Prosa aprisa
La
agresión de la Subprocuradora
Arturo Reyes Isidoro
Problemas los ha habido en todos los sexenios.
No son privativos de la actual administración. Para el caso del trato con la
prensa, todo está en cómo se atienden, se explican, se informan.
Cómo recuerdo al gobernador Fernando Gutiérrez
Barrios, con quien tuve el honor de trabajar en su campaña y en su gobierno,
quien no obstante su fama de duro debido a su paso por los cuerpos de seguridad
del país, como político y gobernante era sumamente respetuoso con la prensa,
atento, amable, caballeroso. Él la atendía personalmente.
No era raro que él mismo tomara el teléfono para
hablar así fuera con el más sencillo reportero o con el director de un medio para
explicarle alguna situación, para pedirle de la forma más comedida la
aclaración necesaria, incluso para solicitarle hasta con humildad si se quiere
que le quitara estridencia a alguna nota si afectaba los intereses del estado.
“Hágalo por Veracruz”, era una de sus frases favoritas.
Don Fernando nunca respondió mal a ningún
reportero ni actuó con soberbia, con desplantes, con advertencias, con
amenazas, con agresiones, con represión, pidiendo al medio que removiera de la
fuente o cesara al reportero o censurara a tal o cual columnista porque le pudiera
resultar incómodo, al contrario, lo acercaba, platicaba con él, le informaba y
de paso lo cultivaba.
Durante su gestión, el director y dueño de Política Ángel Leodegario Gutiérrez
Castellanos, “Yayo”, durante una época trajo a tiro por viaje al entonces
rector de la Universidad Veracruzana, Rafael Hernández Villalpando, contra
quien publicaba unas demoledoras caricaturas de Alberto Morales “Beto Gato”. En
su momento, don Fernando le “sugirió” a Rafael que fuera a hablar con Yayo, que
platicara con él, que aclarara lo que tuviera que aclarar, o que limara
asperezas que estuvieran causando la crítica sistemática, que además era
despiadada. Pero nunca pensó en acallar a Política,
lo que sí intentó el siguiente gobernador Patricio Chirinos (entonces Regina
Martínez era reportera del diario y Yayo le publicaba todo).
El lunes 2 de febrero, cuando
se hizo pública la petición de intelectuales, periodistas y organizaciones
defensoras de los derechos de los periodistas para que se retirara a Veracruz
(a Xalapa) la sede del Hay Festival, según la agencia norteamericana
Associated Press (AP) Cristina Fuentes, directora del Hay Festival para América
Latina, “no descartó” trasladar el Festival pero primero propuso “entablar un
diálogo” con la comunidad intelectual para buscar una mejor solución.
La petición la basaban intelectuales y
periodistas en el señalamiento de que la administración estatal “es la peor
enemiga de la libertad de expresión, del derecho a la información y del
pensamiento crítico en México”, todo relacionado con la muerte, desaparición y
agresiones contra los periodistas en el estado.
Cristina Fuentes no descartaba mover la sede,
pero tampoco era contundente de que ello iba a suceder, como finalmente sucedió
el viernes 6. Cabría pensar que tal vez había una posibilidad de que se
mantuviera la sede en la capital de Veracruz, pero, quiero creer yo, tal vez
pudo haber sido decisivo para que finalmente se tomara la decisión que se tomó
un incidente más de agresión contra la prensa en Coatzacoalcos, nada más y nada
menos que por una propia funcionaria de la procuración de justicia.
El martes 3, ocasionalmente la policía pudo
rescatar a dos hombres que cavaban la tumba en la que serían enterrados casi a
orillas de la playa, luego de que serían asesinados por encapuchados, y a raíz
de ello se descubrió una fosa clandestina con varios cadáveres. Al lugar de los
hechos acudió el día 4 la Subprocuradora Samyra del Carmen Khouri Colorado,
quien al término de su diligencia trató de ser entrevistada por la prensa que
cubría los hechos, pero para sorpresa de los reporteros la funcionaria corrió a
su vehículo, su chofer les echó encima el coche y ante la insistencia de los
comunicadores por obtener una declaración, entonces la subprocuradora envió a
un guardaespaldas metralleta en mano quien en una imagen que se difundió se ve
en el momento en el que jala a un reportero que también es contenido por un
policía de la naval.
