Prosa
aprisa
Sorprende
disciplina en renuevo tricolor
Arturo Reyes Isidoro
A decir verdad, sorprende la disciplina de la militancia priista
veracruzana, su espíritu de unidad… o acaso es que no son borrachos que comen
lumbre.
El pasado miércoles 3 de septiembre el Comité Directivo Estatal informó
que tenía registradas 187 fórmulas o planillas de unidad para la renovación de
las dirigencias municipales, aunque posteriormente se me comentó que la cifra
había aumentado.
Por lo pronto, como para que no quede duda de lo derechito que andan
los tricolores, sábado y domingo pasados la dirigente estatal Elízabeth Morales
García fue a tomar protesta estatutaria a los comités de Paso de Ovejas,
Veracruz, Soledad de Doblado, Boca del Río, Orizaba, Ixtaczoquitlán y Río Blanco,
y luego se siguió con los de Altotonga, Perote, Xico y Coatepec.
El PRI practica la democracia a su manera. No que no haya habido
inconformidad, o brotes de inconformidad, lo cual no está fuera de la
normalidad en tratándose de políticos tricolores, pero lo que me llama la
atención es que en ningún caso hasta ahora, que se sepa, la situación se le ha
salido de control a la dirigencia estatal.
No se le puede ni se le debe regatear méritos a Elízabeth y a Alfredo
Ferrari Saavedra, el secretario general, por este logro, y de ella se plantea
la interrogante de qué ha hecho para que en el proceso de renovación no se haya
visto a las fieras priistas que hay en cada municipio y que siempre complican
los cambios. ¿O acaso han sido el gobernador Javier Duarte y el secretario de
Gobierno Erick Lagos quienes han sabido utilizar muy bien la plancha político
partidista?
Creo que además de cualquiera de esas consideraciones, lo que ha
sucedido refleja ya el control y la concentración de poder que está haciendo el
presidente Peña Nieto, jefe real del priismo, poder vertical en el que nadie se
puede salir del huacal sin sufrir las consecuencias, y los priistas de Veracruz
bien lo saben y además tienen un gran olfato e instinto de conservación y sobrevivencia.
Esta concentración de poder que está haciendo Peña Nieto, el verdadero
jefe político nacional tricolor (el formal lo es el presidente del CEN, César
Camacho Quiroz), ha venido a modificar las expectativas iniciales sobre los
futuros candidatos a diputados federales y será él, como en los viejos tiempos,
quien palomeará la lista final y vetará a quienes decida, por encima de
intereses locales.
En este sentido, no me gusta tratar de adivinar lo que va a suceder ni
entrar en el juego y rejuego de nombres de quienes pueden ser postulados; no
porque sé muy bien que finalmente lo que determina son las circunstancias y los
intereses y no la idoneidad de la persona, y que en política lo único seguro es
que no hay nada (ni nadie) seguro.
Prácticamente desde que arrancó el año se viene haciendo en la prensa,
especialmente en columnas políticas,
acomodos y reacomodos de nombres y hay quienes se han atrevido a aseverar que
la suya, la lista que publican, es la definitiva.
Ciertamente hay la intención desde el Palacio de Gobierno de inducir y
de encauzar a integrantes del gabinete estatal, ya sea por afecto personal, por
interés de grupo, o porque el interesado lo ha pedido, e incluso porque se cree
que tiene los méritos suficientes y la aceptación ciudadana, para que representen
como candidatos a su distrito electoral,.
Igualmente se ha estado alentando a aliados a la causa aunque no sean
funcionarios, y a todos desde un principio se les dio la instrucción de que se
“movieran”, esto es, de que empezaran una labor de zapa y pico, de cantero
picapiedra, de proselitismo disfrazado de trabajo social, para irse ganando la
simpatía de los vecinos, los posibles votos, pero también la opinión favorable
a la hora que pasara el encuestador preguntando.
