Prosa
aprisa
El PAN, no oposición
“ciega”
Arturo Reyes Isidoro
En principio suena bien lo que
dijo Julen Rementería del Puerto, coordinador de la banca panista en el
Congreso, el martes que entraron en funciones, en el sentido de que no serán
“una oposición ciega, sino una
que proponga, discuta, alegue y que denuncie lo que no está bien, así como
apoyar todo aquello que esté en lo correcto”.
Tal vez
sin proponérselo y sin saberlo, con su afirmación se puso en línea con la tesis
de don Jesús Reyes Heroles, el mayor ideólogo que ha tenido el PRI, quien
sostenía que un partido político, esté en el gobierno o en la oposición, forma
parte del poder legal.
En un
memorable discurso que pronunció el 9 de junio de 1973 en el Teatro
Motropolitan de la Ciudad de México, el ilustre veracruzano argumentaba que un
partido en la oposición aspira al poder íntegro, al gobierno, no a los
fragmentos de un gobierno, destruido, deteriorado.
“No es
concebible –decía el tuxpeño– que a través de latiguillos, que a través de
enconar viejas o nuevas heridas, se trate de deteriorar el poder político, se
trate de desmedrar (desmedrar, dijo, no desmadrar, aunque en la práctica casi
es lo mismo) el poder que se dice se pretende obtener”.
Acaso
una pretensión de actuar con responsabilidad sea otro enfoque que se podría dar
a la actitud que tiene últimamente el panismo respecto del Gobierno del estado
como también en su relación con la diputación local mayoritaria priista.
Julen,
que me imagino es decir también la dirigencia estatal de su partido, no llegó
en plan belicoso como se pudo haber esperado dado los desencuentros que
tuvieron con la administración anterior, e incluso declaró que no tendrá
problemas para lograr acuerdos con su homólogo tricolor, Juan Nicolás Callejas
Arroyo.
“Yo soy
pescador, me gusta ir a pescar y entonces somos buenos para lidiar con los
lobos de mar”, dijo en respuesta cuando los reporteros le preguntaron si no se
le complicaría cabildear con un “viejo lobo de mar” como lo es el misanteco.
En
realidad, los veracruzanos están cansados de que los diputados locales tomen el
Congreso no como la más alta tribuna de representación popular sino como un
ring o campo de batalla donde van a dirimir sus diferencias pero en defensa no
de los intereses de sus representados, es decir, del pueblo, de los
veracruzanos, sino los suyos, los personales, los de grupo o los de su partido.
El PAN,
como la oposición mayoritaria que es, tiene una gran responsabilidad. Se
esperaría de ellos, de los panistas, que sean una oposición no opositora por
sistema, sino que sea propositiva pero también que denuncie y que se oponga a
toda iniciativa, a todo decreto que atente contra los intereses populares.
Por ser
opositores mayoritarios son los que pueden significar un equilibrio, así sea un
equilibrio muy desequilibrado dado la abrumadora mayoría de los del PRI y sus
aliados. La responsabilidad legislativa incluye el acuerdo, el entendimiento
con el contrario, que no el enemigo, pero también una actitud no sumisa y menos
callada o cómplice.
Pero
Veracruz, dada su importancia, necesita un Poder Legislativo que privilegie el
acuerdo pero con transparencia, o el alegato razonado, argumentativo, que se
oponga y frene al grupo mayoritario cuando no tenga la razón o al propio Poder
Ejecutivo cuando se pretenda una norma que lesione a los veracruzanos.
Debe
quedar atrás el grito llamativo, los sombrerazos, el escándalo que sólo busca
las 8 columnas de los medios, que muchas veces son cortinas de humo, para dar
paso a las leyes justas que merecen los ciudadanos. El PAN puede jugar un papel
clave. Debe jugarlo, con responsabilidad.
En el
discurso de Reyes Heroles a que hago alusión, repartía responsabilidades por
igual. Sostenía que una mejor democracia exige el mejoramiento interno del
partido mayoritario (se refería al PRI), pero también el mejoramiento de la
oposición.
Hombre
de grandes luces, no escatimaba importancia a la oposición. Decía que también
dependía de ella mejorar la vida democrática de México. Y lo argumentaba.
El
paisano de Alberto Silva Ramos preguntaba: “¿Qué panorama presenciamos al
respecto?”. Él mismo respondía: “La oposición ni siquiera cumple el papel
elemental que en cualquier régimen político le concierne: resistir para apoyar.
No resiste y, por lo consiguiente, no nos apoya”.
Reyes
Heroles reiteraba que el país requería de una sana oposición. “Necesitamos que
quienes piensan distinto a nosotros participen en la vida política nacional”,
pero preguntaba si el camino para convertirse en verdadera, en real oposición
era la violencia verbal sustituta de la fuerza real.
El
ilustre tuxpeño sostenía que el acuerdo en lo fundamental no excluía la
diferencia en lo esencial.
Pues
ahí está ya Julen Rementería en una especie de respuesta positiva, años
después, al pronunciamiento del priista Reyes Heroles: no serán oposición
ciega, ha dicho, y suena bien. Ya se verá en los hechos si hay congruencia.
Pero
Reyes Heroles no sólo cuestionaba el papel de la oposición. También era crítico
y autocrítico con su partido. Apuntaba que debían combatir a quienes esgrimen
ideas contrarias a las del priismo también con ideas; “hemos señalado la
necesidad de respeto para nuestros adversarios” y proponía responder a la
violencia (verbal) con la paciencia.
Si el
panismo a través de su coordinador en el Congreso ya fijó su postura, ¿los
priistas harán lo mismo con respecto a cuál será su comportamiento con la
oposición?; ¿atenderán los lineamientos de su ideólogo Reyes Heroles?; ¿están
preparados para combatir las ideas con las ideas y no con subterfugios o
marrullerías o chicanadas legislativas o madruguetes?
Duarte deja colgado de la brocha a
Chiquiyunes
¡Zuku!
El 29 de octubre pasado publiqué
en “Prosa aprisa”: “A propósito, ¿lo diría en serio o ya negoció algo? El
domingo, el alcalde electo panista de Boca del Río, Miguel Ángel Yunes Márquez,
declaró que el hecho de que tanto el Gobierno federal como el estatal sean de
diferente corriente política, del PRI, no afectará el desarrollo de su
administración y de sus proyectos, como la continuidad del Festival de Salsa”.
“Según publicó el diario Notiver, dijo que ya vio las cuentas del
Ayuntamiento, pues se ha reunido con el alcalde saliente Anselmo Estandía
Colom, y el Festival lo paga realmente el Gobierno del estado, ya que las arcas
municipales aportan sólo cinco millones de pesos. Ofreció de antemano todas las
facilidades al gobierno estatal para que lo siga organizando, ‘es un buen
evento’”.
Según publicó ayer Doris
Castaneyra, de alcalorpolitico.com: “En
el marco de la reunión con los Subcomités de Turismo de Congresos y
Convenciones de Veracruz, Coatzacoalcos y Tuxpan (que se celebró en Boca del
Río), el gobernador del Estado, Javier Duarte de Ochoa, dio a conocer que el
Festival Internacional de la Salsa se llevará a cabo en el 2014 en el municipio
de Coatzacoalcos para impulsar la zona sur.
El Festival Salsero, que se había
estado realizando en el municipio de Boca del Río, conocido como capital de la
Salsa, ahora se moverá al sur de la entidad veracruzana”.
Creo que sobra cualquier
comentario. De todos modos: ¡aaazzzúúúcaaarrr!
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