Prosa aprisa
Habrá más protestas callejeras
Arturo Reyes Isidoro
El secretario y el subsecretario de Gobierno Gerardo Buganza Salmerón y
Marlon Ramírez Marín, respectivamente, harán bien en remodelar sus respectivas
oficinas y habilitar espacios para comedor y un área para descansar o dormir ya
que las manifestaciones ciudadanas y de organizaciones de reclamos al Gobierno
del Estado y de protestas por compromisos incumplidos –y de bloqueos al centro
histórico de Xalapa– habrán de ir en aumento tanto por la carencia de recursos
en las arcas estatales como por el impacto que tendrá en la economía del estado
el recorte al gasto federal que anunció el pasado 30 de enero el secretario de
Hacienda y Crédito Público, Luis Videgaray Caso.
El secretario de Desarrollo Social (Sedesol) del estado, Ranulfo
Márquez Hernández, con conocimiento de causa y en contra de quienes afirman que
no va a pasar nada, declaró ayer que el recorte federal impactará el
presupuesto de Veracruz, y también dijo que "Es
indudable que las carencias son muchas y el presupuesto es poco y más ahora que
se va a reducir" y por ello no descartó que se vayan a presentar todavía
más protestas de parte de las organizaciones (Ángeles González Ceballos, alcalorpoitico.com). ¡Brujo!
Por más que uno quiera ser optimista no puede
dejar de señalarse que el panorama económico para el estado, en especial el de
las actividades y servicios relacionados con el gobierno estatal, realmente es
sombrío.
Hay datos como para poner los pelos de punta,
información que se trata de reservar muy bien pero que, finalmente, se filtra
de las oficinas centrales de las dependencias federales en la ciudad de México,
como, por ejemplo, que en el presupuesto de la Sedesol federal, cuando el año
pasado asignaron 100 millones de pesos para el programa Piso Firme para el
estado, para el 2015 autorizaron ¡sólo 5 millones!, mientras que cuando en 2014
destinaron 70 millones de pesos para el programa de Empleo Temporal, para este
sólo aprobaron ¡7 millones!, insuficientes, totalmente insuficientes para las
muchas carencias que tiene el estado, como expresa Ranulfo (por la Sedesol no
habrá recursos ahora para ningún candidato).
Esa pobre asignación se hizo mucho antes de
que el Gobierno Federal decretara el recorte del 30 de enero por 124 mil 300
millones de pesos, y se redujo a esos niveles por los pendientes que el
Gobierno del Estado tiene con la Federación porque no se ha regularizado la
aplicación de los recursos para obras y servicios de los diferentes programas
federales y en los que la administración estatal tenía que haber participado
aportando un 50 por ciento.
(Una verdadera hazaña administrativa la
realizó el ahora titular de la Segob estatal, Buganza Salmerón, porque siendo
secretario de Infraestructura y Obras Públicas, mediante un boletín de prensa
del pasado 30 de diciembre, apenas hace casi un mes, informó que en 2014 por
fin había logrado regularizar la aplicación de recursos del Fondo de Desastres
Naturales (Fonden) ¡del 2010! y que tenía de plazo hasta junio de este año para
entregar las obras, pero también en su corto periodo como titular de la SIOP
regularizó la aplicación de recursos del mismo Fonden de los años ¡2007, 2008 y
2009!, de la administración anterior, que quién sabe porqué sus antecesores no
lo hicieron y menos se sabe a dónde fueron a parar esos recursos porque las
obras no existían, o sólo habían sido iniciadas o estaba a medias y
abandonadas.)
A ese drástico recorte que hizo la Sedesol a
los recursos asignados para Veracruz, en la dependencia federal se comenta que
le precedió una reunión de la Secretaria Rosario Robles con el antecesor de
Ranulfo, Jorge Carvallo Delfín, donde éste le planteó un programa de la
dependencia para el estado, que Rosario vio muy bien aunque le preguntó qué con
cuánto le iba a entrar el estado, pero que además lo que pusiera lo tendría que
pagar en efectivo y por adelantado porque no se haría ninguna concesión más a
cambio de nada.
Pero ese es sólo un caso ilustrativo, porque
se sabe que lo mismo pasa con las demás dependencias federales, cuyos delegados
tienen instrucciones precisas de mencionar en sus cuentas de Twitter (a quienes
no tenían una los obligaron a abrirla) sólo y únicamente al presidente Peña
Nieto y de no autorizar un solo quinto más a la administración estatal hasta que
no se regularice en sus pagos pendientes con la Federación.
Así las cosas, la situación se agrava porque
además éste es año electoral, cuando la costumbre era que organizaciones serias
pero también vividores del presupuesto salían a las calles a presionar por
obras incumplidas, o por promesas no satisfechas, o simplemente porque sabían
que era época de cosecha, de salir con los costales ya que el gobierno les daba
todo lo que pedían a cambio de que se comprometieran a ir a votar por los
candidatos del PRI y de paso bloquear y combatir a la oposición, pero ahora no
hay y la clientela ahí está en las calles exigiendo lo suyo de cada tres años o
de época de elecciones.
Por mucha capacidad de diálogo, por mucha
buena disposición que tanto Buganza como Marlon y como el propio Enrique
Ampudia Mello, secretario particular del gobernador, tengan para atender a los
inconformes, su tarea se ve muy complicada porque no se trata de verbo y
acuerdos, sino de cash, de dinero en efectivo, que no hay y que no va a haber (Videgaray
dijo que el recorte impactaría no sólo en el presupuesto de 2015, sino también
en el de 2016).
En el estado, ante la difícil, angustiante
situación por la carencia de recursos, la necesidad de no dejar de operar
programas o de prestar servicios públicos, la pesada deuda, la falta de
créditos por parte de la banca privada, la falta de apoyos por parte de las
dependencias federales y ahora el recorte al gasto federal que sí impactará en
la economía y en el presupuesto de estado, se ha lanzado un SOS a los
ayuntamientos priistas para que paguen algunas deudas, o a proveedores, o a
prestadores de servicios, y los alcaldes no se han atrevido a decir que no,
pero tampoco tienen recursos porque además no les han llegado, y tengo el
testimonio directo de, por ejemplo, delegados federales, quienes platican que
los presidentes municipales ya no responden a las llamadas telefónicas, o
cuando los van a ver directamente si se enteran antes de su llegada se
esconden, o si los agarran en sus oficinas al mejor descuido huyen por la
puerta de atrás o de emergencia. Cómo, pues, no se van a presentar todavía más
protestas.
El resto de los veracruzanos no nos tienen
que envidiar nada a quienes vivimos en la capital Xalapa. No hay día ya en que
no haya bloqueo de calles por manifestaciones de protesta. Y lo que falta.
Me conmueven muchos compañeros dueños de
medios, editores o directores, quienes viven esperanzados de que mañana, o
pasado, o a más tardar la próxima semana les van a pagar sus adeudos, que datan
desde 2013. Realmente me conmueven. Ojalá y les cumplan, como les han ofrecido.
Ojalá.

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