Prosa aprisa
Peña y sus compromisos con Veracruz
Arturo Reyes Isidoro
Quién sabe si el presidente Felipe Calderón no quería a Veracruz, o si
fue por los constantes reclamos que le hacía el gobernador Fidel Herrera
Beltrán –en los que tenía razón–, que se negó a desarrollar las grandes obras
para modernizar la infraestructura del estado y detonar su desarrollo.
Indudablemente, y mal para el estado y los veracruzanos, influyó el
hecho de que uno era panista y el otro priista y prevalecieron los intereses
partidistas por encima del interés colectivo; Fidel reclamaba lo que por
derecho correspondía a Veracruz conforme a su aportación al Producto Interno
Bruto del país.
(Reclamo parecido costó en el siglo pasado la senaduría al profesor
Rafael Arriola Molina cuando lo hizo a través de una declaración al
corresponsal del diario Excelsior, el
inolvidable maestro y compañero José Luis Hernández Sosa, por lo que el
presidente Gustavo Díaz Ordaz ordenó que su triunfo, que acababa de obtener, no
pasara en el Colegio Electoral de la Cámara, no obstante que ambos eran
priistas.)
Las cosas han cambiado políticamente y es de lo que tiene que verse con
buenos ojos que el PRI haya regresado a la presidencia de la república y al
poder, pues Enrique Peña Nieto, como priista, ha decidido apoyar al estado de
Veracruz que, igual, tiene un gobierno tricolor.
Si bien el mérito no es todo suyo, lo cierto es que tomó la iniciativa
de terminar, de una vez por todas, el último tramo del ahora llamado Corredor
México-Tuxpan, una autopista que se inició en 1994 durante el gobierno de
Carlos Salinas de Gortari y que hará estar a los chilangos en sólo 2 horas 45
minutos en las playas del puerto veracruzano del norte del estado, lo que
seguramente fortalecerá la economía de aquella zona huasteca (lo que se hace
más o menos de Xalapa a Catemaco, o más cerca todavía).
(No se dice pero habría que dar crédito también para esta conexión
carretera a un político tuxpeño, Demetrio Ruiz Malerva, brillante, gran amigo
–lo recuerdo con cariño, y a los chamorros, de cerdo, claro está, que
disfrutábamos en el Hotel Corinto de la ciudad de México con él y con Froylán
Flores Cancela, Benjamín Domínguez Olmos, Sergio González Levet y Rafael
Hernández Flores–, quien habría sido gobernador si no hubiera cegado su vida
una mano asesina en 1986 aunque el ataque no iba dirigido a él, ex dirigente
estatal del PRI, ex agregado cultural de la embajada de México en Cuba, ex
diputado federal tres veces impulsado por don Jesús Reyes Heroles y quien como
coordinador de Comunicación Social de la entonces Secretaría de Programación y
Presupuesto vendió la idea de acercar al D.F. con Tuxpan a su entonces jefe
Carlos Salinas de Gortari, quien luego llegaría a ser presidente de México y
arrancó la obra.)
Con Peña habría que estar optimistas respecto a las grandes obras que
necesita Veracruz –las hará la Federación, pues acá aunque se quisiera, con qué
ojos te veo Pancha–, pues ya ha dado muestras de que va a cumplir con los 16
compromisos de su campaña que adquirió con los veracruzanos incluso ante
notario público, compromisos –hay que decirlo con toda justicia– con base en
necesidades y proyectos que le planteó en su momento, cuando era candidato, el
gobernador Javier Duarte de Ochoa y que vio factibles pero además necesarios.
El 4 de abril de 2012, seis días después de haber iniciado su campaña,
el mexiquense hizo su primera visita al puerto jarocho y firmó el primero de
sus compromisos relativo a que la policía naval seguiría velando por la
seguridad de los habitantes de la zona conurbada Veracruz-Boca del Río por el
tiempo que fuera necesario.
En conferencia de prensa en el café La Parroquia dijo que lo hacía para
despejar cualquier especulación o duda que hubiera sobre el tema y porque el de
la seguridad era “el tema de mayor sensibilidad, de mayor preocupación, ante la
violencia que se ha generado en varias entidades del país, y que
lamentablemente toca también al Estado de Veracruz” (a la distancia bien se puede considerar que
fue una de sus primeras decisiones para quitar banderas a los panistas, pues en
Boca del Río decían que ellos eran los que habían logrado ese servicio
pidiéndoselo al entonces presidente Felipe Calderón).
