Prosa
aprisa
No dejar que
el viejo entre en casa
Arturo
Reyes Isidoro
¡Carajo! ¡Qué forma de estimularlo a uno a no bajar la guardia, sobre
todo cuando ya se ha entrado en la etapa de la vida en que uno encaja muy bien en
la clasificación de adulto mayor.
(No me di cuenta cuándo ni cómo se me empezó a caer el cabello hasta
quedar semicalvo como lo estoy ahora, ni cómo se me empezó a poner blanco el
que todavía conservo; estaba ocupado en sobrevivir y trabajando como lo estoy
desde los catorce años.)
Temprano ayer jueves el actor Clint Eastwood (quién no lo recuerda como
“Harry, el sucio”, aquél rudo y duro policía de San Francisco) me inyectó una
buena dosis de estímulo optimista ante la vida.
Como habitualmente lo hago tan pronto empiezo mi día, chequé El País,
de España, en su página digital y me topé con la entrevista que le hicieron a
propósito de su último filme Jersey boys,
que se estrena este viernes en la península ibérica.
La reportera Rocío Ayuso destaca que a sus 84 años Eastwood sigue
activo como actor, director, productor, músico e incluso político, cuando
compañeros suyos: Sean Connery está retirado, Gene Hackman convaleciente y
Steve McQueen muerto, incluso algunos más jóvenes como Jack Nicholson han
desaparecido de las cámaras.
¿Cuál es el secreto?, pregunta. El actor responde: “Mi secreto es el
mismo desde que en 1959 hice Rawhide: mantenerme ocupado. Nunca dejo que el
viejo entre en casa”. Otra frase: “Si uno deja de vivir mirando hacia delante
no hay otra cosa que echar la vista atrás y eso es caer en la nostalgia”.
Eastwood, recién separado de su segunda esposa dice que tiene tanto
trabajo que no ha tenido ni tiempo de disfrutar de su soltería. Y pensar que hay
quien ya quiere jubilarse para ir a apoltronarse en su casa.
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¿Qué pasó ayer con “Casa Veracruz”. Debo confesar que soy habitual
lector de la columna de Karime Macías Tubilla. Siempre me interesa saber qué
piensa o cómo va viendo las cosas la esposa de quien tiene la responsabilidad
de gobernar Veracruz.
Los jueves puntualmente amanece en la página de la Coordinación General
de Comunicación Social su colaboración. Ayer no estuvo.
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¡Vaya semana la que hemos
vivido! Los hechos de violencia o inseguridad en diferentes partes del estado
ocuparon buena parte de la atención , casi se puede decir que dominaron la
agenda pública.
Acaso por ello ayer reapareció el titular de Comunicación Social,
Alberto Silva Ramos, quien salió a dar conferencia de prensa para destacar
logros en el combate al secuestro.
Podría pensarse que trató con ello de contrarrestar las críticas por el
clima de inseguridad que se vivió y que
sí preocupa en el gobierno la percepción pública sobre el asunto.
Paralelamente el gobernador Javier Duarte de Ochoa junto con
autoridades de las secretarías de la Defensa Nacional y de la Marina-Armado de
México evaluaron los alcances del trabajo en materia de seguridad y procuración
de justicia en especial del sur del estado y de la región de Xalapa, donde se
dieron los casos más sonados.
Al mismo tiempo, envió una iniciativa al Congreso local para reformar
la Ley Orgánica de la Procuraduría General de Justicia del Estado a efecto de
pagar recompensa a quien ayude al Ministerio Público en la investigación,
localización y detención de probables delincuentes.
Puede resultar polémica, pero lo que no deja lugar a dudas es que está
tratando de hacer algo para acabar con la impunidad y con ello desalentar a la
delincuencia sobre todo la común que es la que está amenazando ahora.
Sería injusto si no se reconocieran los esfuerzos que se hacen por
contener el problema, pero de qué magnitud es la situación que incluso rebasa a
los propios soldados y marinos.
El problema es que la lucha no es sólo contra los malosos de afuera
sino también contra los de adentro.
Ayer el diario El Buen Tono
de Córdoba informó que entre los detenidos que estaban siendo entrenados en un
rancho de la región de Orizaba por la delincuencia organizada había policías
municipales de Acultzingo.
Me preocupa la violencia, la inseguridad, claro está, pero también no
dejo de reconocer que hasta donde pueden los policías de Seguridad Pública, de
la Marina y del Ejército exponen hasta sus vidas por combatir y acabar con la
delincuencia.
Acaso Eastwood me influyó para terminar la semana con optimismo.
Sinceramente, por el bien de todos, espero que las fuerzas de seguridad logren
más éxitos. Y ojalá y no se repitan más semanas como la que está concluyendo.
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El que quién sabe si leyó a Eastwood fue el secretario de Finanzas,
Mauricio Audirac Murillo, pero de que estuvo optimista ayer, ni quien lo dude.
Al ir al ritual septembrino de guardia de honor ante la estatua a
Miguel Hidalgo declaró que se cuenta con los recursos suficientes para pagar a
proveedores y prestadores de servicio.
Hubiera estado mejor si hubiera dicho cuándo y cómo. Al menos mantiene
el compromiso de que se va a pagar.
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Porque
me parece interesante, rescato el comentario que se publicó en la columna
“Templo Mayor” del diario Reforma el
miércoles:
“Solidaridad,
Progresa, Oportunidades y ahora Prospera.
“Tras
26 años de funcionamiento del paquete de programas sociales a lo largo de cinco
distintos gobiernos, los porcentajes de pobreza en México se mantienen sin
muchas variaciones.
Da
la impresión de que la constante es que los programas antipobreza se utilizan
con fines electoreros. De ahí el sospechosismo de la oposición de que con el
nuevo Prospera, en vez de que prospere la gente para salir de la pobreza, los
que realmente prosperarán serán los votos del PRI”.
¿Usted qué
cree?
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El
atentado que sufrió el compañero Ignacio Domínguez García escaló a nivel
internacional. Ayer la organización Reporteros sin Fronteras se hizo eco de su
caso y lo dio a conocer.
Seguramente
pronto el Procurador General de Justicia del Estado nos tendrá una buena nueva
sobre el asunto.
Ayer
entre líderes campesinos hubo dimes y diretes. Incluso hubo un señalamiento
directo de un presunto responsable. No se debe descartar nada ni a nadie.
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