Por fortuna no se sabe que ningún periodista
haya salido lastimado, pero la imagen no deja lugar a dudas de que se ejerció
violencia contra quienes sólo trataban de cumplir con su trabajo, nunca, que se
sepa, con la intención de agredir o de causar daño a la subordinada del fiscal
Luis Ángel Bravo Contreras.
Ante cualquier alegato que se pudiera haber
hecho desde el aparto oficial de que es mentira la agresión contra la prensa en
Veracruz, la imagen habla por sí sola. La fotografía circuló tanto en las redes
sociales como en muchos medios informativos del país e incluso del extranjero y
es dable pensar que llegó a los ojos mismos de los organizadores del Hay
Festival, quienes ya no tuvieron entonces ninguna duda de que lo que los
intelectuales y periodistas y organizaciones decían era cierto y retiraron la
sede a Veracruz, a Xalapa.
Es impensable que en la ahora Fiscalía del
Estado o en el propio Gobierno del Estado no hayan visto la imagen ni leído la
nota que dio cuenta del hecho, y si no la vieron entonces es gravísimo que no
estén informados, pero eso no exculpa de ninguna responsabilidad a la funcionaria
que ordenó la agresión, por lo que estando el ambiente como está, con la
condena internacional en contra de la administración estatal, lo menos que debieron
haber hecho en Xalapa hubiera sido ordenar a la subprocuradora que ofreciera
disculpas por su comportamiento, o las mismas instancias de Gobierno la
hubieran reprobado y le hubieran hecho un extrañamiento en forma pública, con
el ofrecimiento de que no se volverá a repetir. Pero nada de eso ocurrió.
Mis compañeros reporteros lo único que hacen es
su trabajo. ¿Por qué se les ve como enemigos? ¿Por qué se les agrede? ¿Qué es
lo que se pretende ocultar? ¿Acaso que rehúyan, que eviten a la prensa así sea
con violencia es la instrucción, la línea que tienen los funcionarios
estatales? ¿Por qué nadie se preocupa por concentrar un buen día a toda la
estructura de gobierno, desde los secretarios de despacho hasta los
funcionarios de menor nivel, en El Lencero, por ejemplo, con asesores,
expertos, que los instruyan cómo tratar a la prensa, o cómo enfrentar una
situación delicada y ofrecer una explicación posible sin ninguna actitud que
refleje un signo de maltrato, de violencia o de agresión contra los reporteros,
los periodistas?
El ciudadano tiene derecho a saber lo que pasa
en el Gobierno, en su gobierno porque
él lo eligió, y es obligación del funcionario dar la cara, informar, y el
vehículo transmisor es el reportero, el periodista. Cuando se agrede a la
prensa se agrede a la sociedad.
Lo más sencillo es que la subprocuradora los
hubiera atendido, se hubiera disculpado por no poder proporcionar detalles
hasta que no estuviera concluida la investigación, e incluso los hubiera
invitado a su oficina para informarles sobre los pocos elementos que hasta ese
momento tenía. Insisto, con este tipo de funcionarios para qué quiere más
enemigos el gobernador Javier Duarte.
Vuelve el
buen cine
La Secretaría de
Gobierno, a través de la Dirección General de Desarrollo Político e
Institucional, en coordinación con la Universidad Veracruzana (UV), inicia este
martes el Ciclo de Cine “La Política a través de las Imágenes”. Esta actividad
se inscribe en los programas de fomento de la cultura política y valores
democráticos que llevan a cabo tanto la administración estatal como la casa de
estudios. Las proyecciones se realizarán en la Aula Clavijero de la UV, ubicada
en Juárez 55 (junto al Colegio Preparatoria de Xalapa), a las 18:15 horas.
Comienzan con la película británica “La Misión”, con Robert De Niro.

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