Prosa
aprisa
La carreta,
a la mitad del camino
Arturo
Reyes Isidoro
A la mitad del sexenio, del grupo
original que inició la gestión sexenal el 1 de diciembre de 2010, menos de la
mitad de los secretarios de despacho del Gobierno del estado sobreviven. ¿Quiénes
y cuántos permanecen y quiénes se han quedando en el camino?
Un repaso al gabinete inicial da
una idea: Gerardo Buganza Salmerón, secretario de Gobierno; Sergio López
Esquer, de Seguridad Pública; Tomás Ruiz González, de Finanzas y Planeación;
Adolfo Mota Hernández, de Educación; Marco Antonio Aguilar Yunes, del Trabajo,
Previsión Social y Productividad; Erik Porres Blesa, de Desarrollo Económico y
Portuario; Guillermo Herrera Mendoza, de Comunicaciones; Marcelo Montiel
Montiel, de Desarrollo Social; Víctor Alvarado Martínez, de Medio Ambiente;
José Tomás Carrillo Sánchez, de Desarrollo Agropecuario, Rural, Forestal y
Pesca; Pablo Anaya Rivera, de Salud; Leticia Perlasca Nuñez, de Turismo,
Cultura y Cinematografía; Nohemí Zoila Guzmán Lagunes, de Protección Civil; Iván
López Fernández, Contralor General del Estado; Reynaldo Gaudencio Escobar
Pérez, Procurador General de Justicia; María Gina Domínguez Colío, directora
general de Comunicación Social (la dependencia pasó a ser después, de nuevo,
Coordinación), y Fabrizio Aguilar Sánchez, jefe de la Oficina de Programa de
Gobierno.
¿Cabe aplicar en los que ya no
están el parangón de la carreta llena de calabazas que utilizaba el entonces
gobernador Miguel Alemán Velasco? Decía
el ahora ejecutivo de Interjet que una carreta llena de calabazas iniciaba un
trayecto pero que en el camino con el molonqueo unas se caían, otras se pudrían
y las terceras se acomodaban y llegaban bien al destino final.
De los 17 originales sólo siete
se mantienen en la posición en que se les colocó en un principio: Mota
Hernández, Aguilar Yunes, Porres Blesa, Alvarado Martínez, Guzmán Lagunes,
Domínguez Colío y Aguilar Sánchez, si bien este último se fue y regresó al
cargo. De los restantes, sólo Buganza Salmerón fue reubicado como titular en
otra Secretaría; Herrera Mendoza pasó a
otra dependencia, pero degradado; y Montiel Montiel y Carrillo Sánchez pasaron
a delegaciones federales en el estado.
Un último grupo lo conforman
Perlasca Nuñez, quien está ahora en una dependencia del Gobierno federal, y lo demás se retiraron,
están en la banca o ser perdieron: López Esquer, Ruiz González, Anaya Rivera,
López Fernández y Escobar Pérez, estos últimos dos salieron con las peores
calificaciones y en medio de la rechifla popular.
Hace mucho pasaron los tiempos de
un gabinete estatal casi inamovible, en los que quienes iniciaban terminaban a
menos que surgiera algo verdaderamente extraordinario que motivara su salida.
Todavía en el sexenio pasado, el entonces gobernador Fidel Herrera Beltrán al
inicio de su gestión declaró que tendría tres gabinetes, el del arranque, uno
intermedio y con el que concluiría, con lo que daba idea de que tenía muy
preciso qué pretendía con respecto a sus colaboradores.
Durante el actual gobierno no
ocurrió algo parecido y en los tres primeros años los movimientos se han dado
cuando el Ejecutivo lo ha considerado necesario o las condiciones han exigido
la salida de algunos, aunque el Gobernador, a diferencia de sus antecesores, se
ha conducido con una actitud paternalista pues al final ha perdonado o dejar
pasar errores o ineficacias y ha rescatado a algunos cesados nombrándolos en
otro cargos o influyendo para que ocupen alguna otra posición en la estructura
federal, por ejemplo, o en un cargo de representación popular.
La carreta va a la mitad del
camino, habrá que ver en los 36 meses que restan si alguna otra calabaza madura
antes de tiempo y se pudre o si en un descuido se cae. Parece vislumbrarse que
en la segunda mitad del sexenio habrá más estabilidad en la estructura humana y
sólo se irá quien aspire a ser diputado federal, que es la única elección que
le queda en 2015 al actual Gobierno, pues la de 2016, cuando concluye, será
sólo la de Gobernador.
Aparentemente, o así es en la
realidad, por el fin el Ejecutivo gobierna con quienes considera los mejores
para su proyecto o en los que más confía, aunque uno que otro de sus más
cercanos ya casi anda por la libre en su calentura futurista y abiertamente, a
espaldas de su jefe, aprovechando su ubicación, pide apoyo para el 2016 a
cambio de algún servicio.
Previsiblemente, de los actuales
secretarios de despacho o cercanos colaboradores de Javier Duarte de Ochoa
partirían para San Lázaro en 2015 Adolfo Mota Hernández, Alberto Silva Ramos y
Jorge Carvallo Delfín, aunque se podría incluir a Erick Lagos Hernández,
curiosamente los cuatro con aspiraciones a lograr la nominación de su partido
para contender por la gubernatura.
La política está hecha de
circunstancias y ellas habrán de determinar rumbos y destinos de los hombres
ahora en el poder.
De los que iniciaron, de los que
están y de los que se han ido, algo sí característico y muy marcado del actual
gobierno es que todos han sido Secretarios acotados, a los que desde un
principio se impuso frenos, el más férreo, que no se muevan por sí ante la
prensa, ante los medios, a menos que se les autorice o se les indique, e
incluso los boletines de prensa de sus actividades muchas veces no se difunden,
según comentan en voz baja.
Disciplina es la palabra que usan
para justificar su ostracismo y bajo o nulo nivel mediático; que les dijeron
que para que no haya distintas versiones de un mismo asunto, y que son
institucionales, aunque parece que a últimas fechas uno que otro se sale ya del
esquema y tiene su propio aparato de prensa, y uno que otro no le cierra las
puertas a los medios.
Aquella vieja forma de hacer
política con los medios en desayunos, cafés, comidas o cenas, ha estado ausente
ahora; incluso el antiguo cabildeo con columnistas, tampoco se da, y las
menciones en columnas son dirigidas, a propósito.
Hoy, esta tarde, estarán todos
bañados y con raya en medio, con sus trajes de marinerito, globo en mano, en
primera fila, aplicados, atentos, callados, aplaudidores eso sí, y pensando,
recordando al vate veracruzano Salvador Díaz Mirón: “Mamá, soy Paquito; no haré
travesuras”.
Anoche estaba todo listo y
previsto para que el Informe tenga lugar en el Castillo de San Juan de Ulúa. A
los invitados se les pide estar a más tardar a las seis de la tarde, con
rigurosa guayabera blanca y pantalón oscuro, para que la ceremonia empiece a
las siete en punto. A la prensa la moverán desde las cuatro y media de un
hotel. Que esperan la presencia de un alto funcionario federal. Que la
diputación panista estará más firme que nunca.
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