La fecha fatal para que el PRI decida quiénes serán sus candidatos se
va acortando y cada vez va quedando más claro que una es la intención con
respecto a nombres de hombres y mujeres y que otra será la realidad y la
decisión final, esto es, que la lista “oficial” local será sólo eso, una lista,
lo que no quiere decir necesariamente que alguno o algunos de los que se
incluyen no alcancen la nominación, pero también que no todos alcanzarán una rebanada
de pastel y que pueden surgir otras figuras hasta ahora no consideradas ni
mencionadas.
Por ejemplo, ahora mismo en fuentes del PRI estatal al único del
gabinete estatal que consideran casi seguro es al todavía coordinador general
de Comunicación Social, Alberto Silva Ramos, y aunque no dejan de estimar a los
demás colaboradores del gobernador y si bien los ponen a la cabeza, no les
pegan todavía la etiqueta de seguros y junto a ellos colocan otros nombres de
posibles.
Se sabe que los encuestadores del PRI recorren el estado, preguntan,
levantan información, y que en la ciudad de México se ha tomado ya una
determinación: para la nominación no pesará ni cargo actual ni cercanía con los
jefes políticos, ya sean del estado o federales, y el que no sea garantía de
triunfo porque no tenga la aceptación ciudadana y de grupos de poder locales no
pasará.
Hasta se podría pensar que por eso el secretario de Gobierno, Erick
Lagos Hernández, previendo cualquier sorpresa (se le ha venido considerando
como seguro por el distrito de Acayucan) recién al inicio del mes declaró que
no anda “futureando”, que no se adelanta “a los tiempos”, que aspira a ser el
mejor secretario de Gobierno y que sus planes son “administrativos”, además, que
se necesita de funcionarios de tiempo completo, “por lo que aquellos que no
están enfocado en su tarea están fallando en la encomienda que se les dio”.
¿Algunos nombres que se manejan en las encuestas? Pánuco, Octavia Ortega,
actual diputada local, y Sofía de León Maza; Tantoyuca, María del Carmen Pinete,
Iraí Morales y Leonel Bustos; Tuxpan, Alberto Silva Ramos; Poza Rica, posición
para un petrolero; Papantla, Mariela Tovar y Erika Romero; Martínez de la
Torre, Lorena Piñón, Édgar Spinoso Carrera, si no lo vetan en México, y el
posible caballo negro Gonzalo Morgado Huesca; Coatepec, Noemí Zoila Guzmán
Lagunes, Renato Alarcón y Juan Manuel Velázquez Yunes; Xalapa Urbano, Renato
Alarcón e Elízabeth Morales García, quien no quiere pero se disciplinará si el
dedo apunta hacia ella; Xalapa Rural, Adolfo Mota Hernández, Erika Ayala Ríos,
Eduardo “Tato” Vega Yunes y Silvio Lagos Galindo; Huatusco, Mónica Gasperín,
Aurora Cantón y Felipe Amadeo Flores Espinoza; Orizaba, Evelia Ruiz, Juan
Manuel Díez y Fidel Kuri Grajales; Córdoba, Marco Antonio Aguilar Yunes, Astrid
Elías Mansur y Cristina Porres; Zongolica, Lilian Zepahua; Veracruz Urbano, Anilú
Ingram; Veracruz Rural, Sergio Pazos, Marlon Ramírez y Anselmo Estandía;
Cosamaloapan, Antonio Tarek Abdala; San Andrés Tuxtla, Jorge Carvallo Delfín,
Jorge Uscanga Escobar y Vicente Benítez González; Acayucan, Erick Lagos
Hernández; Cosoleacaque, Cirilo Vázquez y Gladys Merlín; Minatitlán, posición
para un petrolero o petrolera (sería la esposa del líder Jorge Wade, señora
Reyna León de Wade); y Coatzacoalcos, Marcelo Montiel Montiel, más los que
vayan surgiendo, sin descartar sorpresas del D. F.
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