Tan pronto asumió la Presidencia dispuso que la policía naval
continuara con su tarea, como lo sigue haciendo. Otro compromiso fue el de
fortalecer el Programa Oportunidades, que lo está haciendo (adicionalmente, a
finales de agosto vinieron las secretarias de la Sedesol y de Turismo a firmar
un convenio para el desarrollo de 21 proyectos de turismo alternativo, rural y
ecoturismo para el estado).
En materia de obra pública se comprometió a construir: la autopista
Tuxpan-Tampico, pendiente; la carretera
Cardel-Poza Rica, autopista cuyo banderazo de inicio de construcción lo dio el
titular de la SCT el 27 de agosto pasado (reducirá el tiempo de viaje de 2
horas a una 1 hora 15 minutos); la primera etapa del periférico de Orizaba,
pendiente; el Centro de Convenciones de
Córdoba, pendiente; el Hospital Regional de Alta Especialidad del Sur de
Veracruz, construcción que ya se inició en Coatzacoalcos; el libramiento
ferroviario de Coatzacoalcos, pendiente; el bulevar Boca del Río-Antón Lizardo,
pendiente; caminos intermunicipales en beneficio de 24 municipios en las faldas
del Pico de Orizaba, pendientes; y el libramiento de la Ciudad de Coatepec, ya
entregado en su primera parte.
Asimismo, a desarrollar un programa de
apoyo para elevar la productividad agropecuaria de Tierra Blanca, para lo
cual el secretario de Agricultura,
Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación, Enrique Martínez y Martínez,
estuvo el pasado 10 de septiembre en esa ciudad para entregar incentivos a
productores del campo; iniciar un programa de inversión por el bienestar y
calidad de vida de quienes viven en zonas petroleras, pendiente; modernizar la
Carretera Federal 180, que va a lo largo de la costa (no se especificó qué
tramo, o si es el de los Tuxtlas, pendiente; rehabilitar el Centro Histórico de
Veracruz, que ya se está haciendo, y modernizar el aeropuerto El Lencero, en
Xalapa, trabajos a punto de iniciar.
Fueron compromisos de campaña, obras que de
por sí se tenían que hacer, a lo cual, qué duda cabe, le van a sacar provecho
político; esto es, cabe pensar que el más interesado en que se cumpla es el
propio Peña Nieto pues sabe las difíciles condiciones económicas por las que
atraviesa el estado y la necesidad que su partido tiene de votos de cara a las
elecciones federales intermedias del próximo 7 de junio, porque si los
veracruzanos no ven inversiones y con ello obras y fuentes de empleo y no
tienen qué llevar a la mesa de sus casas, el PRI se las verá difíciles; ya las
tiene difíciles y si no que se le pregunte a la gente de la calle, de la de a
pie.
Habrá que estar pendientes del Presupuesto
de Egresos de la Federación para 2015 para saber cuánto se destinará a Veracruz
y para qué, y para saber qué tanto se avanzará más en el cumplimiento de los
compromisos contraídos en campaña. Por lo pronto, los tuxpeños y los
norveracruzanos deben estar de plácemes y con justificada razón: salieron de
parte del semiaislamiento en el que estaban con respecto a la capital del país,
en un país centralista.
Merecida
ratificación
Si algo tiene Martha Patricia Domínguez Chenge, ahora
académica, pero antes compañera periodista reportera en El Sol del Centro de Córdoba, reportera en Comunicación Social del
DIF Veracruz y coordinadora de Difusión del IVEC, es que es una mujer
comprometida con su trabajo, profesional, y que con base a esfuerzo y
dedicación se preparó y ascendió hasta llegar a la dirección de la Facultad de
Ciencias Administrativas y Sociales (FCAS) de la Universidad Veracruzana, cargo
en el que ayer miércoles, merecidamente, fue ratificada para un segundo
periodo. Algunas galas que la adornan: es
Maestra en Literatura Mexicana por la Universidad Veracruzana; tiene Maestría
en Comunicación y Tecnologías Educativas por el instituto Latinoamericano de la
Comunicación Educativa (ILCE), así como Doctora en Tecnología Educativa por la
Universidad de las Islas Baleares, España, en la que obtuvo calificación cum
laude. A mi querida compañera, un abrazo y mi felicitación.
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