Prosa
aprisa
La “hora
Méndez”
Arturo
Reyes Isidoro
Recién, en marzo-junio (durante muchos días) y apenas el pasado fin de
semana estuve en la ciudad de México. Algo que me llamó poderosamente la
atención, entre otras cosas, fue saber que salvo en centros de diversión y
restaurantes de determinadas zonas y con afluencia de turistas, en el resto de
establecimientos donde venden alcohol incluyendo súpers y las llamadas tiendas
de conveniencia ese producto se vende sólo hasta las diez de la noche, en
algunos incluso hasta diez minutos antes de la diez.
En Xalapa, el pionero en fijar un horario para la venta de alcohol por
copeo y embotellado fue el entonces alcalde Armando Méndez de la Luz, cuya
administración fijó la venta en botellas cerradas hasta las doce de la noche en
tiendas de conveniencia (los súpers cerraban entonces temprano) y en bares y
restaurantes hasta las dos de la mañana, que dio lugar a lo que hasta la fecha
se conoce como la “hora Méndez” (entonces el horario oficial era hasta las tres
de la mañana, que nadie respetaba y todos los expendios de venta se seguían de
largo).
Armando, un buen alcalde que gobernó escuchando al pueblo, durante su
campaña en octubre de 1991 (era yo entonces reportero del semanario Punto y Aparte y cubría la fuente) en su
recorrido por la colonia Rafael Lucio había escuchado la queja de que existían
ahí sólo dos escuelas pero en cambio había 26 bares y cantinas, por lo que le
pidieron que actuara para tratar de acabar con el alcoholismo. Entonces se
habían dado sonados casos de muertes de jovencitos que manejaban alcoholizados,
en accidentes de tránsito en las avenidas Murillo Vidal y Lázaro Cárdenas.
En una de las primeras sesiones de cabildo de su administración (tomó
posesión el 1 de enero de 1992) propuso fijar horarios para la venta de alcohol
como se lo habían pedido en su campaña, y los regidores, una del PAN (Lilia
Morales), tres del PRD y el resto del PRI, lo apoyaron por unanimidad y se
estableció entonces por primera vez un control con el beneplácito de la sociedad
xalapeña.
Pero no fue fácil porque entonces hubo mucha presión de los
expendedores (recuerdo que entonces había registrados ¡1,600 expendios de
licor!, entre bares, restaurantes, súpers y tiendas de conveniencia; quién sabe
cuántos habrá ahora) y trataron de echar abajo la medida, primero tirándole
cañonazos de dinero a Armando, a quien no le ganó la tentación, y luego
buscando padrinos en el Palacio de Gobierno, ante lo que el entonces gobernador
Dante Delgado Rannauro le dio público respaldo, y san se acabó.
Pero Méndez de la Luz echó abajo también unos permisos “especiales” que
autorizaban expender licor de tres a nueve de la mañana. Tiene que reconocerse
que la medida dio resultados: durante el trienio no se mató ningún joven porque
hubiera ido manejando alcoholizado y la entonces Procuraduría General de
Justicia reconoció que en Xalapa bajaron en 45 por ciento los delitos por armas
punzo cortantes. Su administración dio sólo tres permisos para la venta de
licor: a Chedraui Museo, al restaurante Salto de Xala que sólo optó por cerveza
y vino, y al hotel Suites María Isabel.
Alguna vez, rememorando aquellos tiempos, Armando me dijo que había
demostrado que cuando la autoridad se pone al lado de los intereses de la
sociedad, por encima de la corrupción y de los intereses de grupo, no hay
problemas que afecten a la población, y que aparte de la potabilizadora, la
gran obra de su gestión fue esa, evitar la muerte de jovencitos.
Todo lo anterior lo he traído al presente porque ayer temprano el
gobernador Javier Duarte de Ochoa retomó esa medida, o una medida parecida
aunque se entiende que tendrá efectos para todo el estado, al anunciar que
enviaría al Congreso del Estado una Iniciativa de Ley que llamó “para una
Juventud Segura y Libre de Alcohol”, anuncio que hizo al lado de su esposa
Karime Macías y que no tiene más que reconocérsele.
Duarte ofreció algunos datos. Otros son que, por ejemplo, los
accidentes de tránsito son la segunda causa de discapacidad general, que entre
40 y 60 por ciento de los accidentes de ese tipo están relacionados con el
consumo del alcohol, que más de 860 mil personas quedan con discapacidad
permanente a causa de accidentes de tránsito, y que en el país las lesiones,
discapacidad y muerte por ese motivo cuestan más de 120 mil millones de pesos
al año, suma que serviría para dar de comer a más de 3 millones de niños, según
la UNICEF.
Algo importante y clave que pidió Duarte fue la colaboración de los
padres de familia. En esto, hay que apoyarlo. El beneficio no será para él ni
para ninguno de sus colaboradores, sino para nuestras familias y para los
jóvenes de nuestras familias. Conozco a varios padres amigos, y me duele tanto
como a ellos, quienes lloran la ausencia de sus hijos que murieron jóvenes
victimas de accidente de tránsito por alcoholismo. Esta es una de las cosas
buenas del gobierno de Duarte y merece el respaldo ciudadano.
Un caso para Tomás Ruiz
Me escribieron lectores vecinos de Naolinco, algunos conocidos míos. Solicitan
apoyo de todas las autoridades para su pintoresco pueblo. Se quejan del
desinterés y de la falta de apoyo del alcalde Francisco Guevara Gómez.
Afirman que el alcalde sólo es mediático pues sólo le gusta lucirse
ante la posibilidad de que Naolinco alcance la nominación de “Pueblo Mágico”,
pero que en los hechos no hace nada por dignificar ese título si se lo otorgan.
Debido a su pasividad, un grupo de comerciantes locales ha tomado la
iniciativa, por fortuna en forma pacífica sin recurrir a la violencia como en
otros lugares del país, y está trabajando, pero necesitan del apoyo de Xalapa.
Resulta que ante la falta de atención y resultados del presidente
municipal para ofrecerles una buena experiencia a los visitantes que son
atraídos tanto por la fabricación de calzado artesanal, como también por la
gastronomía, arquitectura y tradiciones, realizan por su cuenta una colecta
para darle mantenimiento a la carretera en la medida de lo posible, bacheándola
básicamente, ya que el 80 por ciento de su población vive directa e
indirectamente de la derrama económica que deja el turismo, y estos ingresos
han venido a la baja recientemente entre otras razones por el mal estado del
camino, situación que lamentan por ser tan corta la distancia que hay entre la
capital del estado y este atractivo turístico.
Los comerciantes aseguran estar dispuestos a respaldar a cualquier
autoridad para lograr su gestión, misma que hasta el momento no ha recibido
ninguna respuesta favorable. De lo positivo destacan la reacción de la
población así como de los ayuntamientos de Jilotepec y Coacoatzintla, que han
sido solidarios con ellos, pues han cooperado significativamente para recaudar
39 mil pesos en tan sólo ocho días, aunque falta mucho más para lograr su meta
que es “parchar” el asfalto, lo máximo que pueden hacer, para lo cual requieren
de 80 mil pesos.
Naolinco fue considerado en 2009 como la “Joya de Veracruz”, pero es
una joya olvidada. ¿Podrá hacer algo el titular de la SIOP, Tomás Ruiz
González, por ese bello pueblo y sus siempre hospitalarios habitantes?

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