Prosa aprisa
¿Exactamente a qué viene Peña?
Arturo Reyes Isidoro
Extraño y no. Hasta anoche cuando empecé a enviar la columna no se
había subido al portal oficial del Gobierno del Estado ninguna fotografía que
mostrara al gobernador Javier Duarte de Ochoa presenciando uno de los dos desfiles
dominicales del carnaval del puerto jarocho.
¿Qué pasó? ¿No asistió? ¿Los vio con su familia desde el balcón de algún hotel? Como quiera que sea, su
presencia le da otro sentido al festejo porque se trata de la primera autoridad
del estado y se ha convertido en una tradición que los gobernadores con su
familia y sus invitados especiales participen en el domingo de carnaval, además
de que, aunque siempre aislado en su palco, es una forma de estar cerca del
pueblo.
Digo que extraño y no porque puede tener la gran justificación de que
andaba ocupado en los preparativos de la visita que hará este lunes a San
Andrés Tuxtla el presidente Enrique Peña Nieto, pero conociendo la
idiosincrasia del pueblo jarocho, la ausencia no cae bien, le molesta, incluso
le ofende: se trata de su mayor festejo anual.
Más, puede molestar a los veracruzanos de la zona conurbada
Veracruz-Boca del Río porque en cambio sí asistió a los festejos de La
Candelaria en Tlacotalpan; por lo menos pudo haber estado en el tercer desfile,
el matutino, dejarse ver, saludar al pueblo, al populacho, que le tomaran las
fotografías de rigor y después retirarse. Sus razones tuvo para no haber
asistido.
¿Acaso no asistió, si es que efectivamente no asistió, para que no se
dijera que se politizaba el festejo? ¿O acaso por eso y a propósito no se subió
ninguna fotografía alusiva en el portal oficial?, aunque anoche busqué en
portales independientes y tampoco había ninguna imagen.
Lo cierto es que, según era el comentario generalizado entre la tropa
reporteril del puerto, esta vez el carnaval estuvo como nunca, “aguadón” (como
dijera Notiver), flojo, con poca
asistencia en comparación con los años anteriores, los hoteleros se quejaban de
que la ocupación no había llegado ni al 60 por ciento y las gradas no se
llenaron de entrada hasta que no les quedó de otra que ofrecer los boletos al 2
por 1.
Me decían algunos compañeros del puerto que la asistencia no masiva
como en otros años, de no aglomeración como otras veces, el no lleno en los
hoteles, la sencillez de los carros alegóricos, entre otras cosas, para ellos
denota el ambiente generalizado que priva en el estado a partir de que no hay
dinero. Por eso, me comentaron, no hubo esta vez invitación para que vinieran
una delegación cubana, que siempre ha sido un fuerte atractivo, porque todavía
se debe a quienes colaboraron en los Juegos Centroamericanos, se debe a
hoteleros y ya no hay dinero para nada.
De todos modos habrá que esperar el informe oficial final, aunque ya se
puede adivinar que se dirá que el festejo dejó tantos millones de pesos de
ganancia, que fueron miles y miles los visitantes, que los hoteles estuvieron
llenos, que la economía del puerto se detonó, etcétera.
En verdad llama la atención la visita de este lunes del presidente Peña
porque, que se sepa, no viene a cumplir otro de los compromisos que ofreció en
campaña, a menos que dé la sorpresa; se ha adelantado que será una reunión con
las vocales del programa “Prospera” y de la Cruzada Nacional contra el Hambre,
además de que conocerá el avance de la siembra de Stevia, un producto de origen
brasileño a partir del cual se saca un endulzante más benigno que la azúcar
(según declaró ayer en el puerto de Veracruz la directora general para el
Desarrollo de los Pueblos Indígenas, Nuvia Mayorga Delgado viene “para vigilar y cerciorarse del uso (quizá quiso decir
del buen uso de la Cruzada Nacional contra el Hambre en todo el estado.”
¿Nada más a eso viene? A lo mejor resulta exagerado decir que de alguna forma viene también de paso a dar espaldarazo político a su amigo el aspirante cuasi candidato a diputado federal por los Tuxtlas, Jorge Carvallo Delfín, de quien no se puede dudar que tendría altas probabilidades de ser el próximo coordinador de la diputación federal veracruzana, por ser hombre de confianza y cercano a Peña. Si cupiera la exageración, la visita equivaldría venir a decir no se olviden que Carvallo es mi gente y que por ningún motivo puede perder, así que allá ustedes.
¿Nada más a eso viene? A lo mejor resulta exagerado decir que de alguna forma viene también de paso a dar espaldarazo político a su amigo el aspirante cuasi candidato a diputado federal por los Tuxtlas, Jorge Carvallo Delfín, de quien no se puede dudar que tendría altas probabilidades de ser el próximo coordinador de la diputación federal veracruzana, por ser hombre de confianza y cercano a Peña. Si cupiera la exageración, la visita equivaldría venir a decir no se olviden que Carvallo es mi gente y que por ningún motivo puede perder, así que allá ustedes.
Y es que en la capital del país no deben ignorar, como no se ignora en
Veracruz, que todo el apoyo oficial está y estará volcado en especial en dos
personajes: Erick Lagos Hernández, candidato por el distrito de Acayucan y
candidato de Palacio de Gobierno a próximo gobernador, y Alberto Silva Ramos, a
quien el miércoles los delegados ungirán como candidato oficial por el distrito
de Tuxpan.
Lo que me pareció un verdadero despropósito fue esa declaración que
hizo el diputado local por los Tuxtlas, Octavio Pérez Garay. “Yo creo que con el simple hecho de llegar a una
tierra mágica como Los Tuxtlas, el presidente Peña Nieto se quitará toda esa
mala vibra que los opositores y críticos del gobierno le traen hacia él y le
dará una mejor vibra, un mejor sentido y mejor ánimo para que el resto del años
sea mucho más positivo”.
No, señor, no son ni los opositores ni
los críticos quienes lo tienen en el estado en que está, son sus desatinos, su
reforma fiscal que nos ha pegado a todos los mexicanos, su falta de
transparencia en sus bienes que le ha detectado la prensa mexicana y la
extranjera, su falta de energía para meter
orden en Oaxaca, Chiapas y Guerrero, la inseguridad que seguimos padeciendo, la
desaparición de 43 normalistas, etcétera.
Qué
simplista visión de la realidad tiene este diputado. Ahí se explica uno porqué
Veracruz está como está, con ¿legisladores? que piensan que por el sólo hecho
de llegar el presidente a una zona que goza fama de brujos y brujerías, como
por arte de magia va a cambiar.
Las
soluciones que requiere el país no son mágicas ni tienen que ver con la magia,
están en el estricto cumplimiento de la ley, en que haya transparencia, en que
no quepa la impunidad, en que no se simule con investigaciones o intento de
investigaciones a modo, etcétera.
Ahora
falta que nos defraude más Peña Nieto y en una de esas aparezca recibiendo una
“limpia” de los brujos de Catemaco. Sería el acabose.

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