de las demás fracciones políticas a hacer
las adecuaciones correspondientes, sobre “cómo queremos actuar en estas
comparecencias”, así como para analizar el formato con el propósito de hacerlo
más ágil. Deben de tomarle la palabra e ir a fondo.
Los
asuntos que tienen que ver con los veracruzanos, con la vida pública del
estado, merecen toda la atención y todo el tiempo posible, por eso es que, de
entrada, no se entiende por qué hasta ahora se limita el tiempo de las
participaciones tanto del Secretario en turno como de los diputados, pero además,
el proceso ya va viciado pues se tiene establecido que siempre, en automático,
un priista o un diputado afín cierra las intervenciones, siempre para apabullar
al curioso, al que quiere saber más o la verdad, nada más que la verdad.
En
realidad se trata de un ejercicio para demostrar qué secretario es el más hábil
para escurrirse sobre todo de las preguntas incómodas, para decir mucho sin
decir nada, como Cantinflas, y para lanzar al viento los cantos más gratos al
oído, empalagosos y adormiladores que hagan soñar con el Paraíso terrenal en
suelo veracruzano. Pero de la neta, de las carencias, de los problemas, de las
necesidades, de las verdaderas
inquietudes de la población, de eso nada. El mejor Secretario no es el
que dice la verdad, o la acepta, sino el que más miente y todavía se lo creen y
se lo aplauden. Ni crítica ni autocrítica. Todo color de rosa con trinos de
ruiseñor o de canario flauta el considerado “caruso” de los pájaros.
¿Qué
pasaría si democráticamente se inscribieran los participantes y delante de
todos se rifara el turno en que les toca intervenir, en lugar de que sea el
respectivo presidente de la Comisión el que decida cómo van a ir haciendo uso
de la voz?
Si
los secretarios de despacho acuden con todos los miembros de la estructura de
su dependencia y con los asesores, ¿por qué no responder no sólo con su dicho,
o con una simple afirmación o una inservible negativa, sino con documentos
probatorios, con fotografías, imágenes, videos, que muestren que se está
trabajando en serio?
Si
algún funcionario alega: “no traigo la información en este momento, pero le
ofrezco, señor diputado, hacérsela llegar a su oficina”, ¿por qué no, en tanto
transcurre la comparecencia, se envía en chinga a un empleado a la oficina a
traer dicha información para mostrarla y demostrar un dicho, para satisfacción
de todos?
Que
recuerde, sólo en el gobierno de Patricio Chirinos se intentó un ejercicio
serio. No se montaba el circo de ahora, sino que en la pequeña sala Venustiano
Carranza de la antigua Legislatura, dentro del Palacio de Gobierno, iba el
Secretario con todos sus colaboradores y los diputados, y ahí empezaban a
revisar caso por caso de cada dependencia, con contratos, cifras, nombres,
ubicaciones, avances, retrasos, etcétera.
Eran
verdaderas reuniones de trabajo, que se prolongaban tanto al grado que la mayoría de los reporteros (éramos unos
cuantos) se aburría y terminaban por irse porque no había escándalos, insultos,
ataques, sombrerazos, que sólo eran distractores, sino que se revisaba de veras
lo que verdaderamente interesaba.
Tiene
razón Juan Nicolás: el formato es muy rígido, pero además complaciente,
manipulado y manipulable, pensado para la opacidad, para el encubrimiento, para
que los diputados hagan como que preguntan y los funcionarios hagan como que
responden; para tratar de hacer como que se cambia aunque sólo sea para que
siga lo mismo.
Lo
grave del actual formato es que se pierde tiempo y dinero, el que se les paga a
funcionarios y diputados con recursos públicos, además de al pueblo nada le
dicen esas comparecencias. De tan gastado dicho formato, ya de antemano todo
mundo sabe que es sólo un circo, bien montado, con poca o nula credibilidad.
¿Por
qué no en esa preocupación del titular de la Junta de Coordinación Política el
priismo mayoritario empieza por ejercer la autocrítica y la crítica y exige al
funcionario? ¿Acaso no sería la mejor forma de ayudar a gobernar Veracruz y de
paso responder al electorado, a los ciudadanos que confiaron y votaron por
ellos?
Por
lo pronto, estamos a sólo unos días de comprobar qué tan cierto es lo que
declaró el sábado el coordinador de la bancada panista, Julen Rementería del
Puerto, de que no serán comparsa de ningún Secretario. Y habrá que saber qué
dicen al respecto los otros coordinadores o representantes de los demás
partidos, y qué tan congruentes son. Sería triste que estén sentados esperando
a que les den por escrito las preguntas que han de hacer.
Pero
si Juan Nicolás Callejas ha tocado el tema, es que algo hay, o habrá. Ojalá y
sea para beneficio de los ciudadanos.
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